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Jesús Seguías: La única manera de derrocar a Maduro es con otro poder de fuego parecido al que tiene él (I)

viernes 09 de junio de 2017, 10:02h
Por Ascensión Reyes R. @ascer19.- El presidente de DatinCorp y consultor político afirmó que el Gobierno defiende el poder y no ninguna revolución. “Creo que en el Palacio de Miraflores están enloquecidos y no se están dando cuenta del daño que le están haciendo al país con esa represión tan brutal”. Opinó que la MUD creó una expectativa de la salida de Maduro y la gente se la creyó y ahora está peleando en las calles.
Por Ascensión Reyes R. @ascer19.- Si bien es cierto que la Oposición durante estos casi dos meses y medio de protestas ha logrado cohesionarse más; obtener reconocimiento internacional y hasta alcanzar el resquebrajamiento en las filas del oficialismo no significa que ya tenga ganada la batalla.

Jesús Seguías, presidente de DatinCorp, consultor político, electoral y gubernamental.

Jesús Seguías, presidente de DatinCorp, consultor político, electoral y gubernamental, maneja cifras que al interpretarlas le permiten dibujar escenarios no sólo para el país sino también para la Oposición y el oficialismo.

Vislumbra por ahora que la salida no será pacífica como se quiere y, además, deja en claro que sin el concurso de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, no para que den un golpe de Estado, pero sí para obligar al Gobierno a respetar la Constitución, difícilmente se podrá superar la crisis.

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana jugará un papel importante a la hora de eventuales negociaciones oficialismo-oposición. Esta última opción la recomienda.

-Se cumplieron dos meses de protesta en Venezuela. A raíz de esas protestas: ¿Qué escenario vislumbra para el país?

-Siento que estamos ante un escenario trágico, cuyo desenlace pareciera no ser tan pacífico como quisiera todo el mundo. La Oposición ha cometido errores sin duda alguna en estos 18 años de lucha contra el gobierno chavista, pero en este momento ha actuado con coherencia y unidad de criterio. El Gobierno ha estado asumiendo actitudes muy condenables, represivas que no tienen razón de ser. Hay una especie de pasión por el poder de una manera desmedida que va contra principio democrático. El presidente Nicolás Maduro está en todo su derecho de defender su permanencia en el cargo hasta el 2018 como le corresponde constitucionalmente, sin embargo, debe saber que tiene un país en medio de una catástrofe humanitaria. Un país que está en medio de un cataclismo social, político y económico y que debe asumir actitudes acordes con el espíritu democrático, incluso más allá con lo que diga la Constitución. Con esto quiero decir que los gobernantes a veces tienen el dilema de poner su cargo a la orden como se hace en todos los países civilizados del mundo. Si el pueblo que es el soberano decide que debe continuar que lo haga. Quien debe dilucidar esto en última instancia no son los funcionarios políticos, sino el pueblo venezolano de manera soberana a través de los mecanismos establecidos en la Constitución como son las elecciones.

-Pero pareciera que el oficialismo no se va contar.

-Creo que el presidente Maduro no logra entender en primer lugar que ellos no llegaron al poder para quedarse para siempre. Ese emblema que tiene que los opositores no volverán más nunca, que ellos se quedarán para siempre, que la revolución no tiene vuelta a atrás es una expresión típica de los dictadores. Sólo ellos hablan en esos términos, porque los demócratas saben perfectamente que tienen un principio y un fin. Una fecha de inicio y una de terminar su período, y quien decide cuando comienzan y cuando terminan es el pueblo a través de los derechos consagrados en la Constitución. No entiendo cómo es que el presidente Maduro aún sigue aferrado a ese concepto típico de la famosa ultraizquierda internacional marxista-leninista que sigue creyendo en el poder hegemónico, en la lucha de clases irreconciliable. Lo cual es totalmente contrario a la Carta Magna. En democracia lo que existe es reconciliación, entendimientos, acuerdos, cohabitación política. Para eso existe la separación de poderes. Esa es la democracia. La palabra irreconciliable es un término que pertenece al viejo andamiaje ideológico marxista-leninista que quedó opacado en el mundo entero, sepultado históricamente y que permitió la instauración de brutales dictaduras totalitarias.

