El nuevo escenario político después del 16J

Por Orlando Zamora.- ¿Qué vendrá después del 16J? ¿Insistirá el régimen en ocultar su evidenciada condición minoritaria? ¿Borrará con la ANC a la AN y a la FGR? ¿Le pasará otra vez por encima al pueblo, depositario del poder constituyente originario? Al que no quisieron convocar porque sabían que negaría la iniciativa presidencial.


Por Orlando Zamora.- ¿Qué vendrá después del 16J? ¿Insistirá el régimen en ocultar su evidenciada condición minoritaria? ¿Borrará con la ANC a la AN y a la FGR?  ¿Le pasará otra vez por encima al pueblo, depositario del poder constituyente originario? Al que no quisieron convocar porque sabían que negaría la iniciativa presidencial.

Nicolás Maduro queda debilitado. Pero delira en medio de su drama, afirmando que el simulacro constituyente “es el más masivo de la historia”. Parece que seguirá ignorando el derrumbe. No acepta aún la fatiga después de casi dos décadas de desatinos.

Esta vez recayó sobre él, el más profundo rechazo tanto a su plan constituyente como a su figura de gobernante. De paso, el soberano demanda elecciones generales anticipadas.

Pese al bloqueo comunicacional, la sociedad civil respondió con todo el potencial de amplitud que desbordan los límites de los partidos y aporta toda clase de iniciativas y recursos materiales como no se tiene idea.

Logra casi sin campaña, en tiempo escaso de dos semanas, una gran la victoria al obtener con el 95 de los votos escrutados, 7.186.170 votos.

El escenario político y social después de la consulta del 16j es totalmente diferente

Se presume que el Gobierno seguirá ciego, sordo y mudo . Esto podría traer mayores costos de los sufridos en  estos últimos 107 días. Nada hace pensar que desistirá del último salvavidas, la ANC.

Pero el Gobierno no tiene ni pueblo ni salida económica. PDVSA empeora su condición productiva y financiera y confiesa su incapacidad de honrar las deudas pendientes en el último trimestre de este 2017.

La única salida sensata para la revolución es la convocatoria a elecciones libres, suspender el modelo comunitario absurdo, y allanar condiciones para intentar la sobrevivencia política de lo que quede de chavismo.

El Gobierno que no hace ni hará cálculos políticos sensatos, no está en condición de comprender el vuelco político definitivo de la situación del país.

No asimila aún que el pueblo está renuente a seguir aceptando a Maduro y al grupo que los respalda para transferir el poder a los ya predecibles ganadores de las contiendas electoras próximas.

El CNE es otro de los derrotados. Se alió más de lo debido a los interese del PSUV. La improvisación de recibir órdenes de última hora no le permitió mover personas para el lánguido simulacro.

La pelota está ahora en la cancha oficial. O reflexionan con este extraordinario evento del 16J o las consecuencias de su testarudez política los arrinconará mucho más.  Están a tiempo aún. La oposición tiene variadas alternativas para asumir la recta final de esta  lucha.

Que trae consigo el poderoso triunfo político del 16J

Se ha fortalecido el poder popular que procura el cambio y pese al asesinato de la enfermera Xiomara Escot de 61 años, la violencia ha sido derrotada en las zonas populares, incluyendo el centro de Caracas.

Si el Gobierno no desactiva el artificial proceso constituyente, evento definido como “prolongación de Maduro”,  será la tumba  del proceso chavista.

También el detonante final que pondrá en acción todo un extenso abanico de recursos en poder del pueblo opositor.

Si el régimen “constitucionaliza” la dictadura comunal–marxista, autoritaria y, en consecuencia, tan pronto intente poner en práctica o entren en vigencia las leyes desmanteladoras de mercados, universidades autónomas, poderes legítimos, propiedad individual, etc., la reacción popular hará que la jornada del 16J quede pálida frente a la movilización que incrementará las acciones de resistencia a formas superiores como la llamada hora cero y el paro cívico general.

Esta enorme votación es un mandato directo a la Asamblea Nacional para que realice cambios institucionales profundos en forma inmediata.

El rotundo triunfo es un gran espaldarazo a la Asamblea Nacional para que constitucionalmente proceda a la renovación de los poderes públicos, hoy mancillados: elegir a un nuevo CNE, renovar al TSJ e impulsar las elecciones pendientes, elecciones libres y transparentes, y la instalación de un Gobierno de Unión Nacional para la reconstrucción del país.

El Gobierno aún está a tiempo para evitar nuevas cuotas de sacrificio humano y los creciente daños infligidos al aparato económico y a los interese patrios. El cuadro es irreversible.