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Juan Pablo Olalquiaga: “El Gobierno es ciego, sordo y mudo ante las necesidades de cambio” (I)

lunes 03 de abril de 2017, 15:00h
Por Ascensión Reyes R. @ascer19.- El presidente de Conindutria explicó que el plan de recuperación de la industria tiene que ver con la creación de 26.000 empresas, un millón 200 mil empleos con un ingreso promedio de 11.000 dólares anuales. Pero no cree que durante este Gobierno se pueda desarrollar, porque supone el desmontaje de los controles y redibujar los convenios internacionales en los cuales participa el país para adaptarlos a las necesidades y fortalezas venezolanas.
Juan Pablo Olalquiaga, presidente de Conindustria.

Por Ascensión Reyes R. @ascer19.- Juan Pablo Olalquiaga, presidente de Conindustria, informó que la institución que preside también ha participado en las jornadas de consulta nacional del Parlamento El país que queremos. Más específicamente desde hace varios años han interactuado con Werner Corrales, coordinador de la actividad en la Asamblea Nacional, a quien le han presentado la visión de desarrollo industrial que pretenden para el país y que han denominado Ruta 20-25. Olalquiaga explicó a KonZapata que esa ruta tiene el propósito de edificar una estructura de economía sustentada en la producción y no en la renta petrolera.

-Corrales trata de construir un decálogo de propósitos comunes que hay entre los ciudadanos con el objeto de darle cohesión a los objetivos nacionales. Por lo que entiendo ha derivado un poco más en tratar de bajar eso a políticas específicas. Sin duda, que los planes de desarrollo industrial que tiene Conindustria son fundamentales a los fines de la construcción de su proyecto, porque es con estos industriales que se desempeñará. Sin tener anuencia, cohesión y unidad de propósitos no se lograría caminar muy lejos. Y ambos tenemos eso muy presente.

-¿Cuál es la propuesta de la Ruta 20-25 para contribuir al desarrollo industrial del país?

-Tiene  unos objetivos muy claros. La creación de 26.000 nuevas empresas para llegar a la densidad industrial colombiana, que se traduce en una industria por cada mil habitantes. Dentro de ello, la creación de un millón 200 mil puestos de trabajo, con ingresos promedio de 11 mil dólares anuales. Con exportaciones, distintas del petróleo, que alcancen 10 mil millones de bolívares. Que se alcance un 24% del PIB para superar el 13% en que estamos en este momento.

-¿Cómo se llegará a esas metas específicas?

-Hay que generar actividad en siete áreas. Política interior, que implica el desmontaje de los controles que han venido a limitar muchas de las posibilidades de actividad de las empresas. Política exterior, que tiene que ver con todo lo que es marco de los mecanismos cambiarios, pero también con los convenios binacionales y multinacionales dentro de los cuales Venezuela  participa a los fines de redibujarlos a las necesidades y fortalezas venezolanas. Financiamiento, y los mecanismos de los cuales se puede conseguir ese financiamiento de largo plazo para la reconstrucción de la industria. Aquí en el país, en este momento, con un sector bancario tan empequeñecido es imposible reconstruir la industria, y dentro de ese financiamiento está todo lo que es inversión extranjera y cómo condicionar a que las inversiones extranjeras vengan no sólo con plata, sino con tecnología. También, con propósitos de desarrollar proveedores locales de forma tal de crear un tejido que sirva a las empresas o para bien suplir bienes internamente, o montarse con proyectos para exportar.



-¿Qué más se debe hacer?

-Otra área tiene que ver con privatizaciones. Creemos que el país debe ser totalmente privado. Que el Estado dependa de los impuestos que pagan los privados, pero no de ingresos que derivan por el hecho de que el Estado es dueño de empresas. Así es como se puede redibujar a la nación. Que los gobernantes estén supeditados a la dirección de los ciudadanos. Además, debe haber infraestructura que abarque desde carreteras, telecomunicaciones, puertos hasta de seguridad personal, lo cual es fundamental en Venezuela. Luego, otro tema es el que tiene que ver tiene con la educación. Educación para el trabajo no de carreras didácticas, cuyo reforzamiento académico está distanciado de los puestos de trabajo técnicos que el país requiere para su desarrollo. Pensamos que se debe participar activamente en la medición de  PISA -Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes- para tener benchmarking -investigación industrial que permite desarrollar comparaciones entre compañías- para ver dónde estamos parados en este momento, y a partir de ahí tomar las acciones correctivas para alcanzar y estar dentro los primeros 50 países en las mediciones de PISA, cosa harto complicada, pero es una meta que puede generar propósitos y actividades muy distintas de las que tenemos hoy. También hay que incluir a la ecología para que sea sustentable en el tiempo, sobre la base de orientar la economía para que sea de mercado, en la que se privilegie la fabricación nacional y la creación de puestos de trabajo en el país. Al cumplir con estas siete áreas podemos llegar a esas metas. En eso radica el proyecto industrial que sostenemos.

-¿Cree que se podría desarrollar con este gobierno o con otro? ¿Cuándo se podría comenzar a desarrollar?

-Requiere de un gobierno que tenga algunos principios muy claros. El primero, respeto por la Constitución porque cuando se están cambiando las reglas permanentemente para adaptarlas a las necesidades de uno es imposible tener estabilidad en el tiempo. Lo segundo, que haya Estado de Derecho, es decir que todos seamos iguales ante la ley. Que no exista competencia desleal con un Gobierno que se privilegia asimismo por sobre los demás, por ejemplo el tipo de cambio Dipro para el Gobierno y para todo los demás no hay mecanismos. Así es imposible. Respeto por la propiedad privada, cosa que en este Gobierno no existe; y como cuarto punto, que tenga la capacidad de llegar a consensos con los inversionistas. Solamente por esos cuatro puntos con este Gobierno no puede ser, porque este Gobierno no tiene ninguno de estos cuatro puntos como fundamentales en su razón de ser. Tendría que ser un Gobierno que se base en la Constitución, que no se salga de ella, que respete el Estado de Derecho, que respete la propiedad privada y que consensue con los inversionistas. Tendría que ser otro Gobierno, y Venezuela requiere un Gobierno que privilegie estas cosas a los fines de poder estabilizar y hacer crecer la economía para el bienestar de los ciudadanos.



-¿Y mientras tanto?

-Mientras tanto no hay nada que hacer. El desconocimiento y el nivel de ineptitud que el Gobierno ha demostrado en el manejo de la economía nos ha traído hasta donde estamos. Además, el Gobierno es ciego, sordo y mudo ante las necesidades de cambio. El Gobierno ha demostrado suficientemente que no tiene voluntad de rectificar las políticas erradas. En consecuencia, el país lo que requiere es un Gobierno distinto que sí tenga la capacidad de poder escuchar, entender, rectificar y además, de nombrar personas en cargos de enorme responsabilidad con competencia y los méritos para ejercerlo. Que no se basen solamente en sus  fidelidades partidistas para la escogencia de las personas. Tiene que ser un gobierno distinto, que respete los principios antes mencionados.

-¿De aquí hasta allá qué pasará?

-De aquí hasta allá vamos a seguir por el camino de bajada. Por eso es que la sociedad, en su conjunto, tiene que hacer el mayor esfuerzo para poder generar los mecanismos a través de los cuales podamos pasar a tener un gobierno de una naturaleza distinta al que tenemos en este momento.

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