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El verdadero “mazazo” de Hugo Chávez y Rafael Ramírez contra PDVSA y Venezuela

lunes 01 de agosto de 2016, 17:00h
Por Juan Carlos Zapata.- Hay una herida abierta en el chavismo. El modelo petrolero de Hugo Chávez ha entrado en cuarentena. Se le critica y se le condena, aunque aún tiene quien lo defienda desde las trincheras del chavismo. Pero un artículo sobre El Furrial, ya no deja margen de duda del gran fracaso. 
Por Juan Carlos Zapata.- En 1985 escribí una crónica sobre el campo de El Furrial, recién descubierto. La titulé: El petróleo viene de oriente. El título venía muy a propósito por lo que estaba ocurriendo con la caída de la producción petrolera en occidente, en el Lago de Maracaibo.

eulogio-1 Eulogio del Pino, presidente de Petróleos de Venezuela.

El recuerdo viene al caso por dos artículos. El primero, el de Carlos Bellorín en Caracas Chronicles, que explica el declive de El Furrial, tres décadas después de que en 1985-6, señala el autor, “sus reservas probadas eran unos 4 mil millones de barriles”. Una barbaridad. “Enorme”, apunta Bellorín. (http://www.caracaschronicles.com/2016/07/28/el-furrial/#comment-122071)

Por mi parte, recuerdo que los voceros de PDVSA declaraban orgullosos sobre el hallazgo. Era petróleo liviano y mediano, lo cual mejoraba el relato, y mejoraba más aún con el hallazgo simultáneo en Guafita, en el Alto Apure.

El segundo artículo es el de Toby Valderrama y Antonio Aponte en Aporrea, en el que señalan a Eulogio Del Pino de haber golpeado, con un “mazazo”, la herencia de de Hugo Chávez permitiendo el regreso del capitalismo a PDVSA. (http://www.aporrea.org/ideologia/a231543.html)

A las voces de estos articulistas críticos del chavismo, se han sumado las voces de los ex ministros Elías Jaua y Juan Carlos Loyo.

Ya se sabe. Del Pino ha venido desmontando el modelo petrolero de Hugo Chávez y Rafael Ramírez y lo último, dentro de su estrategia, ha sido condenar las medidas de expropiación de las empresas contratistas en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo. Del Pino se propone abrir de nuevo las puertas a los empresarios privados venezolanos, e inclusive propuso un modelo para tal fin; una compañía en la que son socios PDVSA y Luis Van Dame. Hay que agregar al respecto que Van Dame era un preferido de Chávez, y de los empresarios que Maduro elogió comenzando su gobierno, fue precisamente Van Dame. Lo exhibió en un acto del Banco de Venezuela como un modelo de empresario patriota a seguir. De modo que la elección de Del Pino no es gratuita. (https://konzapata.com/2016/07/en-que-consiste-el-modelo-que-eulogio-del-pino-ofrece-a-los-empresarios-petroleros/)
 El artículo de Valderrama y Aponte comienza señalando que lo dicho por Del Pino es “lo más importante que ha ocurrido en el último trienio, merecen detenido y definitivo estudio por el Chavismo auténtico. Del Pino es presidente de PDVSA, vale decir, cabeza de la economía, de allí salen las divisas para distribuirlas en la sociedad”.
En lo que no caen los autores es que es precisamente por ello que Del Pino dijo lo que dijo. Como PDVSA sigue siendo “la cabeza de la economía”, hay que recuperarla. Y hay que hacerlo con la inversión privada, extranjera o nacional. Y para ejemplo lo ocurrido en El Furrial. Aquí es donde empatan ambos artículos, el de Bellorín y el de Valderrama y Aponte.
Si Valderrama y Aponte reconocen la importancia de PDVSA para la economía, “de allí salen las divisas”, entonces deberían entender la política de Del Pino, y enterarse del desastre en que está sumida la que fue la nueva provincia petrolera, cuyo emblema era El Furrial.

Igual que el Lago de Maracaibo, en El Furrial hubo expropiaciones, las cuales afectaron las operaciones que llevaban adelante dos empresas de los Estados Unidos, William and Exterran. La conclusión de Bellorín para El Furrial coincide con la de Del Pino en cuanto al Lago de Maracaibo: Fue un error. ¿Y por qué un error? Bellorín lo afirma: “Las reservas de El Furrial han bajado 58% a partir de 2,19 millones de barriles en 2000 a 907 millones de barriles en 2015”.

