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Maduro se parece hoy más a Pérez Jiménez que ayer

martes 18 de abril de 2017, 10:01h
Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- ¿Y qué es lo que le faltaba al régimen dentro de su repertorio de abusos? Multiplicar el montaje de “ollas”, junto a otros métodos inenarrables para quebrar entornos. Pero no cualquier clase de entornos. ¿Cuál es el blanco favorito de los organismos represivos de la creciente dictadura?
Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- No es exagerado lo que se dice puertas afuera de la MUD sobre la represión del Gobierno contra la disidencia. Los nuevos presos existen. Son torturados y rociados con gasolina, a fin de que “confiesen” la presunta comisión de delitos por parte de diputados opositores. El caso de José y Alejandro Sánchez -ambos dirigentes de Primero Justicia- es apenas la punta del iceberg.

Nicolás Maduro, Presidente de la República.

Y no es exagerado lo que se dice puertas adentro de la MUD. Porque el tema de conversación en la alta dirigencia opositora versa sobre las tácticas utilizadas por el régimen para amedrentar y desactivar a la disidencia sin mucho escándalo. Y porque la estrategia es selectiva. No es al azar. Existe un patrón.

¿Qué buscan los organismos policiales del régimen? ¿Cuál es el patrón? ¿Quiénes son los favoritos para ser perseguidos y encarcelados?

Buscan “quebrar” el entorno de los candidatos presidenciales de la MUD. Todo aquél que se encuentre en el anillo de los líderes opositores ya forma parte del target. Las medidas se están extremando en dichos círculos. Se cierran. No solamente hay presos, sino perseguidos por razones más que inadmisibles. De eso no se habla públicamente, pero está sucediendo.

Entonces “montan ollas”. Los acusan -o los intentan acusar- de hechos insólitos. El que más se repite es “financiamiento de grupos terroristas”. Todo empezó con el diputado Gilber Caro (VP):

-Le sembraron fusiles-, se lamentó un dirigente de la tolda anaranjada.

Y luego de ese evento, se multiplicó la estrategia.

A lo anterior hay que añadir las más recientes declaraciones de Nicolás Maduro. Quiere “armar” milicianos. E inundar con al menos 500 mil de ellos las calles de Caracas para el 19 de abril. Un poco rocambolesca la cifra. Pero sigue siendo alarmante nada más el asomo. Algo inconfesable. Sigue preparándose para la “batalla”. Con todo lo que tiene y más.

Si ayer Maduro se parecía al inefable dictador Marcos Pérez Jiménez, hoy se parece mucho más. Lo supera en los peores elementos.

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