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Ysrrael Camero: El chavismo usa el castigo como Juan Vicente Gómez la tortura (y II)

viernes 04 de agosto de 2017, 13:00h
Por Ascensión Reyes R. @ascer19.- El secretario Nacional de Políticas Públicas de Un Nuevo Tiempo apunta: “Hubo una etapa con Juan Vicente Gómez que torturaba a la gente de tal manera para que los demás se dieran cuenta y vieran que era él. Eso para que funcionara como un ejemplo. Lo que le hicieron a Leopoldo y Ledezma, que son actos criminales terribles, son como un ejemplo hacia todo el liderazgo político: Si te sales del carril que te ponemos te vamos a dar con todo. Ese mensaje también puede ser para que lo escuchen sectores del chavismo que saben muy bien como tratan a los disidentes”.
Por Ascensión Reyes R. @ascer19.- Ysrrael Camero, director General de Investigación y Desarrollo Legislativo de la Asamblea Nacional, no cree que la Oposición y el chavismo disidente lleguen a una gran alianza nacional, pero no descarta que sí haya una en lo regional y lo local para las elecciones, hasta ahora programadas para diciembre y las que están por venir. El historiador consideró que hay algo de venganza en la nueva arremetida del Gobierno contra Leopoldo López y Antonio Ledezma que otra vez pagan condena de cárcel.

Camero: Hay chavistas y opositores que están en contra de la ANC y esa oportunidad se tiene que aprovechar.

-El diálogo con el Gobierno ¿no quedó cerrado? Después de que José Luis Rodríguez Zapatero se fue con su frustración de Venezuela.

-Nada de lo que esté cerrado se puede volver a abrir, depende de las circunstancias. La salida de esta crisis en Venezuela va a necesitar calle, presión internacional e interlocución política en algún momento. Mientras más tardemos peor va a ser. Una interlocución política efectiva que implica que va a haber cambios o en el funcionamiento del poder o en la correlación efectiva del poder. Si no se da así no hay porqué sentarse a negociar. Es un diálogo para discutir en términos de poder y que aquí hay una expresión de poder que es la mayoría de la población que está legitimada, que tiene una Asamblea Nacional que fue votada legítimamente, que tiene 7,6 millones de voluntades expresadas el 16 de julio, que tenemos a la mayoría de la población y que del otro lado hay un Gobierno aislado, atrincherado y abusador.

-Entre los más radicales de la Oposición en ir a una negociación, ¿estaría Freddy Guevara?

-La última ronda de negociaciones se realizó en la casa de Leopoldo López y no veo a Freddy enfrentándose a Leopoldo. Puede ocurrir, pero ahora no lo veo. No hay una negación. En Voluntad Popular hay gente responsable y Freddy es inteligente. Siento que los sectores más radiales tienen miedo y eso es legítimo. Temen que los procesos de diálogo mal llevados, ejecutados y mal comunicados lo que hagan es deslegitimar los liderazgos políticos en la calle, que se termine apagando la calle y si esto ocurre la negociación no sirve de nada. La idea es que haya una coherencia entre lo que sucede en la calle y lo que sucede en la mesa de negociación. El compromiso que tienen que hacer los sectores más moderados es saber que no lograrás nada en una mesa si no hay conflicto en la calle, y este tiene diversas aristas, entre ellas la electoral, porque es parte conflicto. Lo electoral se parece más al conflicto que al diálogo y la negociación.

-¿Incluirán al chavismo disidente dado que más seguro es que no puedan postular directamente porque el CNE no les legaliza los partidos?

-El chavismo es implacable con los que denomina traidores. El conflicto venezolano en estos momentos y con la Constituyente andando va más allá del conflicto tradicional chavismo y Oposición. Creo que esta manera polarizada de entender el conflicto político puede ser superada. El problema no es chavismo-oposición, sino un Gobierno atrincherado y una mezcla en la que hay chavismo y opositores que están en contra de este proceso y esa oportunidad se tiene que aprovechar. Mientras más local y regional es, hay más espacios y capacidad para construir consensos. Si se fuera a trabajar en el ámbito local se pudiera evidenciar que en el liderazgo local y regional hay más cosas en común. Hay muchos espacios de coincidencias y dramas y necesidades comunes. De ahí a que haya una alianza nacional con el chavismo disidente, no creo. Tampoco creo que sea necesario ni bueno. El chavismo disidente tiene su espacio que tiene que manejar con respeto y mucha comunicación. Lo que sí puede haber son alianzas locales y regionales, y eso implica la capacidad que tiene el liderazgo local de los sectores democráticos de construir acuerdos y alianzas que incorporen al chavismo disidente o incorpore gente que es chavista. Dentro de la MUD hay muchos que fueron chavistas hace uno y dos años. La MUD de hoy no tiene las mismas dimensiones de la Coordinadora Democrática de 2002. Ha ido incorporando sectores progresivamente. Comunicación con el chavismo disiente siempre la ha habido, la cosa es que no se institucionaliza, porque no es necesario y podría ser contraproducente. Lo que puede haber es alianzas regionales y locales.