No es esto lo que observan Valderrama y Aponte. A ellos les ocupa otro aspecto. El que “Con Chávez se empezó a construir lo que se llamó una nueva PDVSA, del pueblo, revolucionaria, soberana, y se comenzó por donde se tenía que hacer, por el problema de la propiedad que vendría a ser sostén de una nueva ética, la conciencia del deber social, derrotar en la cultura, en los valores a la vieja industria meritócrata, transnacional”.

Nada más falso que lo anterior. Lo que Del Pino está soltando a gritos es que hay que subir la producción de petróleo y gas, y para ello se requiere tecnología y servicios de empresas bien venezolanas, bien transnacionales. A estas, Chávez las echó del país, bien expropiándolas, o bien no pagándoles las deudas acumuladas por años de operaciones.

Ambos autores también apuntan que “Cuando el Comandante desaparece el capitalismo  infiltrado en las más altas esfera comienza su labor de restauración, no entremos en detalles, bastante los conocemos, digamos que la restauración llegó a PDVSA. Primero, con una poda brutal de los cuadros chavistas, con llamados a los privados a participar en el negocio petrolero, entrega de La Faja, y ahora ya sintiéndose fuertes, los agentes de la meritocracia se abren sin la mínima vergüenza. Para muestra, es suficiente una declaración”. Se refieren a la declaración de la semana pasada de Del Pino en la Asamblea de la Cámara Petrolera de Venezuela.

¿De cuál capitalismo hablan? Valderrama y Aponte mencionan a Chávez, aunque aclaran: “No entremos en detalles”. Y es que muy a propósito no mencionan a Rafael Ramírez, el ejecutor del modelo petrolero. Ramírez era el zar del petróleo. Y con él, no es que se hayan infiltrado los capitalistas en la Industria. Es que se hicieron. Acumularon grandes fortunas. Pero ni por asomo lo dicen. Ni por asomo señalan por qué Maduro salió de Ramírez en PDVSA. Ni por asomo hablan de Diego Salazar y los seguros. Ni por asomo hablan de la tragedia de Amuay y el fraude de los seguros y Chávez defendiendo lo indefendible. Ni por asomo hablan de los bolichicos. Ni de Baldo Sansó. Ni de Nervis Villalobos y Javier Alvarado, denunciados por el ex ministro Jesse Chacón. Ni por asomo dicen nada de Roberto Rincón. Ni por asomo una línea sobre lo que pasó en Bariven.

El Furrial es el fracaso de una política que tiene su réplica en el Lago de Maracaibo. Ya lo dijo Del Pino. Sin embargo, el fracaso llevaba emparejado un éxito. La creación de un nuevo grupo de multimillonarios. Billonarios en dólares. Boliburgueses de gustos uno más que otro excéntrico. Según los autores, la propuesta de Del Pino de asociarse en La Faja, por ejemplo, en un esquema 20% PDVSA y 80% privado, significa “ni más ni menos que una claudicación frente al capitalismo, un pedido de certificación como agentes de las empresas privadas, y debemos decirlo con responsabilidad: La mayor traición al Comandante Chávez, una puñalada al corazón económico y espiritual de la Revolución”.

¿Dónde en verdad estuvo la puñalada? ¿En El Furrial? ¿En el Lago de Maracaibo? ¿En La Campiña? ¿En los sobreprecios de los contratos eléctricos, los seguros, en los arbitrajes con las divisas, en los bonos de la deuda? Algo podría decir Rafael Ramírez, pero no. Ellos prefieren que hable Diosdado Cabello. Y esto es una ironía. Porque ni Bellorín, ni Valderrama, ni Aponte se pusieron de acuerdo para hablar de El Furrial y Cabello al mismo tiempo:

“Diosdado, la figura más importante del PSUV, chavista completo, está obligado a reaccionar, a decir algo, a dejar de ser un moderador de un programa de variedades y asumir su responsabilidad de líder; ponerse al frente de la batalla por el rescate del Chavismo, dar la batalla más importante que la historia nos plantea. No puede ser que desde el Gobierno se restaure el capitalismo, Eulogio firme el armisticio, mientras Diosdado, distraído, persigue a un muchacho fascista guebón que fumó marihuana y lo confiesa”.

Bellorín ha pintado la tragedia de PDVSA usando como emblema El Furrial. Valderrama y Aponte, la tragedia de lo indefendible. El rentismo y sus nefastas consecuencias.

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