-¿Están defendiendo la revolución?

-Están desfasados en la historia y congelados en un cementerio de ideas muertas. No aprenden de política, de esta no saben nada. Los chinos tomaron decisiones sabias a tiempo. Sabían que la economía socialista que habían pregonado es inviable. Y aquí el Gobierno quiere a trocha y mocha implantarla en Venezuela. Los chinos aplicaron el capitalismo para salvar al socialismo. Cómo es que el presidente Maduro no logra entender esas cuestiones tan básicas. Ellos no están defendiendo revolución alguna. En Venezuela no hay revolución. Lo que ha habido es un proceso de destrucción. Algunas revoluciones parten de la idea de destruir para construir algo nuevo. La tragedia de ahora es que destruyeron todo y no construyeron nada nuevo ni lo van a hacer. Lo que están es defendiendo el poder en sí mismo porque tiene intereses creados dentro del poder. Y es que finalmente terminaron construyendo una oligarquía del poder. Ellos defienden el poder, pero no revolución alguna. Creo que en Miraflores están enloquecidos, no se están dando cuenta del daño que le están haciendo al país con esa represión tan brutal y ese intento de demonizar a los jóvenes que están en la calle luchando una manera tan digna. Decir que los estudiantes son fascistas y terroristas es una estupidez política.

En democracia lo que existe es reconciliación, entendimientos, acuerdos, cohabitación política.

-La Oposición no va a participar en la Constituyente. ¿No es algo bizarro?

-No les interesa si la Oposición participa o no. Quisieran que la Oposición participara para derrotarla por medio de los mecanismos tramposos que han diseñado. Luego, legitimar a la Constituyente, la cual a su vez legitimará un Gobierno que es lo más parecido a una dictadura, que estuvo siempre en su agenda. La Constitución no tenía ninguna importancia. Durante estos 18 años la violaron como les dio la gana y lo último, ahora la van a modificar para hacer una más coercitiva y más represiva y antidemocrática. Hay que ver lo ocurrido con la fiscal Luisa Ortega Díaz que es de ellos. No la pueden acusar de pertenecer a Primero Justicia, AD o Copei. Por haber asumido unas actitudes críticas y con lo que establece la Constitución quieren sacarla del juego. Si eso es con ella hay que imaginarse que harán con los demás. No vamos  a esperar nada bueno de esa Constituyente que están tratando de imponer.

-¿En un escenario así cómo queda la Oposición?

-De parte de Maduro no ha habido un intento serio para entenderse. Hace dos días hizo un llamado público a cuatro dirigentes de la Oposición y lo hace con micrófonos, un escenario que no es adecuado para establecer conversaciones cruciales. El Presidente no es consecuente con su discurso sobre el diálogo y el entendimiento. Si tuviera interés en dialogar llamaría por teléfono personalmente a Henry Ramos Allup y a Julio Borges y a los otros. No ha llamado a ninguno en lo personal para decirles vamos a sentarnos a conversar a puertas cerradas, y vamos a ponerle punto final a este bochinche. La Oposición por su lado, está en la calle siendo consecuente con su estrategia de pedir la cabeza de Maduro, desde que se ganó la Asamblea Nacional en 2015, con lo que no estuve de acuerdo. Crearon una expectativa de la salida de Maduro y la gente se lo creyó y ahora está peleando en la calle contra ese gigante autoritario. La única manera de derrotar a Maduro es a través de otro poder de fuego tan parecido o mejor que el que tiene Maduro. Y los únicos que lo tienen son los militares. No vislumbro que los militares asuman una posición, no para dar un golpe de Estado, sino para obligar al Gobierno a ponerse a derecho y deje de romper el hilo constitucional. Tampoco, he visto en la Oposición una narrativa incluyente para que por lo menos haya garantías de que no habrá cacería de brujas para que pueda haber entendimiento. Mientras haya ese rechazo tan enconado en la calle, el país va definitivamente para una tragedia.

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