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Asdrúbal Oliveros: “El proceso constituyente contribuirá a profundizar el deterioro de la economía” (I)

viernes 19 de mayo de 2017, 10:02h
Ascensión Reyes R. @ascer19.- El economista y director de la firma Ecoanalítica sostuvo que el Gobierno con la constituyente trata de cercenar el principio de la libertad para mantenerse en el poder y por eso sacrifica la economía. Apunta que “se calcula que el precio del petróleo que le permita a Venezuela enfrentar los compromisos de este año debería ser de unos 60 dólares por barril. Pero está prácticamente entre 17 y 18 dólares por debajo de ese nivel”.
Asdrúbal R. Oliveros, economista y socio-director de Ecoanalítica.

Por Ascensión Reyes R. @ascer19.- Asdrúbal Oliveros, economista y director de la firma de asesoría económica y financiera Ecoanalítica no ve con buenos ojos la convocatoria a un proceso constituyente. Analiza que tendrá un impacto negativo sobre la economía del país y además, critica que se pretenda darle rango constitucional a las misiones que son estructuras clientelares que no han tenido buenos resultados en disminuir la pobreza y mejorar la calidad de vida en el país.

-¿El proceso constituyente ayudará a la economía venezolana?

-No. Obviamente el proceso constituyente puede contribuir a profundizar el avanzado deterioro que tiene la economía. De alguna manera esta es una economía que tiene ya 12 trimestres  cayendo en la peor recesión de su historia contemporánea. De alguna forma esa recesión ha sido muy profunda y tiene múltiples factores como la caída del precio del petróleo, pero también, elementos estructurales inherentes al modelo chavista que han provocado esos resultados. Cuando se ve que muchos de esos factores que han contribuido al deterioro de la economía le quieren dar rango constitucional hace pensar que obviamente el desempeño de la economía no pude mejorar en un contexto en el cual se profundiza el modelo y se mete una rigidez mayor con normas que no son solamente legales o paralegales, sino que ya serían constitucionales.

-Se refiere a que las misiones tendrán ese rango constitucional.

-Principalmente toda la estructura de control que en esencia ha provocado una destrucción del sistema de precios en Venezuela, y que en parte lo estamos pagando con escasez, desabastecimiento, inflación, pérdida del poder adquisitivo y pobreza. También, las misiones que son clientelares más que programas sociales con las cuales el Gobierno trata de tener una base clientelar o formarla que le permita usarla en futuros procesos electorales. Lamentablemente, Venezuela no ha tenido una verdadera política social. Ahí tiene que darse un vuelco importante. Lo que busca el Gobierno es darle rango constitucional a esa estructura clientelar que, además, sus resultados están en entredicho en impacto de términos de pobreza y de mejoramiento de calidad de vida de los venezolanos. Desde el punto de vista económico los dos factores de mayor preocupación que se ven son el régimen de control que alguna manera ha afianzado el Ejecutivo a lo largo de estos años y se quiere darle ya valor  constitucional a esta estructura clientelar de las misiones sociales.

-¿Se avizora que eso podría fracasar como el decreto de Estado de Excepción y Emergencia Económica? Ya lo han extendido ocho veces y no se ha acabado la supuesta “guerra económica”.

-Efectivamente, el problema de fondo de Venezuela no es una “guerra económica” es un esquema en el que de alguna forma se ha abusado a lo largo de esos 14 años de todas las estructuras de controles. Estos desde el punto de vista económico no sirven. Los resultados siempre son los mismos: Escasez, mercado negro, corrupción y especulación. Desde el punto de vista político sí son muy poderosos porque de alguna manera la estructura de control que el chavismo ha venido imponiendo sobre la economía venezolana, sobre las empresas y en general sobre la sociedad lo que busca es el sometimiento. Lo que busca es la supremacía total del Estado sobre los ciudadanos. Es prácticamente acabar con el principio de la ciudadanía y convertirnos en esclavos. En esclavos del Estado. El problema de fondo de la Constituyente y todo este tema que se ve hoy en Venezuela es el elemento de la libertad. Es decir, de alguna forma el Gobierno lo que busca es cercenar el principio fundamental de la libertad, porque la prioridad del Ejecutivo es mantenerse ahí a como dé lugar, y por eso sacrifica la economía. En otros países uno se puede preguntar cómo es posible que la economía tenga 12 trimestres cayendo, la inflación más alta del mundo y déficit fiscal récord, entre otros. Todos los indicadores de Venezuela son vergonzosos para cualquier otra economía. Creo que al chavismo poco le importa, porque al final el elemento central para ellos es retener el poder y todo lo demás está supeditado a esa visión que a mi modo de ver es totalitaria. De alguna manera se retiene el poder a toda costa, independientemente de que los resultados, que por lo menos en lo económico son bastantes negativos.

-¿Esa Constituyente cómo se percibe en los mercados internacionales? ¿También está causando problemas?

