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Las preguntas que Juan Carlos Escotet no respondería hoy (I)

jueves 23 de julio de 2015, 10:00h
Por Juan Carlos Zapata.- Convertido ya en magnate de la banca nacional e internacional. Con fortuna milmillonaria en dólares. Es, de lejos, el primer banquero venezolano en escalar posiciones sin antecedentes. Publicamos sus respuestas a la que fue sino la primera, una de las primeras entrevistas que concedió cuando ni siquiera llegaba a los 30 años. Habla del origen humilde de la familia. Las personas que le enseñaron finanzas, y también secretos de la vida y la gente. Aquí está el primer Escotet que confiesa: “Yo afortunadamente siempre he tenido muy buena estrella”.
KESCOTETDELUXPor Juan Carlos Zapata.- Esta es la primera de tres entregas. La entrevista fue realizada en 1989. Ni Escotet ni el reportero –yo mismo- se imaginaban a dónde iba a llegar el que después iría a revolucionar la banca con Banesco y ha incursionado en España con Abanca. Es un material que se ha guardado por años. Ha llegado el momento de hacerlo público. Nuestros suscriptores tienen el privilegio de leerlo por adelantado.

    -¿Dónde naciste, cuándo naciste? ¿Cuál es tu profesión? ¿Estás casado, no estás casado? ¿Tienes hijos?   

-Nací en Madrid España, el 23 de Julio de 1959. Mis padres son españoles. Me trajeron muy joven para acá, a los 15 días de nacido. Somos una familia de ocho hermanos, fallecieron dos. En la actualidad somos seis. Yo soy el cuarto, arriba de mí hay cuatro y debajo de mí hay dos.  O tres por arriba y dos por abajo, seis en número, cuarto en el orden. Soy casado, tengo ocho años de casado y tengo tres hijos varones.

    -¿De qué edad los niños?

-Seis años y medio, cuatro y tres meses.

    -¿No hay ninguno que se llame Orlando?

-No hay ninguno que se llame Orlando.

-¿Cómo se llaman los niños?

-El mayor Carlos Eduardo, Carlos Alberto y Juan Carlos el último. Con el último esperábamos la niña, no vino, entonces ya decidimos ponerle…

-¿Ya no vienen más?

-No, no. Ya paramos ahí, como dicen, la producción.

-¿A qué se dedican tu papá, tu mamá?

-Mi papá es industrial, ha estado trabajando toda su vida en la industria de arreglos publicitarios.

    -¿Alguna marca conocida?

-No, no. Es una empresa pequeña. Mi familia es de recursos medios. Gente que socialmente se ha hecho a base de trabajo. Mi padre tiene todavía… viven los dos a Dios gracias. Tiene setenta años. Todavía trabaja como si tuviera treinta. O sea que no es el tipo de persona que se ha podido retirar a disfrutar de la vejez porque ha sido una persona que tuvo que sacar una familia muy numerosa, muy grande.

    -¿Cómo se llama tu papá?

-César.

    -¿Cómo se llama tu mamá?

-Haydee. César Escotet y Haydee Rodríguez de Escotet.

    -¿Ellos son madrileños también?

-No. Mi papá es de León, que es una zona de Castilla La Vieja y mi mamá es de Oviedo, de Asturias. Como te digo, vinieron a Venezuela hace cuarenta años.

    -¿Y tu mamá es ama de casa?

-Mi mamá es ama de casa. Con una familia tan numerosa como la nuestra, difícilmente la madre puede salir a la calle.

    -¿Tú sabes hacer callos a la madrileña?

-No, no me meto a la cocina. (Risas). Ella sí tiene grandes habilidades culinarias.

-¿Y estudiaste dónde?

-Estudié en la Universidad Católica, cursé estudios de Economía en la Católica.

-¿Antes, bachillerato y primaria?

