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Germán Ferrer: Entre la historia guerrillera y la persecución del régimen de Maduro

viernes 18 de agosto de 2017, 10:01h
Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- ¿Tiene galones Diosdado Cabello para perseguir al Chino Ferrer? ¿Tiene argumentos Tarek William Saab para perseguir a Luisa Ortega Díaz? ¿Los tienen Maduro y Delcy Rodríguez? La costura es gruesa. Desprestigiar a ambos, enviarlos al paredón moral. Viejo mecanismo del poder cubano.
Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Y qué iba a pensar el Chino Germán Ferrer. Qué iba a pensar. Perseguido por quienes hicieron camino juntos para llegar al poder. Bueno, los llamados hijos de Chávez, pero también hijos de aquella dirigencia de más edad que no ha levantado la voz para decir, el Chino es de los nuestros, Luisa Ortega Díaz es de las nuestras. Lo que hizo la Fiscal lo hizo a conciencia. No para conspirar. No para tumbar a Nicolás Maduro. Que no era parte de un plan, Luisa Ortega, tampoco el Chino. ¿El único plan? La Constitución. Que tampoco, a uno ni a otro, se le pueden endilgar razones de que no ayudaron a consolidar el régimen de Hugo Chávez que luego heredó Nicolás Maduro. Cada quien desde su posición.

¿Tiene galones Diosdado Cabello para perseguir al Chino Ferrer?

¿Tiene galones Diosdado Cabello para perseguir al Chino Ferrer? ¿Tiene argumentos Tarek William Saab para perseguir a Luisa Ortega Díaz? ¿Los tienen Maduro y Delcy Rodríguez? La costura es gruesa. Desprestigiar a ambos, enviarlos al paredón moral. Viejo mecanismo del poder cubano, ahora que hemos hablado del plan de Cuba para sostener a Maduro en el poder. Y esto forma parte de ese plan, de la estrategia. En otro tiempo, el paredón de fusilamiento hubiera sido de fuego. En Cuba ni los llamados héroes de la revolución escapaban al castigo, a la venganza, señalados de traición, de pactos con el enemigo.

Se repite el libreto. Enemigos del pueblo, apuntan desde el poder de la Asamblea Nacional Constituyente. Y pensar que Ferrer es otro de los ex guerrilleros que militó en la Brigada Nº 3 de la FALN, la Fuerza Armada de Liberación Nacional; que en 1964 viajó a Cuba y, a su regreso, después de cuatro años, cae preso, pues integra el movimiento Punto Cero, responsable del secuestro del industrial Carlos Domínguez, 1973. El grupo fue barrido luego por las fuerzas de seguridad, siendo el Chino Ferrer uno de los pocos que salva el pellejo, pero purga cárcel.

Era Ferrer amigo de Diego Salazar Luongo, el legendario. Y es amigo del catire Ramón Eloy Morales Rossi. Y de Alí Rodríguez, otra leyenda guerrillera. Y de Teodoro Petkoff. Y lo era Luben Petkoff. Los Petkoff guerrilleros, entonces. Y amigo de Douglas Bravo, el último en acogerse a la legalidad.

Con Diego Salazar, el padre de Dieguito, el de los seguros de PDVSA, se asocia en una sociedad de corretaje, Presente. Pero los negocios no le quitan los galones. Por el contrario, muestran la evolución. A mediados de los años noventa, Germán Ferrer, aparece comprando Presente, firma de corretaje que el Grupo Amazonas y Bancarios, caídos en desgracia en la crisis financiera, ponían en venta. Ferrer y Diego Salazar venían involucrándose en los negocios al lado de Luben Petkoff, intermediario en la compra y venta de mercancías con el régimen cubano. Estaban radicados en Guayana suministrando parte del cemento destinado a la construcción del Plan IV de Sidor. Entre Luben y Ferrer importaban cemento de Cuba y de Noruega, al menos un embarque de este último país, valorado en 83 millones de dólares. Luben era amigo de Arnaldo Ochoa, el héroe de Angola que el régimen de La Habana fusiló. Ochoa estuvo en la guerrilla en Venezuela, en 1967, en Falcón. Por allí andaba Luben.

Y se acordará ahora Ferrer, perseguido, señalado, de Luben y Ochoa, de aquellos tiempos de gesta. De aquellos tiempos que ayudaban a Cuba. Que formaba parte del plan para ayudar a romper el cerco comercial, el bloqueo. A llevar productos a La Habana. A triangular, que en eso los cubanos son expertos. Y es lo que harán, y es lo que están haciendo para ayudar al régimen de Maduro.

En Guayana es donde Rafael Martín Guédez les propone a los socios manejar las pólizas vinculadas a la cartera de los créditos inmobiliarios de Bancarios: Miles de clientes, un negocio redondo. Pero cae el grupo de Rafael Martín Guédez y la cartera es asumida por el estatal Banap, el Banco Nacional de Ahorro y Préstamo. Antes de irse a Miami, el banquero, en desgracia, les había traspasado, casi a valor cero, las acciones de Presente a Ferrer y a su socio hasta la muerte, Diego Salazar. Porque Diego Salazar ya murió.

Con Chávez, Diego Salazar es constituyente y el Chino Ferrer diputado a la Asamblea Nacional. Y Ferrer es el esposo de Luisa Ortega Díaz, abogada curtida en las canteras izquierdistas del estado Aragua, muy radical en sus posiciones, ex militante también del PRV y Ruptura. Es la que llega a Fiscal General. Es la fiscal que en su primer periodo, Chávez todavía vive, lleva a la Asamblea Nacional la propuesta de la Ley de Delitos Mediáticos, un instrumento con todo el sentido de criminalizar el ejercicio del periodismo, y es quien intenta criminalizar la protesta, señalando que se detendrá a todo aquel que altere el orden público. Pero es la fiscal que en 2017 denuncia la ruptura del hilo constitucional por parte del gobierno de Maduro y que comienza a investigar la corrupción dentro del régimen, y la tortura, y la violación de los derechos humanos, y pide, pide diálogo y tolerancia de verdad. Las palabras cayeron en saco roto. Y allí la prueba. Ahora se suman el Chino Ferrer y ella misma a la lista de perseguidos. El Chino Ferrer sigue en su posición: El de Maduro es un régimen neofascista. Quién lo iba a decir. Perseguido por los propios. Perseguido por delito de conciencia. Porque criticó, porque se sentó en la Asamblea Nacional controlada por la Oposición. Porque alertó sobre lo que significaba la Asamblea Nacional Constituyente. Y tuvo razón. Ahora la inquisición se activa: Ferrer era el cabecilla de una red de extorsión que operaba desde el Ministerio Público. Palabras más, palabras menos del Fiscal General impuesto por la ANC. En la misma línea ha actuado el constituyente Cabello. Pero Tarek William Saab va más allá. Dijo este jueves: A Luisa Ortega Díaz “la considero la autora intelectual de cada uno de los muertos que se produjeron a partir del 1ro. de abril. Ella impulsó una guerra civil, y también una intervención militar”. “Ninguno de sus teatros valen, pesará en su conciencia”.

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