Primero se cansará el poder que la mayoría de los que deseamos el cambio

Por Ángel Medina Devis @AngelMedinaD.- Ya suman más de 30 días las protestas que han colocado a todo el país en un momento complicado. Más de un mes en el cual la calle como ejercicio constitucional de la protesta se ha ido transformando, así como las razones que empujaron a miles y millones a levantar su voz y poner sus pasos al servicio de una causa. El costo sin duda ha sido altísimo, pero por esa misma circunstancia nos obliga a continuar con la esperanza y las ganas comandando.


Angel Medina Devis.

Por Ángel Medina Devis @AngelMedinaD.- Lo que originalmente comenzó como el producto de unas sentencias absolutamente arbitrarias por parte de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en contra de la Asamblea Nacional en un nuevo intento de aniquilarla. Poco a poco fue tomando nuevas connotaciones y nuevos elementos que se sumaron a la conflictividad social, el principal promotor del descontento. Una sin razón de Estado mezclada con la irresponsabilidad del desesperado, ha sido el poder nacional. Más en la calle como ejercicio constitucional de la protesta.

Sentencias del TSJ; heridos; detenidos que sobrepasan los 1.500; violación de a los Derechos Humanos; represión sin medida por parte de los cuerpos de seguridad; los grupos paramilitares llamados ‘colectivos de paz’ atacan con total impunidad; la negación de una consulta popular por la vía electoral; los lamentables fallecimientos que suman 37 para este momento, y ahora la grandilocuente idea de promover una Constituyente Comunal al margen de la Constitución y la democracia. Un coctel que sólo ha provocado mayor indignación en todo un pueblo y mayor movilización, incluso superando las expectativas del sector político y de otros tantos sectores sociales.

Una lucha por lo que queda de democracia en Venezuela 

Lo que comenzó siendo un movimiento en contra de unos magistrados ha derivado en una lucha por defender lo poco de democracia que queda en Venezuela. Pelearse el derecho a que sea cada uno de los ciudadanos que con su voto defina el rumbo del país. Lo que comenzó como un conflicto entre poderes hoy es un conflicto por el futuro del país, por la libertad y la democracia, conceptos que se han recuperado en la conciencia social como salvoconducto para proveernos un país de progreso, con bienestar para cada uno de nosotros.

Hoy de manera cuasi perfecta se ha logrado un objetivo que por mucho tiempo fue deseado por los factores políticos de la Unidad Democrática, que no es otro que conjugar la profunda crisis social y conflictividad que esta genera con las razones políticas que impulsan un proceso de cambio. Hasta hace muy poco era muy complicado conectar la vida diaria de los ciudadanos y sus problemas económicos y sociales como desabastecimiento, inseguridad, escasez o inflación, con la crisis política y las demandas que desde lo institucional se requieren para permitir solventar este padecer. Elecciones libres, libertad de todos los presos políticos, reconocimiento de la Asamblea Nacional, validación de partidos, canal humanitario y la necesidad de un sistema político estable.

Hoy estos dos mundos que se sentían separados, estas realidades que no se habían podido conectar se funden en las calles del país y se comienza a tener conciencia más clara de que el estado de sobrevivencia bajo el cual se tiene a la familia no es el producto aislado de cada historia personal. Es la consecuencia de un modelo político que ha colocado a un país que lo tenía todo a no tener nada, y aquí está uno de los saldos más importantes de toda esta lucha.

Existe hoy una reconciliación general entre los sectores de la sociedad, los políticos y diputados volvieron a ser representantes fieles de los deseos de los ciudadanos, los sectores sociales como sindicatos, gremios, asociaciones y empresarios tienen claro reconocimiento del problema y de la justa necesidad de la calle, los estudiantes y jóvenes hoy no son un actor solitario. Son vanguardia que cuentan con el respaldo de todos y se actúa de forma coordinada, los ciudadanos de todas las clases manifiestan su solidaridad y la sensación de hermandad. Es la conciencia del ser ciudadanos venezolanos que se pone al descubierto bajo el sol de cada ciudad donde salimos a protestar.

El saldo de toda esta lucha es positivo para un país que necesitaba transformar la rabia y desesperanza en acción, el costo sin duda ha sido altísimo, pero por esa misma circunstancia nos obliga a continuar con la esperanza y las ganas comandando, porque primero se cansará el poder que la mayoría de los que deseamos el cambio.