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Cómo transformar el Artículo 350 en un plan nacional de lucha

lunes 26 de junio de 2017, 16:13h
Por Orlando Zamora.- La imaginación ciudadana tiene plena libertad para arrinconar a los responsables de la tragedia nacional, desenmascararlos en cada esquina, demostrar cómo se apropiaron de los recursos de la Nación, comprobar cada día que con ellos en el poder Venezuela está pérdida y estancada, y los riesgos de concentración y perpetuación en el poder serán una triste y cada vez peor realidad.
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Por Orlando Zamora.- Muchas personas preguntan cómo se debe entender y aplicar lo previsto en la Constitución en los Artículos 328, 333 y especialmente el 350. El texto de los dos primeros artículos recoge en forma expedita, tanto el rol constitucional de la FANB, al servicio de la Nación, de su soberanía y prohibición de militancia partidista. Queda claro: Respetar la vigencia del Estado de derecho.



En tanto que el 333, es también, preciso y claro. Se refiere al carácter legítimo e imperecedero de la Constitución vigente, destaca la circunstancia: Si se atenta o se pretende sustituir a la Constitución por medios distintos a los contemplados en su propio texto, todo venezolano tendrá entonces el deber de colaborar en su pleno restablecimiento.

En lo concerniente al 350 (“desconocer cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los principios democráticos”) la explicación y ejecución es eminentemente política, y se materializa en manifestaciones diversas que confluyan al mismo tiempo para lograr el rescate del hilo constitucional.

Antes, cuando no había claras señales del reemplazo del texto constitucional, el 350 era lejano e impracticable. Ahora sí es eminente, ante la segura anulación de la Carta Magna, con la espuria constituyente convocada.

El extenso ámbito de aplicación del artículo 350

No es casual que este Artículo, el 350, sea el último de la Constitución y el que cierra el Capítulo III referido a la Asamblea Nacional Constituyente,es la muralla final para impedir el asalto a la constitucionalidad de la Nación, la última ventana y bastión de libertad disponible.

El 350 es el empoderador (cuando le llega su hora) de todos los artículos de la Constitución. Le consagra al pueblo venezolano el desconocimiento de cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe principios y garantías democráticas, incluyendo el menoscabo de los Derechos Humanos. Su esencia democrática saltó de la mano involuntaria de sus redactores chavistas.

La Constitución sobreentiende el magno poder del pueblo de Venezuela y le encomienda la defensa del máximo texto legal de la República. Por supuesto, no explica como cumplirlo, lo deja a la ejecución de las posibilidades sobrevenidas y a la disposición del soberano.

Tan pronto su pronuncie la “nueva constituyente” con el cuerpo del delito de su ilegítima propuesta, no habrá razón que impida que 30 millones de venezolanos defiendan la verdadera Constitución.

El ámbito de aplicación va: Desde la sencillez del canto ceremonial de los chamanes del estado Amazonas, la repulsa moral en centros públicos a fichas del poder claramente responsables de la condenable situación del país, hasta la movilización inteligente, dosificada, de millones de personas a lo largo de territorio nacional como nunca antes habían realizado las fuerzas democráticas. La violencia es hoy monopolio de quienes se resisten a la alternancia (Artículo 6 de la Constitución).



¿Cómo invocar y adelantar entonces el Artículo 350?

A pesar que el reto es grande, propio de naciones de avanzada civilización, el pueblo venezolano ya madura en formas de presión que le eran desconocidas. En esta hora lánguida pero de lucha patriótica, aunque no ha haya completado del todo su preparación cultural y política en todos los sectores sociales, cuenta con su juventud y el resto de la población para los menesteres que inevitablemente se desarrollaran en un tiempo relativamente corto.

El primer error es pensar que su aplicación es inmediata, en días, por el contrario se trata de un manejo a lo largo de varios meses de factores políticos y sociales. Factores objetivos que están a la vista: La destrucción del país, camarillas corruptas que se apropiaron de los bienes de todos y la pérdida total del rumbo del Estado.

Por lo tanto es el ejercicio inteligente de una estrategia de relativo corto plazo que requiere combinar la defensa del texto constitucional vigente, donde los militares constitucionalistas jugarán un papel de primer orden en defensa del hilo constitucional.

¿Cómo desconocer cualquier régimen o legislación contrario a los principios democráticos? Ya es evidente la imperiosa invocación del 350 por la anomía de la ingobernabilidad y destrucción del gobierno de Nicolás Maduro, claros delitos de violación de Derechos Humanos en medio del derrumbe dramático de la economía.

La aplicación del 350 tomará mayor cuerpo cuando los usurpadores constituyentes se abroguen a nombre del “poder comunal”  todo el poder que restaba tomar, y cuando además se proclamen poder Ejecutivo-legislativo perpetuo, sin llamar a elecciones presidenciales libres en el año 2018.

El pueblo tiene la clara convicción que está en la batalla final, no abandona la calle, son miles en calles, en barrios, urbanizaciones, centros de trabajo, estudios, rincones diversos que los 80.000 efectivos de la hoy represivas Guardia Nacional Bolivariana, Policía Nacional Bolivariana y Sebin no podrán cubrir ni amilanar.

La cosa no es dejar de cancelar impuestos ni acudir al expediente de la violencia, sino sumar voluntades con la suficiente fuerza y presión social para convocar elecciones libres, directas, universales donde cada ciudadano represente un voto. Salirle al paso a las maniobras de elecciones de segundo grado controladas por el PSUV.

La imaginación ciudadana tiene plena libertad para arrinconar a los responsables de la tragedia nacional, desenmascararlos en cada esquina, demostrar cómo se apropiaron de los recursos de la Nación, comprobar cada día que con ellos en el poder Venezuela está pérdida y estancada, y los riesgos de concentración y perpetuación en el poder serán una triste y cada vez peor realidad.

Actitud ciudadana, más allá de los partidos políticos, unión para salvar a la Nación.

Adelantar todo tipo de reunión, sindical, vecinal, buscar consensos, factores comunes de luchas, protestas no aisladas, que identifiquen siempre a los responsables del descalabro.

* El chavismo se debilita, se fragmenta, se aleja del pueblo y así contribuye creando conciencia en esa dirección esclarecedora hacía todos los diversos sectores sociales. Convencer.

Cuanto malestar, enojo, descontento exista canalizarlo hacía el cambio del actual gobierno. Evidenciar con hechos la incapacidad técnica e intelectual de quienes gobiernan.

Que cada individuo desarrolle iniciativas sanas y propuestas cuando sea necesario.

Evidenciar quién está al lado de los intereses del pueblo. El 350 es un plan nacional de lucha que desemboca en elecciones universales libres.

Hoy es un logro pleno: Se han acumulado y desarrollado fuerzas sociales suficientes para dar el revés definitivo a la excesiva concentración de poder del chavismo gobernante.

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