Maduro es un gobernante mediocre que ni olvida, ni perdona, ni aprende

Por Pedro Benítez @PedroBenitezF.- Ni olvidan, ni aprenden; son la izquierda que nunca se dio por enterada de la caída del Muro de Berlín. Son los vengadores de la lucha armada de los sesenta donde no tuvieron participación alguna. Son un grupo de personas que sin Chávez serían los mismos políticos derrotados de siempre que la mayoría ni votaba ni conocía. Ellos son la clase gobernante chavista. Nicolás Maduro es su mejor representante.


Pedro Benítez.

Por Pedro Benítez @PedroBenitezF.- El editor, ensayista, ex ministro y dirigente histórico de la izquierda venezolana Teodoro Petkoff, calificó de izquierda borbónica a todos aquellos simpatizantes de ese sector político que no aprendieron (ni olvidaron) nada del fracaso de la aventura subversiva que intento hacer en Latinoamérica dos o tres Vietnam, según la propuesta del Che Guevara; todos aquellos que viniendo del movimiento comunista mundial, o de los partidos socialistas radicales, no aprendieron nada del Muro de Berlín, de la Primavera de Praga, de las reformas económicas chinas, ni del desplome del bloque socialista o de la disolución de la Unión Soviética.

En fin, todos aquellos que aprendieron las lecciones equivocadas.

En el caso venezolano es una curiosa izquierda irredenta porque reivindica como suya un proceso insurreccional del que nunca formó parte: “La lucha armada” venezolana. Ninguno de los jefes políticos o comandantes guerrilleros que se alzaron en armas, con el apoyo político y material de Fidel Castro, contra los gobiernos de la democracia venezolana de los años sesenta del siglo pasado apoyaron en ningún momento de su carrera pública a Hugo Chávez.  No obstante, este la reivindicó como suya y se presentó como su vengador. Prometió conseguir con votos lo que no se había logrado por las armas.

Nicolás Maduro, Presidente de la República.

Lo que Chávez sí reclutó para su proyecto fue a una serie de personajes que tuvieron un papel secundario, muy oscuro e incluso mediocre en la subversión de la extrema izquierda, pero que se “construyeron” un pasado heroico. Uno de ellos es el actual presidente venezolano Nicolás Maduro.

Cualquiera que le escuche hablar pensaría que está al frente de un ex guerrillero. Nada que ver. Tampoco fue en un su momento un dirigente sindical, tal como pretende la propaganda oficial al presentarlo como el “presidente obrero”.

Nunca fue un Lula o un Pepe Mujica. Tal vez esta falta de trayectoria y experiencia política explique la ausencia de pragmatismo y sentido común de sus ejecutorias. Maduro es heredero  del poder presidencial absoluto de Hugo Chávez, y ha hecho uso del mismo como lo haría un niño de un arma muy potente.

Además, ha caído bajo el influjo de otro personaje tan ignorante e insensato como él, el economista simpatizante del Podemos, Alfredo Serrano Mancilla, quien se ha dedicado a reforzar todos las falsas creencias y prejuicios económicos del gobernante venezolano.

Pero no sólo eso; el circulo que rodea a Maduro está compuesto por personajes con un pasado político y personal tan secundario, incluso y mediocre como el suyo, donde no faltan aquellos sin ningún pasado en “la causa revolucionaria”, pero que para treparse al carro del vencedor repentinamente sufrieron una metamorfosis ideológica que los llevó de la democracia cristiana al marxismo-leninismo.

Maduro forma parte de esa izquierda que llegó al poder de la mano de Hugo Chávez en una carambola de la política y se ha dicho a sí misma:“Ahora nos toca a nosotros”. Mucho resentimiento personal ante los agravios supuestos o reales y la necesidad de cobrarlos al resto de la sociedad.

Ellos saben del fracaso económico, lo ven, pero no les importa. Ellos saben de las violaciones a los derechos humanos, pero las justifican ¿Por qué? Porque es la factura que le cobran al resto de la humanidad.

¿Pero idealismos y sueños? Sólo de la boca para afuera.

Por supuesto, también en esa dosis de oportunismo político hay una gran pregunta: ¿Si salen del poder cuándo regresan? Porque lo cierto es que ellos son un grupo de personas que sin Chávez, y las circunstancias del momento, serían los mismos derrotados políticos de siempre; dirigentes de partidos que la mayoría ni votaba ni conocía; respaldados por otro grupo de señores que sin Chávez nunca hubieran pasado de ser los últimos en sus respectivas promociones militares; y abogados mediocres que nunca hubiesen podido ganar un concurso de oposición que les permitiría una carrera brillante en el Poder Judicial o en la Academia. Ese es el tipo de personajes que hoy se aferra al poder y justifica lo injustificable. Eso es Nicolás Maduro. Él es la izquierda borbónica. Para comprender la tragedia en la que se sumerge Venezuela hay que comprender quien es Maduro. Un personaje que ni perdona ni olvida, porque no lo vivió.