Julio es el mes de los eventos políticos decisivos

Por Orlando Zamora.- No habrá manera de no presenciar cambios en las condiciones del conflicto político planteado. El Gobierno quedará más arrinconado, independientemente de que logre elegir una ANC con militantes o amigos del PSUV. La constituyente, al adoptar e imponer reglas que cooptan funciones ejecutivas, legislativas, económicas, se convertirá en el detonante final del desenlace de la crisis.


Por Orlando Zamora.- Jesús Seguías, presidente de DatinCorp estuvo tajante en el programa de Vladimir Villegas, trasmitido por Globovisión este miércoles. Dijo cosas como que “llegó la hora del llegadero (…) se le trancó el juego al Gobierno (…) el chavismo debe pasar a la oposición”. Considera la necesidad de un gran acuerdo de salvación nacional sin la presencia de Nicolás Maduro en el poder.

Tibisay Lucena, Presidenta del CNE.

Este desgaste institucional y pérdida de credibilidad es extensible tanto a la Defensoría del Pueblo, al CNE y al TSJ, por el marcado e indisimulado sesgo pseuvista, por el abandono de las obligaciones constitucionales que exigen neutralidad e independencia. Son otras bajas del proceso.

Bajo este cuadro se aceleran otros eventos como el de convertir la Defensoría del Pueblo en instancia acusadora, paralela a la Fiscalía General de la República, entonces ¿Quién defenderá a los acusados penalmente por Tarek William Saab? ¿La propia Defensoría?

A 72 horas de que comience julio

En medio de los vaivenes de la tempestad perfecta que sacude al Gobierno y de las acciones que destapan al poder político que encabezan hoy tanto el presidente Nicolás Maduro como al TSJ, éste en su labor de allanarle el camino judicial al primero, toma decisiones abiertamente políticas, que intentan tapar los huecos en la línea de flotación del régimen.

También ocupan espacios preponderantes los avances de las fuerzas democráticas que batallan ya más de tres meses en las calles del país. También la Fiscal General de la República, que invoca el Artículo 333 de la Constitución, para pronunciarse con vehemencia –“Desconozco estas decisiones del TSJ”– (sentencias contra la AN, nuevo rol de la Defensoría, anulación de la designación del Vicefiscal General) a la vez que denuncia el progresivo desmantelamiento de las instituciones del Estado.

Luisa Ortega Díaz juró, emulando frases de Hugo Chávez, “defenderé la Constitución y la democracia con mi vida ¡Lo juro!”. De esa manera disipó en ese instante el pretendido impacto político del vuelo aventurero de un helicóptero policial. No destacó la Fiscal la afrenta contra el presidente de AN Julio Borges. Aunque admitió que la Asamblea Nacional no está en desacato.

Lo más grave aconteció en el interior del Capitolio Nacional, cuando un coronel, integrado al minúsculo sector militarista abiertamente chavista, intenta imponer su autoritaria conducta militarista, irrespetando el fuero del hemiciclo parlamentario.

Tibisay Lucena jefa del partidizado CNE prosigue en la labor encomendada de blindar la realización de la ANC, definida como una convención partidaria del PSUV. Se ocupa, Lucena, de la seguridad de la misma, así como a no convocar eventos electorales que les sean adversos a la minoría oficialista. Emplea ilícitamente los recursos de las elecciones regionales, malversados, para financiar la espuria ANC.

Qué nos depararán los días de julio

Cada día transcurrido se fortalecerá la invocación de los Artículos 333 y 350 de la Constitución. Seguirán uniéndose con mucha voluntad gremios, sindicatos, además de la AN, la fiscal Luisa Ortega Díaz, quién investida en su autoridad, se siente en el deber de restablecer la efectiva vigencia del actual texto constitucional. La ciudadanía en general continuará haciéndolo a través de intensas protestas.

Es concluyente también la percepción generalizada, de que las instituciones mencionadas: TSJ, Defensoría y CNE, están incondicionalmente al servicio del proyecto político chavista. Esto minimiza el posible rol natural futuro de estas instituciones en el ámbito de sus competencias, que las privan de hecho, de ser garantes de algún acuerdo de conciliación nacional, estimular la paz o la fijación de un cronograma general de elecciones.

Estos entes del Estado se contaminan aceleradamente con el desgaste gubernamental. Se fragmenta el chavismo, al deslindarse sectores preocupados por el futuro de esa parcialidad política, optan por desmarcarse de Nicolás Maduro, invocan al legado de Chávez para preservar el posible retorno al poder.

Los graves saqueos, acontecidos en diversos estados, que destruyen riqueza, cosa que de paso poco le interesa a las autoridades de la revolución; estos hechos, impulsados por el lumpen y la delincuencia, reflejan que estos sectores le perdieron todo respeto al Gobierno, el mismo que pregonó que esa revolución nació de los saqueos del “Caracazo” redentor.

El chavismo-madurismo está mal conducido hoy por Maduro, Diosdado Cabello, Elías Jaua, Jorge Rodríguez, Tareck El Aissami. Tan es así, que el peso político de la constituyente cae en el “prestigio y arrastre” del presidente Nicolás Maduro, pésimamente evaluado por los ciudadanos como lo muestran todas las encuestas. La mejor carta de presentación de la ANC es el causante principal del desastre.

El mes de julio será conflictivo a lo largo de los 31 días. Las fuerzas democráticas resisten a la falsa constituyente impuesta por una minoría electoral desgastada que ha inventado unas condiciones donde 19 millones de electores sólo podrán elegir un constituyente por circuito municipal.

Otros electores como los empleados públicos, miembros de sindicatos, consejos comunales, representantes indígenas tendrán doble voto. En sus casos podrán sumar todos los votos sin los límites impuestos a los circuitos municipales (de un solo representante por municipio).

No habrá manera de no presenciar cambios en las condiciones del conflicto político planteado. El Gobierno quedará más arrinconado, independientemente de que logre elegir una ANC con militantes o amigos del PSUV. La ANC al adoptar e imponer reglas que cooptan funciones ejecutivas, legislativas, económicas, se convertirá en el detonante final del desenlace de la crisis.

Ni Maduro ni su gente recuerdan la frase que se dijo a sí mismo Bill Clinton ¡La Economía Estúpido, la Economía! La ignoran y esta les revienta en la cara quintuplicando los precios y con la más baja productividad en un siglo. La destrucción de empleos y recursos los pulveriza políticamente.