-En los mercados internacionales primero hay una percepción de que tienes un país con mucho potencial, pero de alguna manera no ha podido desarrollar ese potencial, sobre todo en el tema del sector petrolero donde nuestro potencial es enorme. Venezuela es el país con peor desempeño dentro del conjunto de la OPEP y dentro de América Latina por su tamaño y como mercado emergente también es la nación con peores resultados. Ha pagado la deuda a costos muy altos en el ámbito interno y no baja el riesgo país, porque al final lo que el mercado en esencia percibe es que el modelo económico es inviable. Es un modelo que no garantiza que este país alcance los niveles de desarrollo y bienestar. Efectivamente, tarde o temprano va a llegar a un colapso. Estamos en una economía colapsada y una de las fases de ese colapso pudiera darse en el futuro es el impago de la deuda. Por eso es que la percepción de riesgo no baja, porque al final el mercado asume con claridad que el modelo económico del país es inviable. Sólo es sostenible con altos precios del petróleo, es decir, de alguna manera esto funciona si los precios petroleros crecen en el tiempo, cosa que no es posible. El mercado petrolero tiene una altísima volatilidad que por supuesto afecta. Al final, el elemento de la Constituyente es un capítulo más de un proceso de alguna manera de deterioro en la institucionalidad de Venezuela. De alguna forma si eso se llegase a concretar va a terminar de sacar de juego a Venezuela del panorama de los mercados internacionales.

“Esta es una economía que tiene ya 12 trimestres cayendo en la peor recesión de su historia contemporánea”.

-¿Ya no estamos fuera?

-No solamente a nivel de destino de inversiones, de eso estamos fuera desde hace mucho tiempo o institutos de deuda, sino también incluso de empresas transnacionales que están a la caza de dónde invertir y de alguna forma no ubican al país. Eso ya está ocurriendo. De hecho se ve en América Latina un boom de inversión de empresas europeas y americanas, pero  Venezuela está alejada de esa realidad, porque es un país donde el retorno de la inversión no está garantizado y con una percepción de riesgo muy elevada. El entorno de la Constituyente ratifica ese elemento, sobre todo y aunque se está en el terreno de la especulación, si el modelo económico que se pretende establecer en esa nueva constitución es uno más radical del que ya tenía la Constituyente del 99 en términos de lo que son los derechos de propiedad, lo que tiene que ver con las normativas relativas a controles, a funcionamiento y a sanciones para el sector privado que opera en Venezuela. Prácticamente, eso nos pondría como una isla y nos terminaría de sacar de contexto en el plano internacional y sería muy negativo y bastante peligroso.

-Venezuela nuevamente apoya  la propuesta de Rusia y Arabia Saudita de un recorte de producción, ¿Eso le ha funcionad a país?

-En primer lugar hay que establecer dos elementos de diferenciación. Número uno, la política de recorte OPEP que obliga a Venezuela a disminuir parte de su producción, y otro es la caída de producción petrolera inherente a los problemas que tiene la industria nacional. Antes del recorte de la OPEP en octubre del año pasado, Venezuela venía con una caída importante de su producción. En la gestión de Maduro se han perdido casi 600.000 barriles diarios de producción petrolera. Sólo en este último año, data de abril de 2017 comparado con abril 2016, se han perdido casi 300.000 barriles. Eso representa un poco más de 350 millones de dólares mensuales en ingresos que se dejan de percibir. Por supuesto, eso tiene que ver con los problemas de gestión de PDVSA, la falta de inversión, de recuperación de pozos en términos naturales de declinación de la producción y el descuido del circuito refinador. También la producción de occidente declinó, la falta de acuerdos importantes con los contratistas y socios de PDVSA, todo ese conjunto de factores de alguna manera tienen un impacto en la producción que está cayendo. Ahora, está el tema del recorte para evitar que caigan los precios, pero la realidad de la situación del sector petrolero en el país es muy preocupante. Es uno de los factores de mayor preocupación afuera, sobre todo para los inversionistas internacionales, porque claro está que una nación que sólo vende prácticamente petrolero y si su producción está cayendo, entonces su capacidad de pago está limitada. El crudo no ha tenido, lamentablemente, la respuesta que el Gobierno esperaba, y además Venezuela necesita un precio petrolero mucho más elevado del actual para poder de alguna manera  sostener sus estructuras de gastos. Se calcula que el precio del petróleo que le permita a Venezuela enfrentar los compromisos de este año debería ser de unos 60 dólares por barril  para la cesta venezolana. Se está prácticamente entre 17 y 18 dólares por debajo de ese indicador, y muy difícilmente este recorte que se ha planteado pueda elevar los precios en este orden de magnitud para que el país pueda entra en una zona de confort.

-¿Cómo afecta a la Industria la cesación de acciones de Petromonagas y Petropiar a la estatal petrolera rusa Rosfnet? Esto más allá de que los contratos no fueron avalados por la Asamblea Nacional.

-Estos acuerdos están en una zona gris con respecto a su legalidad por el tema que no han pasado por la Asamblea Nacional. Tienen una percepción de riesgo muy fuerte sobre la gestión de PDVSA. Esta prácticamente ha descuidado su razón de ser que es el tema petrolero, y eso afecta la dinámica de su relación con todos los socios. Sin embargo, la pregunta que se hace mucha gente es: Si la compañía es tan precaria ¿Por qué siguen siendo socia de PDVSA? Es una apuesta de largo plazo. Venezuela es el país dentro del conjunto de la OPEP con las reservas más altas en términos certificados, tiene un potencial enorme de producción. El petróleo va seguir jugando un papel importante en los próximos 30 años y estas empresas de alguna manera dicen: Estoy acá, permanezco y resisto para aprovechar cuando cambie el contexto y se tengan unas condiciones más favorables, y seamos las primeras beneficiadas de esa nueva realidad que pueda encontrarse en Venezuela.

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