Para funcionar bien, al Dicom no le hace falta casi nada: Solamente dólares

Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- El niño que llora. Y la madre que lo pellizca. En el Gobierno insisten en los tipos de cambio múltiples, focos de corrupción que generan fuga de divisas y mercado negro. Con el Dicom quisieron repetir la historia de otros controles cambiarios en cierto sentido. Un informe de la firma Econométrica revela qué es lo único que le falta al Dicom para funcionar: Nada más se necesitan dólares. El resto, ya lo tienen listo.


Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- Esta historia es tan vieja y repetida en el presente, que contarla aburre. Es la historia del niño que llora y la madre que lo pellizca. De los controles de cambio. De Cadivi, Cencoex, Sitme, Sicad en dos versiones, Simadi y ahora Dicom. Todos tienen un elemento en común: Son controles. Los controles generan fuga de divisas y mercado negro. Ahí está el dólar paralelo. Ese monstruo es tan invencible como el billete de 100 bolívares. Con el último sistema -el Dicom- prometieron que “ahora sí de verdad” iba a funcionar como un esquema de “subastas”. De Simadi y Sicad II dijeron lo mismo y no pasó nada. Uno de los grandes problemas estriba en la credibilidad. Y no es este un régimen creíble. Un informe de la firma Econométrica desnuda al Dicom, la más reciente criatura del oficialismo.

La subasta no es tan subasta, por lo que no basta

Econométrica explica que “el Dicom luce transparente porque se publica regularmente la lista de todos y cada uno de los adjudicados. Pero el proceso de adjudicación de divisas para las empresas no es tan transparente, sobre todo cuando las subastas son resueltas a través de contingencia. En el caso de la adjudicación a personas naturales se puede extraer información en Internet, a través de foros de discusión sobre el tema. Hemos encontrado que para este caso el sistema sí funciona como una subasta. Con una oferta dada se barre la demanda comenzando desde el tipo de cambio más alto. Dependiendo de la oferta de cada subasta se puede barrer hasta determinado punto (…) en el caso de empresas estimamos que el sistema funciona como subasta si esta es considerada ordinaria. Si se cataloga como contingencia empieza a haber discrecionalidad en la asignación”. Es justo lo que reseña Econométrica -la “discrecionalidad”- lo que ha empañado todos los sistemas cambiarios del Gobierno. De hecho, el problema no es tanto el modo, sino el objeto: Sigue siendo control.

El Dicom es casi perfecto, nada más le hace falta flujo de divisas

Los hallazgos de Econométrica son clave para determinar qué es lo que le falta al Dicom para funcionar adecuadamente: “Después de diez subastas el total adjudicado por Dicom es 267 millones de dólares, de los cuales 218 millones de dólares fueron asignados a empresas (82%) y 49 millones a personas naturales (18%). El promedio adjudicado por subasta fue de 26,7 millones de dólares, 21,8 millones y 4,9 millones respectivamente. El total equivale a 5,3 millones de dólares diarios. El destino de mayor adjudicación es importación de materia prima (56,3%), seguido por importación de insumos y repuestos (21,7%), producto terminado (16%), pago de deuda (2,9%) e importación de bienes de capital (2,3%). Existen otros cuatro destinos que suman apenas 0,8% (ahorro en divisas, contrato de servicios, repatriación de capital y otros). Cuando las subastas se resuelven a través de contingencia existe una tendencia clara a darle prioridad a importación de materias primas y también a la de insumos y repuestos”.

Sin embargo, acotan, “la discrecionalidad en contingencia no es nuestra principal crítica al sistema. Sí la es el bajo monto adjudicado en cada subasta. Este es mucho más bajo que el que entregó en promedio Cadivi, también inferior a los que transaban sistemas complementarios como Sitme o Sicad II. De todos los intentos del Gobierno, Dicom es el sistema que incorpora más elementos de mercado, pero su efecto es muy limitado por la baja cantidad de divisas que maneja”.

El “barrido” de la demanda ocurre con algo lógico: Más oferta

Los tipos de cambio que arroja el Dicom no son “información explícita”; no obstante, a través de “distintos foros”, la firma encontró que “en las últimas tres subastas el tipo de cambio promedio para personas jurídicas fue de 3.550 Bs/US$, 3.300 Bs/US$ y 3.340 BS/US$. El tipo de cambio promedio para personas naturales es mucho mayor: 6.500 Bs/US$, 5.250 Bs/US$ y 3.948 Bs/US$. El tipo de cambio de corte (mínimo liquidado) tiene un comportamiento llamativo. En la octava subasta fue 6.400 Bs/US$ y tanto en la novena como en la décima fue 3.000 Bs/US$. Ese descenso considerable se debió a que el BCV duplicó la cantidad de divisas para personas naturales, lo que permitió barrer con prácticamente toda la demanda de esas subastas”.

La recomendación es “no perder espacios”

Estiman que “Dicom tiene todo el potencial de ser un apropiado sistema previo a un sistema cambiario libre, pero hoy funciona de manera limitada. Aun así pensamos que aquellas empresas que necesiten divisas deben acudir a este. Hay dos modificaciones que podrían hacer gran diferencia en su funcionamiento. Por un lado (…) aumentar la oferta, la cual podría venir de la que hoy tiene el sistema Dipro. Por otro lado, el cambio del límite máximo que puede solicitar cada empresa, el cual está asociado a las ventas declaradas en el ISLR, que con la desatada inflación actual, representa muy poco en este momento”.