El significado de la victoria de Juan Pablo Guanipa en el Zulia

Por César Morillo @cesarmorillo7.- Juan Pablo Guanipa ganó porque su mensaje conectó afectivamente con los zulianos. Su triunfo representa un hito y puede abrir una nueva etapa, para ello debe saber administrarlo. Debe saber que necesita a Manuel Rosales para la gran batalla contra el gobernador Francisco Arias Cárdenas, y debe superar una campaña dura en la que los comandos se dieron con todo y se abrieron heridas que es menester sanar.


Por César Morillo @cesarmorillo7.- Juan Pablo Guanipa y su partido Primero Justicia se habían enfrentado tres veces sin éxito a candidatos de UNT y de Manuel Rosales. Esta vez fue diferente.

Después de aquellos infructuosos intentos, Guanipa se conectó con la necesidad de cambio manifiesta en la sociedad zuliana. Ello aunado a un desgaste natural del rosalismo en el poder, de un largo periodo de Manuel Rosales en el exilio, y de un regreso sometido a todo tipo de especulaciones que incluso lo vinculaban con cierto entendimiento con el Gobierno.

Juan Pablo Guanipa candidato electo en las primarias del estado Zulia.

Lo cierto es que Rosales no pudo ser candidato porque nunca le levantaron la inhabilitación y se vio obligado a lanzar a Eveling Trejo, su esposa y alcaldesa de Maracaibo.

Guanipa, diputado a la Asamblea Nacional y líder de la protesta de calle impulsada por la MUD durante los últimos cuatro meses, hizo una campaña en la que exhibió su lucha contra la realización de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) como uno de sus principales credenciales. La consigna más usada fue “Guanipa es el que lucha”, y la conectó con la  necesidad de cambio presente en la sociedad zuliana.

Rosales puso todo en el asador, hasta el punto de convertirse en el cuasi candidato y en el garante de su esposa ante los zulianos. Si eso fue conveniente o no, no es fácil dilucidarlo. Lo cierto es que la disputa parecía ser entre el líder del cambio, Guanipa, y el líder histórico, Rosales.

Era la maquinaria contra el voto espontáneo. La alianza UNT-AD basaba sus posibilidades en la organización, en la reconocida capacidad para llevar electores a votar. Guanipa en contraparte basaba sus posibilidades en la necesidad de cambio que registraban todas las encuestas, sobre todo en la muy activa clase media maracucha.

La ecuación era muy sencilla, si la participación era baja, el peso de la maquinaria sería superior y por tanto Eveling tendría más posibilidades. Si la votación era masiva, el voto espontáneo tendría mayor peso y Guanipa ganaría. La votación fue masiva, de hecho el Zulia superó la media nacional. Mientras el promedio nacional de electores estuvo alrededor de 6,5%, en el Zulia estuvo por encima del 10%. La clase media fue a votar, sobre todo en Maracaibo y San Francisco donde la ventaja que sacó Guanipa alcanzó para superar la ventaja del resto de municipios y terminó dándole el triunfo.

Manuel Rosales, ex candidato presidencial.

La elección terminó siendo cerrada, 5% de diferencia sacó Guanipa. Su triunfo es más meritorio si se considera que venció a un jefe político de trayectoria electoral casi infalible, a las maquinarias de UNT y de AD, y a cinco alcaldes. Todo junto constituía un reto de envergadura.

Quedó demostrado, una vez más, que las lealtades partidistas están en cuestión, que los ciudadanos escogen entre candidatos y mensajes, al menos un elevado porcentaje de electores, y no sólo atendiendo a filiaciones partidistas.

Juan Pablo Guanipa ganó porque su mensaje conectó afectivamente con los zulianos. Su triunfo representa un hito y puede abrir una nueva etapa, para ello debe saber administrarlo. Debe saber que necesita a Manuel Rosales para la gran batalla contra el gobernador Francisco Arias Cárdenas, y debe superar una campaña dura en la que los comandos se dieron con todo y se abrieron heridas que es menester sanar.

Pensar que Rosales está muerto es un error, tanto como jugar al fracaso de Guanipa. La Oposición debe saber que más allá de sus diferencias, les une el peligro de un régimen que pretende perpetuarse y con ello todos corren peligro. Rescatar el Estado de derecho es un asunto que obliga a entenderse.

Por ahora, Rosales reconoció el triunfo de Guanipa y éste agradeció el gesto. Ya veremos si la declaración se traduce en unidad verdadera.