-Estudie en el Colegio Champagnat. Toda la vida con los Hermanos Maristas. Toda mi primaria y todo mi bachillerato. Inclusive hay una etapa… Como te dije, me trajeron a los 15 días de nacido a Venezuela, pero hubo una situación económica cuando yo tenía como nueve años, una situación económica apremiante en mi casa, entonces tuvieron que repartirnos. Yo estuve en esa época con una tía en España durante dos años estudiando segundo y tercer grado y los estudié también con los Hermanos Maristas en una zona que se llama Palencia, Castilla La Vieja. Después la situación afortunadamente se logró superar y bueno regresamos a Venezuela. Eso fue cuando un hermano mío tristemente falleció seis meses después de haber llegado. Era un año mayor que yo.

-¿Te graduaste hace cuánto?

-Hace cinco años.

-¿De economista?

-Economista.

    -¿Tienes algún postgrado?

-No, la verdad. Eso está dentro de los planes pero no hemos podido hacerlo por toda esta situación de trabajo.

    -¿Dominas idiomas?

-Este…Hablo inglés pero no es definitivamente mi fuerte.

    -¿Tu esposa qué hace?

-Mi esposa es economista.

    -¿También de la Católica?

-También de la Católica, estudiamos juntos.

-¿Y de qué se ocupa?

-Ella en este momento está en la casa, se ocupa de los niños. Tiene uno que otro trabajo independiente, pero en realidad poco.

    -¿Tienes alguna afición por la música y la pintura?

-Bueno, mira, tengo varias aficiones. Tengo un hobby empresarial, toda mi vida me he desempeñado en el campo de las finanzas, en el área de la banca, pero tengo una afición, un hobby como yo le digo, que es la parte agrícola. Tengo una finca allá en el sur de Aragua, que estamos desarrollando para frutales.

-¿En qué parte de Aragua?

-Pasando Carmen de Cura. Un asentamiento campesino que se llama Las Arenas. Estuve allí sembrando. Ahorita esperamos terminarlo, calculo yo a finales de septiembre. Estuvimos sembrando doscientas hectáreas de mango, mango para la exportación; setenta hectáreas de limón Tahití y ahorita tengo sembradas quinientas hectáreas de maíz. Esa es, como yo digo, mi pasión agrícola; tengo también algo en la agroindustria.  Estoy metido en una planta de unos silos, almacenamiento de limpieza y secado, acondicionamiento de granos en general, maíz, sorgo y arroz. Ahora estamos haciendo un proyecto de reconversión industrial que estamos llevando a una planta procesadora de arroz. Dentro de este proceso de cambio, el arroz se torna como un cultivo interesante, bien competitivo y con posibilidad hasta de exportación.

    -¿Y ese capital que se está invirtiendo viene de tu profesión o es el capital heredado?

-No, como te dije mis padres son gente de escasos recursos, son gente sencillamente que se hizo con el trabajo. Esto lo puedo hacer fundamentalmente a base de mi actividad bursátil. Ha sido el origen del inicio de un capital. Después he tenido la posibilidad de acceder, con mis relaciones en la banca, por el medio en el que me desenvuelvo, he podido acceder a niveles de crédito, he obtenido recursos del Fondo de Crédito Industrial y del Fondo de Crédito Agropecuario, que son créditos para la instalación de este tipo de empresas a plazos largos; y eso me ha permitido hacerme de esa actividad.

    -¿Cuándo fue que te graduaste de economista?

-En 1985.

-¿Empezaste a trabajar dónde?

-Yo toda mi vida estudié de noche y trabajé de día, inclusive el último año de bachillerato lo hice estudiando de noche, aunque ya no fue en el Champagnat. Toda mi vida quise ser muy  independiente, económicamente, por la situación en mi casa. Como te dije al principio: era una situación  de ajuste económico, de recursos económicos escasos. Bueno…sencillamente todos los hermanos en la medida en que íbamos logrando ya la mayoría de edad y estábamos en una etapa en la que podíamos conseguir trabajo, pues siempre salimos a trabajar. Yo no fui la excepción. A los dieciséis años empecé a trabajar en el Banco Unión y bueno, sencillamente…

    -¿Qué hacías a esta edad?

