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La crisis económica sigue su curso pese a los cantos de victoria en el Gobierno

martes 27 de septiembre de 2016, 17:10h
Por Roberto Deniz @robertodeniz.- En el Alto Gobierno proclaman que lo peor de la crisis económica es cosa del pasado. “Ya tocamos fondo y hemos superado ese punto crítico”, dijo Jesús Faría, ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera. Vladimir Padrino López, ministro de la Defensa y jefe de la Gran Misión Abastecimiento Soberano, se atreve, incluso, a proclamar que “los niveles de abastecimiento han despegado”.
Por Roberto Deniz @robertodeniz.- El Gobierno repite al unísono que lo peor de la crisis económica ha quedado atrás. “Los niveles de abastecimiento han despegado después de una recesión importante, después de una situación muy crítica, muy difícil donde se conjugaron varios factores el semestre pasado”, proclamó ayer el ministro de la Defensa y jefe de la Gran Misión Abastecimiento Soberano, Vladimir Padrino López.

Vladimir Padrino López,  Ministro de la Defensa. Vladimir Padrino López, Ministro de la Defensa.

En un acto de la Fuerza Armada y con lenguaje militar, Padrino López explicó ayer que esa mejora simplemente llegó “haciendo las cosas por donde tenemos que empezar, que es poniendo orden en nuestra propia casa”. A miles de kilómetros de distancia, en la capital de Francia, el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Jesús Faría, repetía un mensaje similar a los empresarios de ese país.

“Es cierto que nuestro país se encuentra en una situación compleja desde el punto de vista económico (…) Pero ya tocamos fondo y hemos superado ese punto crítico”, dijo el funcionario, según reseñó la agencia AFP. Faría también afirmó que “estamos en una situación muy superior al primer trimestre de 2016”, coincidiendo con lo que en Caracas Padrino López.

Pero los indicadores financieros y la realidad del sector privado revelan que lo peor de la crisis no ha pasado. En la economía continúa gestándose una contracción de dos dígitos del Producto Interno Bruto (PIB) con una aceleración de precios que amenaza con llevar la inflación a una tasa cercana a los cuatro dígitos al cierre de 2016. Las alarmas llegan desde varios sitios.

Un informe de Ecoanalítica advierte que el entorno económico está causando presiones importantes en el sistema financiero, afectando particularmente al sector de la banca y los seguros, un área que hasta hace poco lucía inmune ante la crisis. “El sector financiero no sólo enfrenta problemas desde el punto de vista de tasas de interés reales negativas, cartera de crédito en contracción sostenida, aceleración de los gastos y excedente de liquidez capturado por el sector público -lo que lo deja en aprietos-, sino también graves dificultades por la regulación, donde la banca pública prácticamente trabaja sin restricciones, mientras que la banca privada está bajo férrea supervisión, y por la ausencia de empresas titularizadoras en la economía”.

La firma concluye, incluso, que el “sector de instituciones financieras y seguros se encuentra en recesión y, por consiguiente, es elevado el riesgo que pueda ocurrir una crisis financiera que termine teniendo un impacto aún mayor en los resultados económicos, incluso antes de que se pueda llegar a implementar un programa de estabilización económica”.

Esa alarma se suma a la larga contracción que atraviesa el sector manufacturero. Manuel Felipe Larrazábal, director de Alimentos Polar, informó recientemente que entre enero y agosto de este año la producción de la empresa había caída 30% con respecto al año pasado por la imposibilidad de disponer de materia prima de forma oportuna para la producción de pasta, arroz, mayonesa y detergente, entre otros productos.

La situación no sólo afecta a la principal compañía privada del país, sino que se extiende por toda la industria nacional. Las ensambladoras de vehículos cerrarán 2016 con el peor resultado en la historia de la industria automotriz y la producción ni siquiera llegará a 10 mil unidades de las 200 mil que se podrían producir anualmente, si no existieran problemas para importar el material de ensamblaje.

Una encuesta de la Cámara Venezolana Americana de Comercio e Industria (Venamcham), realizada la semana pasada entre directivos de 361 empresas, reveló que 55,38% de las compañías no están participando en ninguno de los sistemas oficiales para la compra de divisas y que en el 69% las ventas han descendido con respecto a 2015.

Los resultados se asemejan a los de un sondeo realizado por la Cámara de Comercio de Maracaibo, en los que el 63% de los encuestados indicó que no ha realizado importaciones en los últimos tres meses y que 62% no tramita compra de divisas por la vía del Centro Nacional de Comercio Exterior (Cencoex).

La percepción de la población sobre la situación económica no es favorable y también difiere de los mensajes que mandan los funcionarios del Gobierno. Según Datanálisis, el 96% de los venezolanos considera que el abastecimiento oscila entre “malo” y “muy malo”, y hasta 40% de la población dedica 6 horas de la semana a realizar colas para poder completar la compra para el hogar.

Datos de la encuestadora arrojan que en Caracas -la ciudad mejor abastecida- la escasez de productos básicos con precios controlados llega a 77,16%, unos cinco puntos por debajo de la anterior medición gracias a la apertura de algunas importaciones por parte del Gobierno, pero muy lejos de permitir concluir que la crisis se ha terminado como parecen anunciar Vladimir Padrino López y Jesús Faría.

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