Arrancó la Constituyente agitando las aguas de una crisis ya agitada

Por Orlando Zamora.- Cuando el tren gubernamental, incluida la Asamblea Nacional Constituyente, avala junto al Tribunal Supremo de Justicia la defenestración de la fiscal General, Luisa Ortega Díaz, con atropello y todo, y a pocas horas del importante pronunciamiento de El Vaticano contra la ANC, la liebre de la resistencia al fraude brinca de manera inesperada desde el interior de la mismísima Fuerza Armada Nacional Bolivariana.


Por Orlando Zamora.- El oficialismo autoritario se sobreestimó al imponer a troche y moche un régimen francamente comunista, extraño a la idiosincrasia venezolana, el cual, ya está aislado internacionalmente. Colombia y Chile lo señalan como apartado definitivamente de la senda democrática.

A todas estas, el oficialismo se cree aún que cuenta con el apoyo consolidado de la totalidad de la FAN. Los hechos del domingo demuestran lo contrario. Pensó siempre la cúpula gobernante que una vez penetrada aquella, mediante un marxismo de conveniencia, y con el halago de los negocios públicos, la transformaba en una especie de Fuerzas Armadas Rebeldes como la que dirige a la nación cubana.

El error de esa percepción no pudo ser mayor, independientemente de las consecuencias que tenga  la manifestación política de un sector de la FANB, en legítima preocupación por el destino inmediato de la Nación, frente a un chavismo agónico, que aspira a apoderase por vía del fraude del poder por dos años a través de la anticonstitucional Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

¿La “monolítica” unidad chavista de la FANB comienza a quebrarse? Si esto es así, se trata de un hecho trascendental que puede aislar a los que han torcido el rumbo del estamento militar.

Siempre se indicó que la ANC, una vez activa, se convertiría en un factor permanente de desestabilización política, y que cada decisión produciría efectos inmediatos. Pues ahora es cuando vendrán dentro y fuera de las calles de la República sucesos de diversa naturaleza.

Más allá de la encrucijada de vías que se presenten: Protestas, fórmulas electorales, manifestaciones diversas como la del domingo. La crisis global atizará tanto fuego como cenizas, si es que las hay, porque nada es definitivo aún, en la superación de la crisis, que sigue intacta, pese a la paz que enarbola Nicolás Maduro y que los sucesos del domingo rompieron prontamente.