-Mensajero interno, ese fue mi primer empleo. Imagínate a los dieciséis años sin ningún tipo de experiencia y sin ningún apellido de esos conocidos, (risas), de por medio. ¿Qué podías hacer? Eso fue una cosa muy importante para mi vida porque yo estudié, como te decía al principio, toda mi vida en el colegio Champagnat. En el último año de bachillerato, pasando de cuarto para quinto, por problemas de conducta, vainas de muchacho, no me permitieron seguir estudiando el último año en el colegio Champagnat y eso en mi casa, te podrás imaginar, fue un trauma. Mi papá soñaba con que yo me graduara en el colegio donde había estudiado toda mi vida, pero no pudo ser así por tremenduras de pavo, de muchacho. No me quisieron admitir para el último año.

    -¿Y eras muy malo, eras muy tremendo?

-Era tremendo, nada del otro mundo. Que te digo… cosas normales.

    -Has debido hacer algo grave  para que no te aceptaran el último año...

-Mira hice muchas cosas, no fue una sola. Fueron muchas, que te digo yo, por ejemplo, colocábamos de repente explosivos en los sanitarios, martillitos, nada del otro mundo. Era un colegio… Todavía sigue siendo un gran colegio, pero en aquella época era de una línea muy dura; la reciedumbre, la exigencia. La disciplina era uno de los principales puntos.

-¿Y hasta  cuándo trabajaste en el Banco Unión como mensajero interno?

-En el Banco Unión fue poco tiempo, un año y pico.

    -¿Y después?

-Después hice una pasantía en la Sociedad Financiera de Lara, allí empezó el inicio fuerte del mercado monetario. Gracias a un gran amigo.

    -¿Quién?

-Alí Cárdenas. El actualmente trabaja en Cavendes, es vicepresidente Corporativo de Finanzas. Me inició en el mercado de las mesas de dinero.

-¿Qué hacías en las mesas de dinero, recibías colocaciones?

-Sí, comencé a trabajar  como operador, en realidad fue primero una pasantía, tratando de conocer como operaban las mesas de dinero. Estuve trabajando muy poco tiempo con ellos porque fue justamente en el ánimo de aprender el manejo del negocio.

    -¿Allí comenzaste a oler el dinero por primera vez?

-Por primera vez, allí, fue donde verdaderamente empecé ya en la parte de finanzas.

    -¿Qué te impresionó más en ese momento, ver mil millones juntos, quinientos millones, cien millones?

-Mira, era una contradicción desde el punto de vista de lo que uno estaba acostumbrado. La experiencia mía en el Banco Unión fue interesante porque empecé como office boys y pude pasar por todos los departamentos operativos. El Banco Unión, como organización, suele ser una gran escuela para los conocimientos operativos. Yo tuve la ventaja de estar en una sucursal que fue la sucursal del Este, donde está el Recreo, y prácticamente pasé por todos los departamentos operativos del banco, pero como te dije: arranqué primero como office boys, estuve en valores, estuve en cuentas corrientes, en préstamos y descuentos. Una pasantía corta pero que te permitía conocer.

    -¿Eso fue a los dieciséis, diecisiete años?

