¿Cuántos secretos guardan los archivos del general Miguel Rodríguez Torres?

Por Oscar Medina @oscarmedina1.- El rechazo del general a la propuesta de constituyente presentada por Nicolás Maduro no generó una respuesta inmediata por parte de sus antiguos camaradas. Pero ahora el ex hombre fuerte de los servicios de inteligencia y ex ministro de Interior pasó a ser considerado traidor y se ha desatado una campaña en su contra. Lo que guarde en los archivos el otrora director del Sebin debe tener a muchos en estado de alarma. ¿Contará algo de lo que sabe o seguirá manejándose con discreción? Lo que decida podría cambiar el curso de los acontecimientos.


Por Oscar Medina @oscarmedina1.- Miguel Rodríguez Torres se va perfilando como una figura interesante. Su deslinde inicial no tuvo el gancho ni el impacto que tan velozmente logró la fiscal Luisa Ortega Díaz, pero tal parece que el ex ministro y militar retirado podría tener preparadas algunas sorpresas.

Miguel Rodríguez Torres pasó unos cuantos años en labores de inteligencia “al lado del Comandante Chávez”.

Este lunes -26 de junio- Rodríguez Torres denunció que Nicolás Maduro encomendó a un fiscal militar que le montara una “olla podrida” para silenciarlo porque -de acuerdo al portal Efecto Cocuyo– está a punto de presentar pruebas concretas que demostrarían vínculos del Gobierno con el narcotráfico y otras más sobre casos de corrupción.

Sin conocer más detalles de este asunto, lo menos que puede decirse es que suena como una amenaza creíble. No estamos hablando de un ex funcionario cualquiera: Se trata de alguien que estuvo al frente del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, de alguien que -como él mismo se ocupó de recordarle a sus antiguos camaradas- pasó unos cuantos años en labores de inteligencia “al lado del Comandante Chávez”.

Para refrescarnos un poco la memoria sirve Internet. Una búsqueda sencilla nos recuerda que Rodríguez Torres participó en el intento de golpe de Estado de 1992, más tarde fue reclutado por el propio Hugo Chávez para incorporarse a la hoy extinta Disip, de la cual asumió su dirección tras los eventos del 11 de abril de 2002. Le tocó reestructurar ese cuerpo policial hasta que en 2010 lo convirtió en el Sebin, y fue ministro de Interior y Justicia entre 2013 y 2014 (uno de sus escoltas resultó implicado en el asesinato del joven Bassil Da Costa ocurrido en 2014).

Chávez confiaba en Rodríguez Torres. Antes de encargarse de los servicios de inteligencia fue uno de los principales organizadores de lo que se conoció entonces como Círculos Bolivarianos. Su grado de cercanía con el líder de la revolución era tan estrecho como lo dibuja este párrafo tomado del portal Poderopedia: “Según la versión oficial, Chávez hizo una última junta de gobierno días antes de morir, desde su lecho de enfermo en el Hospital Militar de Caracas. En la reunión, que habría durado cinco horas, sólo participaron su sucesor, Nicolás Maduro, su yerno y futuro Vicepresidente, Jorge Arreaza, el ministro de Petróleo y Minas y presidente de la petrolera PDVSA, Rafael Ramírez, y el militar que permaneció por años en su círculo de confianza, Miguel Rodríguez Torres”.

El ex militar fue el vocero de incontables denuncias de supuestos planes de magnicidio, incluyendo el extraño episodio de la finca Daktari. A lo largo de su carrera fue señalado en casos de supuesta corrupción, de tener vínculos con la guerrilla colombiana y con el narcotráfico. Pero nada de esto hizo mella puertas adentro.

Nicolás Maduro también confió en él: Lo nombró ministro de Interior y lo ascendió a mayor general en mayo de 2013. Pero, finalmente, los acontecimientos de 2014 apagaron su estrella, tal como se lee en Poderopedia: “El 24 de octubre de 2014 fue sustituido en el cargo por Carmen Meléndez, ex ministra para la Defensa, por designación del presidente Nicolás Maduro. Su salida de la cartera de Relaciones Interiores, Justicia y Paz se produjo días después de que el Frente 5 de Marzo -un grupo de colectivos de zonas populares de Caracas- solicitara su destitución: Representantes de la organización lo responsabilizaron por el asesinato de cinco de sus miembros por parte de funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, en el edificio Manfredi, en la parroquia Santa Teresa de Caracas” (Para más detalles se recomienda entrar aquí).

En mayo de este año desde su plataforma política Movimiento Amplio Desafío de Todos, fijó posición en rechazo al proyecto de Asamblea Nacional Constituyente propuesto por Maduro. Su hoja de vida dentro de las filas del chavismo no inspira mayor confianza entre los opositores. Y quizás por eso se le ha visto como alguien que busca rendijas para posicionarse en un futuro panorama con Maduro fuera de la presidencia. Pero hasta ahora la respuesta desde el Gobierno no había sido tan dura contra sus críticas. Sin embargo, con la difusión de un dudoso documento que lo relaciona con la CIA y la participación de rabiosos voceros en los medios oficialistas, el asunto ha cobrado nuevas dimensiones: Rodríguez Torres ya es considerado enemigo del proceso.

Si uno imagina que en los archivos de la Fiscalía General hay expedientes que deberían preocupar a algunas de las principales figuras del Gobierno, lo que podría tener en sus manos quien fue el hombre fuerte de la Inteligencia por tantos años quizás sea como para pasar de la preocupación a la alarma general.

Tras el poco creíble documento que hasta la fiel Eva Golinger puso en duda y la arremetida de Mario Silva, a través de su cuenta de Twitter la ex ministra Iris Varela lo llamó “asesino, traidor y corrupto” el domingo 25. Y el lunes siguió: Lo acusó de ser el asesino de Juancho Montoya y José Miguel Odremán (líderes de “colectivos”) y de Bassil Da Costa.

La maquinaria se ha puesto en marcha. ¿Cómo se defenderá, cómo responderá Rodríguez Torres? ¿Persistirá en su discurso centrado en la Constituyente o se atreverá a encender el ventilador? Lo que decida resultará crucial.