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Octavio Lepage en 1980: El Estado se convirtió en un simple pagador de recursos sin capitalizar

miércoles 11 de marzo de 2015, 12:03h
Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- Líder adeco, ex parlamentario, ex presidente interino, le dijo a Alfredo Peña que es positivo el incremento del gasto en educación y salud, pero que es necesario detenerse en el rendimiento y eficiencia del mismo. “Un aspirante a la presidencia debe proyectarse en el país como un hombre capaz que conoce los problemas y se preocupa por ellos. En fin, cultivar su imagen”, señaló entonces.
7Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- Octavio Lepage es un abogado y político venezolano, oriundo de Santa Rosa, estado Anzoátegui. Fue miembro del movimiento juvenil de Acción Democrática en la Universidad Central de Venezuela, y designado en 1945 secretario en el Comité Ejecutivo Seccional Caracas. En 1948 es electo diputado al Congreso  y secretario general nacional de su partido, pero el derrocamiento de Rómulo Gallegos le impidió tomar el poder, por lo que operó de manera clandestina. Fue preso en 1950 y expulsado del país en 1954. En democracia, fue diputado por Anzoátegui en 1959; embajador de Venezuela en Bélgica; Senador en 1973; Ministro del Interior durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez (CAP), y candidato a la presidencia en elecciones internas de Acción Democrática en 1988. Fue presidente interino luego de la destitución de CAP el 4 de junio de 1993.

Alfredo Peña entrevistó a Lepage el 20 de octubre de 1980, y conversaron sobre la eficiencia del gasto público, los acuerdos entre AD y Copei, la reforma administrativa, la calidad del debate político, el diferendo con Colombia y su aspiración a la presidencia. Con respecto al tema de la eficiencia del gasto y el incremento de esta partida durante el gobierno de Luis Herrera –período en el que se efectuó la entrevista- citaremos in ex tenso el diálogo entre Peña y Lepage:

-Eduardo Fernández ha dicho que el incremento mayor del gasto es en educación y salud. Estos rubros, en un foro que le hice hace dos semanas a Armando Sánchez Bueno, son considerados como gastos de inversión.

-Efectivamente, Copei en los últimos tiempos dice que el gasto corriente no es tal. Es cierto que lo invertido en educación y en salud es un gasto social prioritario, pero habría que detenerse en el rendimiento y la eficiencia en esa inversión. Es preciso trazar políticas que mantengan estos aumentos en niveles razonables. Podría llegar un momento no muy lejano en que el Estado se convierta en un simple pagador sin recursos para capitalizar.

Hay que acotar que el gasto durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro sobrepasa los 623 millardos de dólares y, sin embargo, el Estado no ha podido capitalizar “la inversión” con miras al desarrollo económico del país.

Sobre un entendimiento entre AD y Copei para llegar a un acuerdo en materias como educación, salud, seguridad personal y marginalidad, Lepage argumentó que“Acción Democrática siempre ha hecho una oposición cooperativa y en ningún caso obstruccionista. Lo que pasa es que éste es un gobierno que actúa con precipitación y alegría en el manejo de los asuntos más serios que tiene planteado el país. Quizá si la oposición democrática hubiese actuado con mayor vigor y beligerancia, la situación actual no estaría tan comprometida. Tal vez así el gobierno habría rectificado rumbos. El gobierno actual ha incrementado el endeudamiento. La deuda a corto plazo ya está en el orden de los cuarenta mil millones de bolívares. Este régimen no tiene ninguna capacidad de ahorro y de manejo sensato de los dineros públicos”.