-Sí, eso fue a los dieciséis, diecisiete años. Después empecé en esta parte de las mesas de dinero con la Sociedad Financiera de Lara y en ese proceso de aprendizaje surgió una oportunidad de emplearme ya a tiempo completo en Sociedad Financiera Credival, cuando era de Oswaldo Cisneros y Vicente Pérez Sandoval. Pero en realidad  en aquella época, cuando yo empecé, quién verdaderamente tenía la mayoría accionaría era Oswaldo Cisneros, aunque el ejecutivo más importante que, a su vez era socio, era Vicente Pérez Sandoval. Entonces arranqué en la mesa de dinero como operador de la mesa de dinero. Estuve en Credival casi tres años. Llegué a ser gerente del mercado monetario y siendo gerente del mercado monetario surgió el trabajo en el Grupo Latinoamericana, en ese momento Sociedad Financiera Latinoamericana. Le dan el permiso para arrancar como sociedad financiera. Esa fue una época interesante en el Grupo de Empresas Latinoamericanas de Seguros ya que ellos habían estado en un proceso de crecimiento, de desarrollo. Habían solicitado, desde hacía mucho tiempo, varios permisos de varias instituciones financieras como la compañía de reaseguros. Te estoy hablando,  si la memoria no me es infiel, de principios del gobierno de…mediados del gobierno de Luis Herrera Campins. Era ministro de Hacienda Luis Ugueto. Luis Ugueto, muy amigo, era familia de Cristóbal Palacios, son primos, eran muy amigos y aparte de primos, corrían juntos, hacían deporte juntos; y por ende, amigo de Orlando Castro. No te olvides que Cristóbal Palacios está con Orlando. Inocente Palacios y Cristóbal Palacios, están con Orlando desde Salas Capriles, desde los inicios del grupo. Entonces, en esa época, empiezan a solicitar una serie de permisos para la compañía de reaseguros, la arrendadora, la sociedad financiera y las cosas se fueron dando, fueron saliendo poco a poco. En ese justo momento le dan el permiso a la Sociedad Financiera Latinoamericana. Había un concepto  de que había que regionalizar la banca y entonces deciden darle el permiso para los Valles del Tuy. Así, me llaman para montarles la mesa de dinero.

    -¿Y por qué te llaman, tenías una relación con quién?

-Mira, en realidad fue una casualidad; ese trabajo se lo ofrecieron en primer término a una persona que tenía más experiencia que yo, que estaba en el mercado de capitales,  que estaba trabajando en lo que en aquel momento era la mesa de dinero más importante del país, Finalven. Se lo ofrecieron a Freddy Rosales, pero Freddy Rosales no se decidió y sencillamente me refirió. Tuve una entrevista con Tony Alonso. que era presidente de Administración y Finanzas de Latinoamericana de Seguros, pero en aquel momento yo diría que era uno de los ejecutivos más importantes con que contaba Orlando Castro. Me entrevistó, me propuso el negocio, me habló de los planes, me entusiasmó la idea y, a pesar de que en aquel momento la financiera Credival estaba atravesando una de sus mejores situaciones, era un grupo en franca expansión muy sólido porque tenía por detrás a Oswaldo Cisneros, que es una persona muy solvente desde el punto de vista económico. Y a pesar de que en el Grupo Credival las cosas pintaban muy bien, no habían comprado todavía el Banco de Comercio, estaban en el proceso de adquisición de un banco. No fue sino dos años más tarde que lo hicieron, entonces decidí aceptar el reto. Me llamaba mucho la atención la financiera por cuanto era una empresa que estaba naciendo,  y cuando yo llegué a Sofilatin éramos tres personas.

-¿Estamos hablando de 22 años, tenías 22 años en esa época?

-No, en esa época tenía 21 años.

   -Y ya sonabas en el mercado porque si alguien te recomienda.

-Sí, en realidad sí. Acuérdate que esa época, para comparártela, para situarnos un poquito en el momento histórico, venía siendo algo así como el boom que tiene en estos momentos el mercado capital. Yo diría que en el desarrollo del mercado ha habido tres grandes momentos. El primero fue el desarrollo del mercado monetario y las mesas de dinero, después el cambiario, que fue también un boom gigantesco y ahora  el que se está empezando a vivir con el mercado de capitales, con las casas de bolsas  y todas estas nuevas operaciones, nuevos instrumentos. Entonces en aquel momento, diría yo,  fue una cuestión de casualidad y de suerte; y yo, afortunadamente, siempre he tenido muy buena estrella. Porque yo pienso que no solo es una cuestión de capacidades o inclusive de propósitos y de objetivos, sino también…Te hago esa referencia específica porque estoy cansado de ver gente con mejores condiciones que uno, quizás, con mejor formación que uno, con mejor preparación, con una cantidad de cosas y que  no se les ha presentado su momento o que la suerte no los ha acompañado. Ahí yo digo que la vida es a veces un poquito injusta. Yo tuve la fortuna de estar en el momento preciso, con las personas precisas, porque ha habido personas que han tenido una gran influencia en mi vida.

