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El informe del BCV es pirata y chimbo, dice José Guerra

miércoles 10 de septiembre de 2014, 19:15h
Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- Con tres meses de retraso, el BCV publicó unas cifras de inflación que nadie cree. Para el economista José Guerra, el INE también se incorporó al "oscurantismo estadístico" del BCV.
Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.-  Junio y julio fueron  de absoluto silencio informativo por parte del BCV. La normativa legal establece que la institución debe publicar los primeros diez días de cada mes el índice de precios del mes anterior. Pero apenas hoy, diez de septiembre, han dado a conocer las cifras correspondientes a los meses de junio y julio, en una tónica similar a la utilizada en el último bimestre de 2013, cuando anunciaron cifras conjuntas, en un informe absolutamente politizado, que despertó críticas en los sectores académicos. Desde la reforma a la ley del instituto emisor, que lo obliga a transferir excedente de reservas al FONDEN, el banco ya dejó de ser confiable.

El economista José Guerra, explica el error que se ha descubierto en el informe del banco, y que hace poner en duda la honestidad intelectual de las cifras. Afirma que lo publicado es “tan chimbo” que no aparece la inflación por estratos, y que “hay que tener hígado para leer esa nota tan burda, en donde lo más relevante es que la inflación de alimentos llega a 91%”.

La gráfica de inflación anualizada publicada por el BCV,da mucha tela que cortar y hace que la trampa salte a la vista: en ella se muestra, como corrobora Guerra, que la tasa anualizada para junio es de 62,2%, pero al efectuar un cálculo de la inflación mensual para ese mes arroja un 5,5%, cuando el BCV afirma que el índice para junio fue de 4,5%. Tal y como sostiene Guerra, “el directorio del BCV es pirata”, además de criticar duramente al Instituto Nacional de Estadísticas por no publicar cifras de pobreza del primer semestre de 2014: “se incorporaron al oscurantismo estadístico”, haciendo alusión a lo que sucede en el máximo ente emisor.

Lo cierto es que más allá de este “pelón estadístico”, basta con leer la explicación que ofrece el BCV para justificar el índice inflacionario: “es producto de la guerra económica”, afirman sin el menor atisbo de vergüenza, repitiendo al caletre el discurso que emana del Palacio de Miraflores. También cabe preguntarse por qué la información de junio y julio es publicada en septiembre sin ofrecer detalles por el retraso, lo que aumenta la desconfianza en la veracidad de las cifras. De todas maneras, sigue siendo la inflación más alta del continente y una de las más altas del mundo. Con retrasos y amagos estadísticos no podrán ocultar lo que a la vista no necesita anteojos.

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