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La campaña electoral más caliente fue la de 1963

miércoles 04 de febrero de 2015, 17:53h
Por Miguel Varela. @varela_miguel.- La campaña de 1963 fue una dura disputa para convencer al electorado, en ella participaban 4 candidatos con probabilidades de triunfo. Las divisiones del partido de gobierno y la inestabilidad política del sistema calentarían las elecciones.

COPEI VS USLARPor Miguel Varela. @varela_miguel.- Corre el año 1963 y, por primera vez, Venezuela está cerca de la posibilidad de que un Presidente electo democráticamente (Betancourt) entregue la banda presidencial a otro electo por la misma vía. En la escena no están ausentes las dudas y controversias. Venezuela atraviesa años de inestabilidad, propios de una democracia reciente que lucha por consolidarse. En medio de la guerra fría, los representantes del comunismo en Venezuela entraron en fase subversiva y se hacen recurrentes los atentados contra fuerzas policiales y militares, bienes públicos y privados (oleoductos, sistema eléctrico, robos de bancos, etc.). Del lado de la extrema derecha también hubo tentativas de desestabilización, como el frustrado magnicidio al presidente Betancourt con un coche-bomba en Los Próceres.  Pero la sombra del magnicidio llegaría a esta campaña desde lejos, y es que durante la contienda electoral, es asesinado el Presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, suceso que no pasa desapercibido. Todos los candidatos manifestaron su rechazo por el trágico hecho, incluso suspendiendo actos de campaña.

1963-11-26 D11 JOVITO  (COMPITIENDOLE A AD)En estas elecciones contendieron 7 candidatos en 11 tarjetas electorales, un número bastante alto para lo acostumbrado en la época y siendo cada uno de ellos bastante representativos y protagonistas de la historia Venezolana. Empezando por Germán Borregales, que a pesar de su poco éxito electoral, fue el primer candidato presidencial con un discurso y una simbología abiertamente de extrema derecha en el país. Participó también Raúl Ramos Giménez, quien fue el primer candidato presidencial disidente de AD. Destaca que ambos candidatos fueron militantes pocos años antes de AD (Ramos Giménez) y Copei (Borregales) y ambos se separaron de sus partidos por discrepancias sobre las implicaciones del Pacto de Punto Fijo y los acuerdos de gobernabilidad que en él se contemplaron. Otro candidato presente en esas elecciones fue Wolfang Larrazábal, quien después de haber sido presidente de la Junta de Gobierno y candidato presidencial en 1958 (apoyado por URD y el PCV), decidió postularse nuevamente sin el apoyo de estos partidos, ahora apoyado por el FDP.

11Arturo Uslar Pietri presentó también su candidatura. El eminente intelectual y colaborador de Medina Angarita haciendo valer sus credenciales, se lanza al ruedo electoral asegurando que “Arturo es el hombre”, aunque no parecía estar muy seguro de eso, ya que también aspiró al Senado en esas elecciones, agarrando aunque sea fallo, dirían en mi pueblo. Su candidatura fue determinante porque compartió electorado con Rafael Caldera, dadas las similitudes entre uno y otro (intelectuales, conservadores y católicos practicantes). Esta situación los llevó a protagonizar una de las primeras guerras electorales de dimes  y diretes, en la que Uslar terminó declarando: “Yo soy más católico que aquellos que están profanando la religión con fines políticos”.

Rafael Caldera emprendió su tercer intento por ser presidente de la República. Esta vez partió con más chances reales que en ocasiones anteriores. Caldera empezó repitiendo la estrategia del año 1958, manteniendo en su publicidad la idea de que era “el mejor”. Su oferta más fuerte fue la promesa de construir 100.000 viviendas por año. Por alguna razón, al igual que en 1958, cambia radicalmente su estrategia al final de la campaña y se enfoca en atacar a Uslar y reproducir fuertemente mensajes de combate al comunismo (que fue el punto fuerte de la campaña de Leoni). Cosas de la vida, 30 años después Caldera recibiría el apoyo del PCV para las elecciones de 1993. Caldera cerraba su campaña publicando una encuesta que lo daba ganador, la primera vez que se aplicó en Venezuela esta ahora conocida y clásica acción de campaña.

CALDERA ANTICOMUNISTAUna candidatura que levantó altas expectativas fue la de Jóvito Villalba, quien en 1947, como en 1958, declinó postularse a pesar de su popularidad. Jóvito y URD apostaron por tratar de captar al electorado de AD y se identificaron líneas comunes en su campaña.  Jóvito promulgaba el slogan “Trabajo, Pan y Techo para todos” emulando (para no decir fusilando) el histórico “Pan, Tierra y Trabajo”presentes en el logo de AD. Mensajes recurrentes como “Jóvito es el hombre del pueblo”, o la insinuadora “Hay candidatos continuistas(Leoni) y candidatos de la oligarquía (Caldera y Uslar), y sólo hay un candidato del pueblo” evidenciaron las intenciones de Villalba de aterrizar en el electorado adeco, quizás aprovechando la imposibilidad de AD de poder utilizar sus símbolos a causa de la división con Raúl Ramos Giménez.

RESPUESTA JUAN BIMBAEn el caso de Acción Democrática, afrontó unas elecciones con un escenario en el que no resaltaba la comodidad. AD sufrió 2 divisiones, la de un grupo importante de su Juventud que fundó luego el MIR y la del grupo ARS que tuvo como candidato presidencial a Ramos Giménez. Imposibilitados de poder utilizar su histórica Tarjeta Blanca y sus símbolos legales, debieron afrontar las elecciones con una tarjeta negra, en la que pudieron introducir la imagen de Juan Bimba.  La situación del país  no era la más estable y a los fantasmas de Golpe de Estado se le sumaba el terrorismo implementado por los grupos guerrilleros. Ante esa situación, AD decidió aplicar una campaña de miedo convocando al pueblo a votar por la negra “para que el pueblo siga gobernando” y contra “los enemigos de las clases populares”, “el candidato de la biagginada (Uslar)” y “los enemigos del campesinado venezolano y protectores del latifundismo”. AD contó además con Raúl Leoni, un candidato de reconocida y comprobada trayectoria política, de lucha contra la dictadura y con fortaleza sindical, diferenciándose así de todos los demás candidatos.

TARJETASNo dudó Leoni en respaldar la polémica política de Betancourt de combatir las guerrillas comunistas y la convirtió en plato fuerte de su campaña. Un punto a favor de Leoni fue la gestión de gobierno de Betancourt, la cual promocionó fuertemente con el acompañamiento de un animado Juan Bimba, aplicando así una mejor estética a la propaganda electoral adeca, falencia en las anteriores campañas de AD.

Anecdótica situación la de Leoni, a quien se le conoció como “El presidente” en aquella generación del 28 por su condición de Presidente de la FCU. Y cuando aquellos muchachos estaban en confianza se referían a “El bagre” cuando se referían al dictador Gómez.

La Campaña de 1963 fue una dura disputa para convencer al electorado, en ella participaban 4 candidatos con probabilidades de triunfo. Las divisiones del partido de gobierno y la inestabilidad política del sistema calentarían las elecciones.

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