    -¿Cómo quiénes?

-Hubo una época de transición en mi vida, entre la salida del Banco Unión y esa incorporación, porque en realidad no fue así tan inmediato como te lo estaba refiriendo, en la que trabajé con una empresa que se llamaba, Buropantin, que era una compañía muy pequeña. Por su manera de ver la vida,  fue Bernardo Pantin Pérez una persona de la que aprendí muchísimas cosas. Me enseñó a conocer otra parte de la vida, a conocer un poquito más la idiosincrasia venezolana y, más que venezolana, la idiosincrasia caraqueña. Bernardo es una persona descendiente de una familia muy tradicional de Venezuela. Con él pude conocer otros aspectos y conocer una cantidad de situaciones que fueron definitivamente muy importantes en mi vida. Después diría yo que fue también decisivo en ese poco tiempo, corto pero intensivo, Alí Cárdenas; una persona muy competente a quien admiro mucho, el que me inició en todo este proceso del mercado, del mercado monetario, del mercado financiero fundamentalmente. Y después está mi relación, por supuesto, con Orlando Castro, cuando me inicio en el grupo. Pero en una primera etapa, más que con Orlando Castro, con Roberto Salas Capriles.

-¿Cuándo entras a la Sociedad Financiera Latinoamericana, cómo entras allí?

-Allí entro como gerente del Mercado Monetario para montar la mesa de dinero.

-¿Pero estás en Caracas? Porque comienza a funcionar en  los Valles del Tuy y tú no vas para los Valles del Tuy?

-Ahhh no, porque fíjate te cuento qué fue lo que se hizo. En realidad, un permiso para una institución financiera y más la sociedad financiera, porque si me dices todavía un banco comercial las cosas hubieran sido diferente, pero una sociedad financiera regional y más en ese momento, en los Valles del Tuy, que era una zona que ya estaba siendo fuertemente golpeada por la depresión inmobiliaria y por todos los problemas que estaba viviendo la economía de Luis Herrera Campins, no tenía  ningún tipo de futuro. Entonces, en un primer momento se trató de que eso comenzara a funcionar allá. Al final se convirtió en una formalidad, mientras se obtuvo el permiso para la sucursal Caracas. Pero yo arranco la mesa de dinero, sin estar autorizadas las operaciones en  Caracas en el Centro Comercial Concresa, que era donde estaba Latinoamericana de Seguros que tenía ya su oficina. En ese momento se reinauguró la aseguradora Latinoamericana también. Fue prácticamente simultáneo. Aprovechamos esa coyuntura y establecimos allí la tienda.

    -¿Cuál fue tu primera operación, con quién?

-Mi primera operación de la mesa de dinero en el Grupo Latinoamericana? Con Central Entidad de Ahorro y Préstamo.

    -¿Con cuánto?

-Con dos millones de bolívares.

-¿Y eso era bastante?

-Sí,  era bastante, era importante sobre todo para un grupo que estaba comenzando en el área financiera. Y más que la cifra yo te diría que era el inicio de una relación, yo recuerdo que…

-Y una responsabilidad…

-Y una responsabilidad. Yo recuerdo, me hace muchísima gracia eso, me acuerdo que celebramos con bombos y platillos como a los cuatro o cinco meses, los primeros cien millones de bolívares de captación.  Acuérdate que eran mesas de dinero que trabajaban en su verdadero sentido. Eran mesas de dinero que trabajaban a base del concepto de intermediación. En la actualidad las mesas de dinero se han convertido más en una herramienta de captación para la misma institución. En un pasado era de verdadera intermediación, de pura intermediación. Entonces, cien millones de bolívares eran importantes porque te daba mucha presencia por el lado del pasivo, de la captación. De modo que era una institución que ya empezaba a conocerse y, bueno, también era una institución que colocaba.

-Ahora 100 millones se captan en un día, me imagino.

