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Una oficina misteriosa en un edificio residencial: así es el despacho en Madrid de los dueños de El Universal

martes 08 de julio de 2014, 16:00h
Por David Placer @dplacer.( Madrid).- Un joven y una asistente son los únicos dos trabajadores visibles en la empresa que compró el diario venezolano por 90 millones de euros.

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Por David Placer @dplacer.( Madrid).- La primera sorpresa al acudir a la sede de Epalisticia, los nuevos propietarios del diario El Universal, es que el nombre de la empresa no aparece en ningún lugar. En el intercomunicador, sólo se detalla "Primero derecha", como si se tratase de una vivienda más.

Alejada de todos los distritos financieros de Madrid, en una zona de clase media alta y frente al templo de Debod, el edificio número 18 en la calle Pintor Rosales de Madrid,  es un edificio residencial. Los balcones son amplios, de punta a punta. Seguramente tienen unas preciosas vistas sobre Madrid, el parque, el Palacio Real y el río Manzanares.

Sólo hay dos oficinas en el primer piso, algo habitual en la capital de España. La puerta del edificio siempre está abierta. El portero (que habitualmente hace las labores de control de visitantes y conserje) no hace preguntas. Deja entrar y salir y con un parco "Buenos días". El hombre está escondido en su cubículo con la mano extendida detrás de una pequeña ventana.

Al ser preguntado sobre el edificio, el hombre se muestra incómodo. Contesta con monosílabos. Luce violentado, sorprendido. El humo del cigarro lo delata. Sabe que comete una infracción sancionada por una ley de José Luis Rodríguez Zapatero que prohíbe fumar en espacios cerrados.

En el primer piso se encuentra la oficina de los nuevos propietarios de El Universal. El cartel anuncia que se trata del despacho de Alter Capital, el fondo de riesgo de José Luis Basanta, un hombre que no especifica su formación académica en su currículum, tan sólo su experiencia laboral: "asesor en materia Técnica, Científica, Jurídica, Fiscal, Económica e Informática de inversiones”. Es una empresa desconocida en el mundo empresarial español.

El cartel plateado luce el símbolo de la empresa: un león con la boca abierta, agresivo o tal vez hambriento. Debajo de la fiera hay tres carteles que presentan empresas afiliadas o relacionadas: EEI Network, Valestorian y Alania Oil. Epalisticia no merece ni una mención minúscula en ninguno de los tres rótulos. 

EEI Network mantiene una web casi calcada a la de Epalisticia: explica que se trata de una empresa que ofrece asesorías en Europa y América Latina, pero no especifica ni clientes ni líneas de negocio. Los textos son un compendio de generalidades que no aclaran la actividad de la empresa. Valestorian está registrada como un inmobiliario y Alania Oil, en teoría una compañía del sector energético y petrolero, está descrita en el registro mercantil como una empresa de compra y venta de vehículos.

Toco el timbre. Se escuchan unos pasos hacia la puerta de madera noble. Atiende un joven veinteañero con camiseta gris y jean. No hay ninguna recepcionista.  Tal vez se trata del becario (pasante). En la entrada, otro cartel, esta vez de mayor tamaño, destaca la sede de la empresa fuerte: Alter Capital. El joven se desentiende y llama a su compañera de trabajo, que se ubica en un despacho anexo. El muchacho regresa a su silla ergonómica, donde cuelga su bolso negro Converse y continúa con su trabajo. Al fondo, puede distinguirse lo que parece el despacho principal donde sólo se logra ver una foto familiar de algún alto ejecutivo.

Sólo hay dos trabajadores en la oficina. La mujer, rubia, de unos 40 años, con blusa blanca, pantalón negro ajustado y tacones explica que ningún responsable de la sociedad se encuentra en el despacho. "No sé a qué hora los puedes conseguir. Ellos van y vienen, se reúnen pero no tienen un horario fijo. Si quieres, apunto tus datos y le doy el mensaje", explica. Los dos empleados ha comenzado el horario de verano: de 8:00 a 15:00 horas, pero sus jefes siguen con su rutina intermitente e incierta.

Pido un teléfono de la empresa o una tarjeta, pero la asistente se decanta por una tercera opción. Regresa a su puesto de trabajo y trae un taco de post its azules. "Mejor te doy mi teléfono", propone la mujer que escribe, en letra redonda, su número celular y su nombre a secas: Yolanda. Es la austeridad máxima en una empresa que presuntamente pagó 90 millones de euros por un diario venezolano.

Pregunto por el máximo responsable de Epalisticia. Piensa la respuesta y responde que es José Luis Basanta, fundador de Alter Capital.  Pero Yolanda no quiere dar detalles ni de la actividad de la compañía ni del resto de ejecutivos relacionados con la misma. "Lo mejor es que todas esas cosas se las preguntes a ellos", responde.

Tras una despedida cordial, vuelvo a dirigirme al portero. Sigue fumando, pero mantiene el cigarro oculto del otro lado de la ventana. Pregunto por la actividad de la empresa pero evita la respuesta y asegura que siempre entra y sale gente. Es lo único que dice conocer. También sabe guardar los secretos de su vecino. 

 

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