Los matones de Maduro pedirán aumento de sueldo

Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.- Cada matón de Maduro tendrá su propia historia, vinculada siempre al dinero que reciben, a la paga en bolsas CLAP o en franelas rojas.


Elizabeth Fuentes.

Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.- “Estamos metidas en la sala de diputados… estos tipos entraron como unos forajidos… tienen esto rodeado. No sabemos qué va a pasar. Estamos  juntas María Fernanda Flores, mi hija Arianna y yo, pero no sabemos dónde está mi hermana Inés (Quintero, la historiadora que dio el brillante discurso de Orden) ni cómo vamos a salir”.

Eran las seis de la tarde y Valentina Quintero nos enviaba ese mensaje. Cinco horas después, Inés Quintero nos notificaba que “seguimos aquí, sitiadas”. Y casi dos horas más tarde, Valentina Quintero escribía: “Ya Inés está en su casa y nosotras en camino… nos querían matar mientras salíamos. Nos lanzaron piedras, botellas, latas de refresco. El odio coño, el odio…”.

“El odio, le respondí, se acaba con un bisté. No hay nada más infiel que las masas y esa gente hizo lo que hizo porque les pagan para que lo hagan. Cuando este horror se acabe y ya no haya dinero con qué pagarles a estos mercenarios para agredir, herir, matar y abusar, se acabará el odio amiga”, fue mi consuelo para Valentina, una mujer que toda su vida no ha hecho otra cosa que amar a su país y en respuesta sólo ha recibido afecto y agradecimiento. Costaba mucho, entonces, verla en medio de los matones de Maduro, cuidando a su hija, rodeada por esas hienas alimentadas desde el poder y “protegidas” por esa payasada de Guardia Nacional que en esta ocasión no lanzó gases ni perdigones a quienes de verdad se lo merecían.

Y repito que no es odio, querida Valentina, lo que mueve a esa gente. Es dinero, es chantaje, son los privilegios de los que gozan -cada quien a su escala-, lo que motivan sus salvajadas. Luego de este miércoles, seguramente exigirán aumento de sueldo por la calidad de sus víctimas ¿Cuánto cuesta partirle el cráneo al diputado Américo De Grazia? ¿Cuánto me vas a dar por haberle lanzado piedras a María Fernanda Flores, Inés y Valentina Quintero?

Basta con hurgar un poco en cada prontuario (llamarlo biografía les queda grande), para averiguar, por ejemplo, que el delincuente de Oswaldo Rivero, quien se auto definió como el líder de esa barrabasada, vive en un apartamento de la Misión Vivienda en Ciudad Tiuna, casa por la que seguramente no debe pagar un céntimo ni sudó una gota de sudor para adquirirla, como hemos hecho la mayoría de los venezolana decentes, vivienda que seguro le adjudicaron a cambio de liderar una banda de hambrientos como él.

También debe cobrar un sueldo -legal esta vez-, por maltratar el idioma en un espacio de VTV, igual a como cobraba un sueldo en una radio pirata del Gobierno, Alba Ciudad, y otro en Ávila TV, cuando se ufanaba de ser integrante de la “guerrilla mediática”, la misma que le propinó una golpiza a varios periodistas de Ultimas Noticias en el 2009 sólo porque estaban repartiendo volantes a favor de la libertad de expresión en la avenida Urdaneta.

En una entrevista que le hicieron en el portal Aporrea, en 2009, Rivero cuenta orgulloso que el sobrenombre de “cabeza de mango” proviene de su “cara bonita” -lo dice como un chiste-, pero que “la verdad es que ese apodo me lo pusieron cuando yo estaba solicitado por los cuerpos de seguridad del Estado… Estuve acusado de terrorismo en el año 1993. Me intentaron vincular con los llamados sobres bomba y nunca tuve relación con esas personas, lo que pasa es que en la IV República, con tal de tener un culpable, le inventaban expedientes a la gente. Luego se descubrió quiénes eran los autores reales de este caso y que se trataba de una conspiración financiera”. Aunque cabría preguntarse por qué, con solo 24 años, Rivero ya estaba en la mira de la policía.

Y así, cada matón de Maduro tendrá su propia historia, vinculada siempre al dinero que reciben, a la paga en bolsas CLAP o en franelas rojas. Al carguito en algún organismo del Estado o al cargote como cabeza de algún ministerio, como por ejemplo Freddy Bernal, el más reciente Ministro de Agricultura Urbana, un personaje que hasta ahora sólo ha sembrado odio y, presuntamente, lo señalan como una de las cabezas que dirige esas bandas de “Matones de Maduro”, como tan certeramente las bautizaron desde hoy en el diario El País de España.

Pero los matones de Maduro van a desaparecer con Maduro. Porque es desde Miraflores de donde sale el dinero para que coman, desde donde salen las partidas secretas para dotarlos de motos y es allí también donde habita la mano peluda que los arma y les regala las municiones para que hieran a los diputados o maten a cualquier venezolano para robarle el celular.

Les pagan para que odien, Valentina. Hasta que dejen de pagarles, y su odio ya sabemos adonde se dirigirá entonces.