-Para que tú te des una idea, estamos hablando de que la sumatoria de las mesas de dinero pueden en este momento manejarse en seis mil millones, una cosa así.

    -¿Seis mil millones diarios?

-El volumen en términos netos en una fecha de corte son seis mil millones de bolívares. Lo que pasa es que eso se rota con una relativa velocidad. Yo te diría que eso podría tener una rotación de treinta días, veinticinco días, porque son operaciones muy calientes.

    -¿Y cuándo entras allí? Tu relación, me dijiste que era directa con Roberto Salas Capriles. Pero, ¿cuando ves por primera vez a Orlando Castro?

-Mira Orlando Castro lo vi el primer día, aunque Orlando en aquel momento se desempeñaba como gerente general y llamaba la atención que no era el presidente del grupo. Era el máximo accionista pero no era presidente de ninguna de sus compañías.  El presidente de Latinoamericana era Carlos Salas Capriles, el presidente de la Financiera era Roberto Salas Capriles, el presidente de la Reaseguradora era Roland Monteverde. De ninguna de las empresas Orlando era presidente. Era el máximo accionista y el motor de la organización, pero era un ejecutivo más. Se desempeñaba como gerente general de Latinoamericana de Seguros, por lo cual era muy fácil verlo porque estabas todo el día trabajando con él y a pesar  de que con Latinoamericana de Seguros yo no tenía vinculación de trabajo, sí había mucha injerencia en los aspectos de finanzas de la organización y de estrategias de la organización. Desde un primer momento el hecho mismo de que Orlando Castro fuera ejecutivo y se desempeñara como tal en la organización, propició un ambiente de integración, muy en la onda de la integración.

    -¿Cuál fue tú primera impresión de Orlando Castro?

-Me pareció un hombre extremadamente sencillo, y  en verdad así lo es. Me pareció también que era muy  gritón, tú lo veías siempre, coño, muy cómo te diría yo…muy  alegre y muy gritón.  De repente agarraba un día y se arrechaba y los gritos se oían en el pasillo, pero así como era una persona muy transparente en su personalidad, era una persona que me llamaba la atención porque llegaba a todos los niveles. Era increíble.  Orlando es fundamentalmente en su manera de ser un gran político, pero un político con una sensibilidad humana y una sensibilidad social muy grande. Eso es quizás, yo pienso, lo que le ha permitido llegar a hacer un grupo como el que ha hecho.  Me impresionó mucho eso. Y yo decía: si éste es el dueño...Ya que tú lo veías vestido muy sencillo porque a eso nunca le ha dado importancia; es una persona de forma y vestimenta muy sencilla. No está pendiente de las etiquetas, ni de las marcas, ni de las modas, ni de ese tipo de cosas porque sencillamente no le importa. Eso es totalmente secundario para él.  Me llamó mucho la atención que cuando se arrechaba era temible y eso de alguna manera me molestaba pero…

    -¿Y decía groserías?

-Ehhh, tú sabes…puede decir la grosería. En realidad yo creo que eso es un defecto común, ambos somos muy mal hablados. Pero nunca mal hablados en el sentido de la ofensa. O sea, a nosotros se nos podía escapar mucho y él rectificaba un coño y de repente te arrechabas y tal…pero nunca la ofensa a la persona. Eres un guevón o eres un pendejo, jamás, jamás. Quizás por eso es que las personas lo toleran porque si tú agredes a la persona u ofendes a la persona, olvídate, al  día siguiente se te va. Además te restaría y te quitaría la autoridad.  Recuerdo que no tenía ni dos días cuando estaba pasando frente a la oficina de él y oí aquel escándalo, estaba formando un escándalo. Y me impresionó mucho y dije: este tipo como que es de armas tomar. Después me fui dando cuenta de que era una persona muy, muy transparente pues, así como era en esas circunstancias de repente una persona que explotaba, también era una persona muy ponderada. Diría yo que la verdadera palabra es que era muy transparente, extremadamente transparente, pero muy afable en el trato, muy sencillo en el trato, una persona que te era muy fácil llegarle y  te era muy fácil comunicarte.

 

 

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