-¿Cómo interpretar la nueva arremetida contra Antonio Ledezma y Leopoldo López?

-Hay algo de venganza personal ahí. A Leopoldo le condicionaron la salida de la cárcel de Ramo Verde. Aunque no se lo hayan dicho, el Gobierno pensaba obtener con la medida algo de paz, con su arresto domiciliario pensaba obtener un Leopoldo comprometido con la negociación y la pacificación de la calle, y evidentemente no obtuvieron eso. La calle sigue prendida, el proceso de negociación no fue fructífero ni para un lado ni para el otro. De acuerdo como piensa el chavismo ellos consideraron que Leopoldo incumplió algo que probablemente estaba sólo en la cabeza del chavismo. Algo similar ocurrió en el caso de Ledezma, quien se mantenía callado y cuando difunde el video inmediatamente se lo llevan preso. Actúan como secuestradores. Aquí no hay Estado de Derecho, y eso es un mensaje que tiene que ver con la arremetida del terror rojo y una especie de castigo ejemplarizante. Ellos trabajan mucho con el castigo para que todos lo vean. Hubo una etapa con Juan Vicente Gómez que torturaba a la gente de tal manera para que los demás se dieran cuenta y vieran que era él. Eso para que funcionara como un ejemplo. Lo que le hicieron a Leopoldo y Ledezma, que son actos criminales terribles, son como un ejemplo hacia todo el liderazgo político: Si te sales del carril que te ponemos te vamos a dar con todo. Ese mensaje también puede ser para que lo escuchen sectores del chavismo que saben muy bien como tratan a los disidentes. El chavista que se siente estafado ¿ante quién va a reclamar? ¿Ante qué tribunal o ley? Que los chavistas reflexionen con eso.

“‘Quiero un País’ trata de la idea de construir un proyecto compartido. Venezuela necesita reconciliarse y exige paz”.

-Las sanciones de Estados Unidos a los funcionarios venezolanos pueden concitar lástima o apoyo al presidente Maduro. ¿Sigue funcionando eso de que el imperio es malo y nos va a quitar las riquezas?

-Creo que se usa mucho el chantaje. Aquí está toda la comunidad internacional, donde hay países europeos, americanos y norteamericanos, que hacen un esfuerzo multilateral para evitar el desastre en Venezuela. Tienen una visión crítica de lo que pasa aquí. Cada país lo hace con sus herramientas de política exterior, y una herramienta de Estados Unidos son las sanciones económicas especificas a determinados personajes. El chantaje de hacer ver que se trata del imperialismo norteamericano se cae ante la evidencia de que se trata de un esfuerzo multilateral y de países que no son fanáticos de Donald Trump. La preocupación internacional va más allá de las fronteras de uno u otro imperio. Otro punto importante, el Gobierno busca las alianzas con Rusia y con China, y en su relación especial con Cuba. La idea del chantaje antiimperialista no funciona en el caso venezolano, porque es demasiado burdo y además demasiado falso. En el caso de Cuba había una ética romántica. Hace tiempo que el chavismo perdió lo que le quedaba de ética. Sin ética el chantaje antiimperialista no sirve de nada.

-¿El proyecto Quiero un País fue interrumpido por las protestas?

-No. La base sobre la cual se sostiene el proyecto La Venezuela que Queremos Todos se basa fundamentalmente en escuchar a la gente. Esto fue una iniciativa impulsada por Werner Corrales y que hemos venido articulando con la Asamblea Nacional. Se hicieron encuentros con la gente a lo largo de ocho años y se generaron siete grandes consensos. Tales consensos vienen de alinear aquello en lo que los venezolanos nos parecemos y estamos de acuerdo: Reconciliación, paz, justicia, luchar contra la pobreza, que haya progreso económico y educación. Esos son consensos construidos por la comunidad y se ha dado un gran avance y con la Asamblea Nacional se hizo un proceso de consultas y se trajeron expertos y se articularon los siete consensos con los temas planteados. Durante las protestas no desapareció y surgió la figura Quiero un País que se traduce en volver a la calle y reactivar los lazos con todas las comunidades y los dirigentes comunitarios; para hablar, por un lado, de cuál es el sueño del futuro que tenemos y también oponerse a la Constituyente. Esta bloquea la reconciliación por la forma cómo fue construida, capciosa y hegemónica. Hoy más que nunca está vigente la idea de escuchar a la gente. Quiero un País trata de la idea de construir un proyecto compartido. Venezuela necesita reconciliarse y la ciudadanía exige paz de un lado y del otro. Es una oportunidad.

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