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El acuerdo sobre la Guayana Esequiba que la MUD no ha sabido aprovechar

lunes 28 de noviembre de 2016, 10:01h
Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Se trata del primer consenso de Estado en que Gobierno y Oposición coinciden. Y no es cualquier tema. Es el asunto de la Guayana Esequiba, al que Hugo Chávez le torció el rumbo de la histórica reclamación mantenida por todos los gobiernos. Es el chavismo el que entierra lo dicho por Chávez e inclusive la posición inicial del gobierno de Maduro sobre la controversia territorial.
Hugo Chávez, ex presidente de Venezuela.
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Hugo Chávez, ex presidente de Venezuela.
Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- En el comunicado al término de la II Plenaria de la mesa de diálogo, hay un aspecto al que la MUD no le ha sacado provecho. Es el acuerdo Número 3, y reza así: “En el marco de la soberanía nacional y en resguardo de la integridad territorial, ACORDAMOS nuestra posición unánime de defensa de los derechos legítimos e inalienables de Venezuela sobre la Guayana Esequiba y de defensa del Acuerdo de Ginebra de 1966, instrumento jurídico vigente entre las partes que dirime esta controversia territorial”.

Se trata del primer consenso de Estado en que Gobierno y Oposición coinciden. Y no es cualquier tema. Es el asunto de la Guayana Esequiba, al que Hugo Chávez le torció el rumbo de la histórica reclamación mantenida por todos los gobiernos. Como se sabe, Chávez llevó a reconocer los derechos de Guyana, ofreciendo argumentos que fueron acumulados en el expediente en contra de Venezuela. Lo que se diga, puede volverse en contra.

En El Universal de 10 de septiembre de 2013, el periodista Reyes Theis, escribía que “el Gobierno venezolano no será un obstáculo para cualquier proyecto a ser conducido en el Esequibo, y cuyo propósito sea beneficiar a los habitantes del área”. La frase es del presidente Hugo Chávez y las mismas significarían un giro de 180 grados en la política tradicional del Estado venezolano respecto a la reclamación de ese territorio. En su discurso, el 20 de febrero de 2004 durante su visita a Georgetown, Chávez dijo además: “El asunto del Esequibo será eliminado del marco de las relaciones sociales, políticas y económicas de los dos países”.

Esta línea fue mantenida por Nicolás Maduro quien visitó Guyana para esa época. El periodista recogía entonces que “en su visita a Georgetown la semana pasada y que coincidió con la polémica revelación sobre este bloque petrolero (Bloque Roraima), el presidente de la República Nicolás Maduro no se pronunció sobre el tema, por el contrario al referirse al Acuerdo de Ginebra, que permitió reactivar en 1966 la reclamación venezolana, aseguró que fue un “acuerdo entre el viejo imperio británico y un viejo gobierno de Acción Democrática en Venezuela” y que “fueron los años en que en Venezuela empezó una campaña dentro de la Fuerza Armada venezolana, dentro de los medios de comunicación hacia la población de odio, de acoso, de preparación psicológica, a través del desprecio, el racismo para invadir Guyana”. De esta forma, Nicolás Maduro continúa la política respecto al Esequibo heredada de su “padre”.

La evolución subsiguiente se conoce. Guyana ofreció permisos de explotación gasífera y petrolera a empresas multinacionales, y los proyectos eran más ambiciosos hasta que factores de la Fuerza Armada reaccionaron, obligando después al gobierno de Nicolás Maduro a fijar posición. Desde la acera opositora, siempre se criticó el discurso de Chávez y el de Maduro hacia el conflicto.

¿Qué es lo que importa hoy? Que la diatriba ha opacado este acuerdo de la mesa de diálogo. Por un lado, los cuestionadores de la MUD no se han percatado de la importancia, y la propia MUD tampoco ha reaccionado, ni ha sacado provecho político y práctico de ello. Provecho político en el sentido de que es el propio chavismo, es el Gobierno, el que de manera total ha enterrado el discurso entreguista de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, ambos influenciados por la geopolítica cubana. En cambio, la Oposición no ha hecho más que seguir la línea que mantuvieron los presidentes de la República desde que comenzó la reclamación. Y ha seguido el discurso opositor que siempre criticó lo dicho por Chávez.

Entonces, para la MUD significaría una manera de acercarse a la Fuerza Armada, aunque para lograrlo hay que partir del hecho de reivindicar lo que se firmó, y cómo ejecutarlo y cómo llevarlo a la práctica. Tal vez sea la oportunidad de un acto, de un evento, en el que estén presentes los factores del Gobierno, el Parlamento, la dirigencia opositora y la dirigencia chavista, y también la Fuerza Armada. Hay que activar este evento.

Pero aún hay más. Porque sería la oportunidad de que la MUD promueva la nueva ruta a seguir en la reclamación una vez que el papel del buen oficiante queda en el pasado y en la ONU se asoma una nueva administración. Al menos la MUD debería formar parte del equipo que plantee esa ruta, que asuma el asunto como una política de Estado, y de allí pase también a la conquista práctica. ¿Cómo de qué? Libertad para mayor número de presos políticos, por ejemplo, en tiempo perentorio.

Ese acuerdo de la II Plenaria al Gobierno le interesa. A la Fuerza Armada también. ¿Por qué no a la Oposición? No se trata de chavismo ni oposición. Sino del país y una justa reclamación. Nadie se hace ilusiones sobre que los resultados de la reclamación sean totales. Pero al menos -es lo que se oye tras bastidores- se alcance mantener para el país una porción del territorio Esequibo que garantice la defensa del Delta y la salida al Atlántico por ese sector.

Pero además, el Punto 3 del acuerdo de la II Plenaria pasa a ser un elemento de acercamiento de posiciones entre los factores más importantes del país: Gobierno, Fuerza Armada y MUD. Está allí, en el papel. Resta darle forma.

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