El caso Venezuela en la ruta de Bruselas y Estrasburgo

Por Ángel Medina Devis @AngelMedinaD.- Europa es un continente que defiende su estado de bienestar. Ejemplo para América Latina cuyas muchas tareas están apenas en proyecto. Esta semana estamos participando en el Programa de Visitantes de la Unión Europea. Un programa que nos va a llevar por todo el sistema creado para promover la unidad de un Continente, el fortalecimiento de una economía, una sociedad de bienestar y la promoción de un futuro en conjunto bajo la base de la paz.


Angel Medina Devis.

Por Ángel Medina Devis @AngelMedinaD.- Esta semana, como presidente del Parlatino Venezuela asisto al Programa de Visitantes de la Unión Europea. Un programa que nos va a llevar por todo el sistema creado para promover la unidad de un Continente, el fortalecimiento de una economía, una sociedad de bienestar, y la promoción de un futuro en conjunto bajo la base de la paz. Esa es la Europa en la que hoy nos encontramos.

Esta encomienda nos lleva a Bruselas en Bélgica, sede de los principales organismos que conforman esta unión y a Estrasburgo en Francia donde está el hemiciclo del Parlamento Europeo, dos sitios que en su historia y naturaleza ya son una apuesta a la reconciliación y al esfuerzo conjunto. Pero además, en estos días donde estamos desarrollando el programa, me ha tocado compartirlos con Thiem, un funcionario de la administración del gobierno de Vietnam, conversador, ateo pero, sobre todo, creyente de la nueva senda que recorre su nación al ser un país políticamente comunista y de partido único, con un sistema económico de apertura donde la palabra clave es inversión y mercados para progresar.

Junto a él está James, un ciudadano de Hong Kong que le debe su nombre occidental a sus creencias cristianas; formal y respetuoso se interesa por lo que sucede en América Latina, en especial lo que pasa en Venezuela, es ante todo una persona que deja clara sus diferencias con la China Continental, y que siendo un funcionario del Gobierno viene a Europa para darle forma a un mayor acuerdo y acercamiento entre este Continente y su isla cargada de historia y de una economía vertiginosa, donde un metro cuadrado puede costar fortunas.

Sede del Parlamento Europeo o Europarlamento en Estrasburgo, Francia.

Por último ando yo, cargando a cuestas la historia sobre el drama que padecemos como nación, sobre nuestra crisis estructural, sobre los jóvenes asesinados y los números que clarifican la mayor represión contra un país por parte de una dictadura que se aferra al poder. Vamos con nuestra propuesta democrática para salir de la crisis, pero con una voz alta para que reconozca este drama de ser un país rico con una sociedad pobre y sometida a la autocracia.

Europa siempre un ejemplo

Así las cosas, estamos en una sociedad (la europea) que muestra con calma sus siglos de historia. Que refleja en cada lado sus conocimientos aprendidos. Que es una mezcla perfecta de idiomas donde las calles se hacen políglotas, repletas de una enorme cantidad de nacionalidades propias y lejanas. Que defiende su estado de bienestar y donde se respira la paz luego de tantas cruentas y enormes guerras medievales y modernas.

Es sorprendente como sus historias diversas y encontradas se han fusionado sin perder su esencia e individualidad. Se han encontrado para hacerse una suma más poderosa y tiene su fuerza en la misma diversidad que la integra. Reconocen que el camino transitado es correcto y que los esfuerzo hoy cristalizados otorgan un futuro en conjunto donde todos ganan. Esa es la Europa en la que hoy nos encontramos, la que estamos reconociendo. La que nos deja claro que no es un hecho completado, sino por el contrario, que todavía lleva retos a cuestas, cuentas por pagar y un mundo de posibilidades al frente.

Ante este cuadro, resulta inevitable pensar en nuestra Latinoamérica. Región forjada por una historia muy próxima, con un idioma que nos otorga semejanza, con una forma, un sol y un ritmo que nos hace familia. Un camino de unión que apenas está en los planos, sin conexiones reales más allá de las cumbres y de nuestros parlamentos.

Todavía tenemos trabajo que realizar si queremos aproximarnos a un verdadero modelo de unión. Que nos permita avanzar en conjunto. Que nos permita pensar en crecer como un todo. Pero aún la tarea está apenas por comenzar.