Ernesto Samper propone un “acuerdo constitucional de reequilibrio de poderes”

Por Redacción @konzapata.- El ex presidente de Colombia y ex secretario General de Unasur revela la hoja ruta que estuvo planteada en las negociaciones. Señala en artículo publicado en El País que para solucionar la crisis de Venezuela “en el corto plazo, se requiere un acuerdo de gobernabilidad democrática como el que propusimos los ex presidentes a comienzos de este año.


Por Redacción @konzapata.- Vuelve a hablar Ernesto Samper. Lo hace en un artículo publicado este viernes en El País de Madrid. Samper, ex presidente de Colombia y ex secretario General de Unasur, va a lo concreto. En el texto, Venezuela, una salida, recuerda que en Unasur, “la comisión de asuntos sociales y económicos preparó una propuesta de estabilización que planteaba la unificación cambiaria, un programa masivo de subsidios monetarios para la clase media, alianzas público-privadas para el abastecimiento de bienes de primera necesidad, renegociación de la deuda externa y ajuste gradual de los precios y tarifas de bienes y servicios energéticos que financiaría el programa. La propuesta fue rechazada por los sectores radicales del Partido de Gobierno. Sus conclusiones mantienen actualidad y validez”.

Ernesto Samper, ex presidente de Colombia (1994-1998) y ex secretario General de Unasur (2014-2017).

Ya este párrafo de entrada, podría interpretarse como una especie de reclamo al régimen de Nicolás Maduro. Y es que los elementos de la crisis siguen vigentes. Es más, la crisis se ha profundizado, y de allí que Samper apunte que la propuesta de Unasur tenga validez.

Luego Samper entra en el punto de las soluciones actuales y los escollos. “O dos callejones sin salida”. Estos serían: La Asamblea Nacional Constituyente y la política de calle de la Oposición. En este sentido, relata que “a petición del Gobierno, Unasur promovió una misión para facilitar el diálogo de la que formaron parte los ex presidentes José Luis Rodríguez Zapatero, de España, Martín Torrijos, de Panamá, y Leonel Fernández, de República Dominicana. Desde entonces, mis colegas han estado buscando puentes de negociación para no llegar hasta donde hoy nos encontramos, en medio de dos callejones sin salida: Una Asamblea Constituyente formada exclusivamente por representantes del partido de Gobierno y una estrategia de acción política de la Oposición desde la calle cuya dudosa efectividad se mide por el número de muertos. Los sectores radicales del Gobierno y los de la Oposición han llevado al país a la situación límite en que hoy se encuentra”.

Aún así, el ex mandatario señala que hay salida a la crisis, “si los actores políticos venezolanos, apoyados por la comunidad internacional, se comprometen con ella”. Entonces es cuando apunta que “en el corto plazo, se requiere un acuerdo de gobernabilidad democrática como el que propusimos los ex presidentes a comienzos de este año, basado en cuatro premisas: 1) Definir el calendario constitucional para las próximas elecciones. 2) Acordar los términos de una ley de amnistía que, definidos en una comisión paritaria de verdad y justicia, habilitaría la participación electoral de todos los actores políticos. 3) Devolver a la Asamblea Nacional los poderes que le retiró el Tribunal Supremo de Justicia, y 4) abrir canales público-privados para el abastecimiento de bienes básicos, especialmente medicinas y alimentos a partir de una unificación de los tipos de cambio”.

Pero va más allá y señala que “en un escenario de más largo alcance, además de un pacto social para la reactivación productiva de la economía en el cual se ha venido trabajando, se precisa un acuerdo constitucional de reequilibrio de poderes para asegurar, hacia el futuro, la representación equitativa de todos los partidos y movimientos en los poderes del Estado”.

En su opinión, el acuerdo constitucional “acabaría con la inestabilidad que produce el juego de perdedores y ganadores en que se ha convertido la alternación política en Venezuela, donde el que gana se queda con todo y el que pierde no queda con nada”.

Sólo que para ello hay una gran dificultad. La ruta que propone: “Esta reforma constitucional, que resultaría de concertar las visiones de país que construya el partido de gobierno a través de la Asamblea Constituyente y la que acuerde la propia Oposición a través de sus líderes y mecanismos de consenso, sería sometida antes de terminar este año a una refrendación plebiscitaria de todos los venezolanos”.

De todas maneras, no hay que echar en la papelera de los desechos la propuesta. Al menos Samper se atreve. Y propone.