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El poeta venezolano que conoció el infierno de Corea del Norte

miércoles 16 de agosto de 2017, 10:00h
Por Nelson Rivera - Alnavio.com (ALN).- La noche del 24 de septiembre de 1967, en el transcurso de una cena organizada por el Gobierno de Corea del Norte para los miembros de Ediciones Extranjeras, el poeta venezolano Alí Lameda hizo un comentario cargado de ironía hacia Kim Il Sung, el dictador que gobernaba el país desde 1948. Ya entonces, el culto a la personalidad del dictador tenía más de una década establecido como política de Estado: quien lo violara podía ser llevado ante un pelotón de fusilamiento. Por ese comentario Lameda fue sometido, a lo largo de siete años, al horror carcelario de Corea del Norte.
Por Nelson Rivera - Alnavio.com (ALN).- La historia de Alí Lameda es la historia de un militante comunista que, a lo largo de siete años, fue sometido al horror carcelario de Corea del Norte. Lameda nació en 1923, en San Francisco, pequeña localidad ubicada en la región centro-occidental de Venezuela, a unos 480 kilómetros de Caracas. En su biografía, cargada de vaivenes, hay un dato común a muchos adolescentes latinoamericanos: la temprana aparición de un marcado interés por la política, a menudo bajo la influencia de sugestivos maestros o tutores. En el caso de Lameda, se trató de un inspirador de lujo: Cecilio Zubillaga Perera, conocido como Chío Zubillaga, carismático autodidacta, que ejerció como periodista, ensayista, historiador y político, que fue diputado y miembro de la Academia Nacional de la Historia.

El culto a la personalidad de Kim Il Sung era una política de Estado inviolable / Foto: Wikimedia Commons

Quienes conocieron a Lameda hablan de un hombre de pasiones. Un curioso y un ansioso viajero. Al finalizar su bachillerato, se traslada a Colombia a estudiar medicina, carrera que no culmina. De regreso, muy temprano comienza a escribir en un diario de su región. Se traslada a Caracas, donde sus inclinaciones literarias y políticas pueden más que el objetivo de finalizar la formación de médico. Lameda era parte de una generación en la que, con frecuencia, literatura y política no se oponen, sino que confluyen. A comienzos de los años 40 forma parte de Contrapunto, agrupación literaria donde varios de sus miembros -no todos- estaban vinculados a la izquierda o militaban en el Partido Comunista de Venezuela (PCV).

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