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Víctor Alvarez solo quiere hablar del aumento de la gasolina

miércoles 17 de septiembre de 2014, 18:12h
Por Alicia Hernández.- El economista Víctor Álvarez invita al Gobierno a quitarse los miedos y prejuicios en torno al subsidio y plantea como alternativa un referéndum popular en el que se decida la medida.Pero no abre la boca sobre la salida de Ramírez o la corrupción en Pdvsa.

Por Alicia Hernández.- Víctor Álvarez conoce el chavismo desde dentro. No en vano, fue ministro de Industrias Básicas y Minería entre 2005 y 2006, y por eso conoce los entresijos, los movimientos internos y por qué se hacen. Pero no suelta prenda del último enroque del Gobierno que ha movido a Rafael Ramírez de una silla a la que parecía pegado con pegaloca. Tampoco quiere decir nada de Asdrúbal Chávez ni de su relación anterior con la Dirección Nacional de Mercado de PDVSA. Bromea sobre la intervención por decreto presidencial de la entidad y dice que, si se quiere saber algo sobre eso, que se le pregunte al CICPC o a la DIM.

Pero sí quiso contestar a Konzapata sobre el subsidio de la gasolina y el ni p’adelante ni p’atrás del Gobierno sobre el aumento. Parece tener claro que el gabinete de Maduro está preso del mito que corre en el imaginario popular,  de que una subida del costo del combustible llevaría a un estallido social, a pesar de que el beneficio se revertiría sobre aquellas clases que ahora no ven nada de la renta petrolera.

Para él, las clases pudientes, los que tienen más vehículos, son los que se benefician de verdad. No es de extrañar que piense así. Uno se pasea por El Cafetal (por poner un lugar al azar), y lo que más se escucha es que el aumento de la gasolina los despojaría de sus beneficios de vivir en un país petrolero.

El economista opina que el subsidio actual es reaccionario, regresivo, y el Gobierno solo podrá desmontar su miedo y el de la población, dice, a través de charlas, de mucha información –curiosa esta demanda en un país en el que no se sabe ni la situación actual de la salud por informes oficiales-,y de dar debate en la ciudadanía. Si el Gobierno no da el paso, su camino propuesto es el de referéndum popular, contemplado en el artículo 71 de la Constitución.

Es cierto que el aumento de la gasolina es un tema de interés nacional que bien ameritaría un referéndum pero, de hacerse, ¿qué pasaría si el resultado es no? Se puede permanecer eternamente en este tira y afloja manteniendo un subsidio que, según dice Álvarez, es ruinoso y oneroso al Estado. En el mismo seno del PSUV, después del III Congreso, salieron con este argumento, acompañado de la letanía de que en Venezuela se gasta más combustible que en Brasil. Se puede seguir alargando una medida que en algún momento tiene que llegar, por miedo a un fantasma del pasado que no sería tal si no viniera acompañado de una inflación y una escasez de las que, como de la crisis sanitaria, se sabe por lo que se ve, pero no se tiene tan claro hasta dónde alcanza si uno espera por las cifras oficiales.

Mientras llega o no, Álvarez ya estimó que el precio al que se debería vender cada litro de gasolina es a 4 bolívares, sacando este cálculo en base a la ley de Precios Justos. También tiene pensado dónde se destinaría el beneficio del 30% para que revierta en los sectores populares. Sería, dice, en el transporte público, en renovarlo y modernizarlo. Y no estaría de más, dice, invertir en una remesa de acetaminofén. 

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