En 20 días Venezuela podría tener dos TSJ

Por Orlando Zamora.- Dentro de la vorágine del hervidero político actual, como si fuera poco, se adiciona la real posibilidad de que en el breve lapso de 20 días, se coloquen frente a frente dos TSJ. Uno, el constituido y atenazado por las acciones que por caminos diferentes intentan  la Asamblea Nacional y la Fiscal General de la República. El otro, el TSJ del Gobierno.


Maikel Moreno, presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

Por Orlando Zamora.- Puede haber dos TSJ, en efecto, a pesar de que el TSJ del Gobierno ya declaró inadmisible el recurso interpuesto por Luisa Ortega Díaz contra 33 magistrados, denominados exprés, por la forma como fueron electos.

La Asamblea Nacional anunció este miércoles a los integrantes de la comisión de postulaciones, que estudiará las credenciales que presenten los aspirantes a magistrados a ser  electos los primeros días de julio, para reemplazar a un número equivalente de jueces del alto tribunal cuestionados.

El TSJ que se anteponga al ya constituido, no tendría problemas en sesionar en una sede distinta a la que ocupa el actual TSJ, que mantiene estrechos vínculos de afinidad política con el Poder Ejecutivo. Es un rescate institucional inédito, los diputados estudian ya lo relativo a su funcionamiento.

Es muy posible que el actual alto tribunal, tampoco admita la solicitud de la Fiscal General de la República de un antejuicio de mérito contra ocho magistrados del TSJ, señalados por su responsabilidad directa en el intento de avalar un golpe de Estado y desconocer la Constitución.

Declive del poder absoluto del TSJ

En casi tres lustros, cuánto ha cambiado la imagen y el poder del TSJ. Justo ahora está en su peor posición a nivel de prestigio y autoridad. Nivela los tiempos de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez cuando fue tan incondicional como ahora al poder presidencial.

El último año y medio ha sido el más revelador, al conducirse como soporte del poder central. Dictó más de 45 sentencias, que progresivamente anularon la mayoría absoluta de la Asamblea Nacional, pretendiendo limitar su acción a la de un simple foro político institucional.

Esas decisiones fueron dirigidas a cercenar la función fiscalizadora del Poder Legislativo: La aprobación del presupuesto nacional, ejecución de leyes, e imponiendo prórrogas constantes al Decreto de Emergencia Económica, pasando por encima de las previsiones constitucionales que rigen esas materias.

La elección del último presidente del TSJ fue un grave error político, conjuntamente con las actuaciones de estos últimos 18 meses.

Estos desaciertos político-jurídicos dieron suficiente base a las protestas de más de 75 días continuos. Todo estalló luego de las sentencias 155 y 156 que pretendieron asentarle el último golpe político-legal a la Asamblea Nacional, trasfiriendo sus facultades legislativas y jurisdiccionales al presidente Nicolás Maduro y al mismo tiempo suprimir la inmunidad de los diputados electos en el 6 de diciembre de 2015.

Calixto Ortega, magistrado.

La decadencia institucional del TSJ se consuma luego que el 23 de diciembre de 2015 se designan 13 magistrados y 21 suplentes con votación de mayoría simple de la Asamblea Nacional en sesiones extraordinarias, fuera del período legislativo legal, sin considerar la nueva correlación de fuerzas surgidas por las elecciones del día seis de ese mismo mes y año.

El chavismo-madurismo sobrestimó su poder político y legal eligiendo al magistrado menos indicado, como cabeza del TSJ, lo que unido a los graves errores señalados, justo coincidiendo con la fase más aguda de la permanencia del chavismo en el poder, luego de 18 años de revolución, decidieron cruzar la parte más ancha del río bajo el prestigio de magistrados con más resistencia ético-política en la población y cometiendo todo tipo de trapisondas.

Se vislumbra por vez primera en Venezuela, la remoción de un número importante de magistrados principales y suplentes, que obviamente no contará con el reconocimiento de los juristas desplazados. En la práctica eso significará dos TSJ en disputa de la rectoría del poder judicial.