Entonces Peña le respondió que “eso mismo decía Copei cuando era oposición”, a lo que Lepage respondió: “Nuestro partido ha fundamentado en documentos públicos sus críticas a la gestión económica de la actual administración (…) el régimen no responde ni toma en cuenta la crítica constructiva (…) El gobierno propuso la reforma del fondo de inversiones. Nosotros en principio no la descartamos, a pesar de que conviene mantener esa reserva represada. Pero para disponer de esos recursos es necesario diseñar un plan de inversiones. Ha sido imposible que el gobierno se siente con nosotros en el plano político o en el técnico (…) ha tomado otro camino: una campaña de presión pública para decir que Acción Democrática se niega a otorgar créditos a los campesinos, a las universidades, a los hospitales. Presentaron el presupuesto al Congreso como un hecho cumplido a sabiendas del poco tiempo disponible para una discusión de tanta relevancia nacional”.

Prosiguió sobre el tema de la reforma administrativa: “Estamos dispuestos a colaborar en cualquier reforma que tenga como meta mejorar el funcionamiento de la administración pública. El gobierno anterior presentó, en 1976, la reforma de la administración descentralizada. El proyecto está allí en el Congreso. Este podría servir de base para la discusión sobre un área que resulta sumamente costosa e ineficiente. Pero la iniciativa no corresponde a Acción Democrática, corresponde al gobierno”.

Peña preguntó también sobre la agenda de los debates entre los grandes partidos políticos, y acerca del por qué no se discuten en ellos los grandes problemas de Venezuela, a lo que Lepage contestó: “El debate político ha ido degradándose. Estamos consumiendo tiempo, esfuerzo y talento en menudencias. La democracia venezolana reclama un debate en el cual se dé prioridad a los problemas de interés colectivo y nacional. Es preciso ir creando otros escenarios y canales para ir discutiendo los grandes temas. Ustedes lo han hecho en el Ateneo de Caracas (…) esas iniciativas hay que estimularlas. Es lamentable, pero en los partidos suelen tildar de teorizantes a quien o a quienes manifieste interés sobre esas cuestiones trascendentales. Un partido político son las dos cosas: el activismo político de todos los días y el estudio de los problemas para procurar soluciones”.

Continúa Lepage: “Los partidos tienen que rectificar con urgencia. Si siguen empeñados en ese menudeo político, les esperan días futuros muy comprometedores (…) hay un desfase entre los partidos y el llamado país nacional. Hay que corregir esa situación y ponerse a tono con los tiempos. De otra manera se pierde vigencia. A medida que los partidos dejen de ir representando a la masa, irán languideciendo, marchitándose, perdiendo atractivo, fuerza y liderazgo”.

lepageSobre el diferendo con Colombia, Lepage advirtió que “tiene tres salidas. 1) La negociación bilateral. 2) La Corte Internacional. 3) La guerra. Yo, como es natural, prefiero la negociación. Pero el acuerdo sólo será posible con el respaldo de los venezolanos. El tratado resultaría muy precario si se firmara en contrapelo de la voluntad del país. El mecanismo de información a los partidos y otras instituciones que ha puesto en práctica el gobierno debería de alguna manera ampliarse. El país debe conocer las bases y las características de esa negociación para poder apreciar si conviene o no conviene al interés nacional. Hay que seguir conversando hasta que sea posible el consenso nacional (…) no existen condiciones políticas para firmar el tratado con Colombia (…) insisto en que lo que más conviene es la negociación bilateral”.

Y culminó Lepage disertando sobre si estaría dispuesto a aspirar a la presidencia del país. Sobre este particular, Lepage respondió que “(…) yo debo decir que me considero con méritos y condiciones para ser un aspirante a la candidatura presidencial de Acción Democrática. De ninguna manera me descarto (…) es una imprudencia anticipar el planteamiento de aspiración sobre la candidatura en AD. Para cualquier partido esto es inconveniente pero particularmente para nosotros, porque hemos vivido un período muy difícil en lo interno. Necesitamos un tiempo de recuperación. Nuestro principal objetivo es la reconquista del poder en 1983. Un aspirante a la presidencia debe proyectarse en el país como un hombre capaz que conoce los problemas y se preocupa por ellos. En fin, cultivar su imagen”.

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