La carta de Nicolás Maduro a Trump terminará en la papelera de la basura

Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.- La misiva enviada por Nicolás Maduro a Donald Trump y endilgada al pueblo de Venezuela, es una muestra de la esquizofrenia que debe sufrir alguien en el Palacio de Miraflores. Y no consigue la medicina para su padecer.


Elizabeth Fuentes.

Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.- La nueva carta  enviada por el gobierno de Venezuela a Estados Unidos y publicada nada menos que en The New York Times -algunos aseguran que al costo de 200 mil dólares la gracia-, está llena de errores de toda naturaleza, como cabe suponer. Y no se trata de explicarle a quien la escribió que algunas comas están mal puestas o que el concepto general es de una pobreza tan grande como el Central Park de Nueva York. (¿Sería eso lo que hacían en aquel banco de ese Parque el Canciller Jorge Arreaza, Samuel Moncada y dos amigotes más, discutiendo el texto de semejante bodrio?), sino que evidencia el complicado estado emocional de los cercanos al Palacio de Miraflores.

La primera prueba: Creen que ellos son “el pueblo de Venezuela”, que es a quienes ponen como remitente. Un Pueblo (sic) soberano, amante de la paz que según ellos, se dirige a los ciudadanos nobles y trabajadores del respetado Pueblo (sic) de EE.UU. Pero en medio de semejante lenguaje empalagoso -el tono de la carta es como una gran jaladera de bolas a Donald Trump-, no reparan en que de pueblo soberano ya no nos queda casi nada porque ni siquiera podemos alimentarnos de nuestros campos y el presidente de ese pueblo no mueve un pie sin pedirle permiso al gobierno cubano.

Casi se imagina una a los redactores de la carta lanzando adjetivos a diestra y siniestra,  dejando caer sobre el texto la prueba numero dos sobre su inestabilidad emocional: Asegurar que las medidas anunciadas por Trump “van a afectar la economía y los recursos para obtener alimentos, salud y producción”. Como si hubiesen tenido una Epifanía en pleno Central Park de Nueva York y de allí en adelante es que han entendido que el pueblo soberano ya no tiene alimentos, medicinas, ni producimos nada en el país, entre otras razones porque a la cuerdita de ladrones del PSUV les conviene mucho más importar lo que sea donde sea y ganarse tremenda comisión.

Luego la carta se pierde en conceptos del siglo antepasado -allí debe estar la mano de Samuel Moncada, Viceministro para América del Norte y Embajador ante la OEA-, según el cual Estados Unidos nos quiere invadir para quedarse con nuestros recursos, algo así como la versión en inglés de las prácticas cubanas, chinas y rusas, sólo que esta vez un país extranjero se apropiaría por las malas del país y no como producto de los negocios multimillonarios que han dejado a su paso una casta chavista más peligrosa que el huracán Irma.

Pero son los últimos cuatro párrafos los que parecieran haber sido escritos por un esquizofrénico que sigue sin conseguir las medicinas necesarias. Porque uno los lee y relee y ocurre que lo que le ruega Nicolás Maduro a Donald Trump es exactamente lo mismo que le ha solicitado la Oposición al gobierno de Maduro casi desde que tomó el poder, y mucho antes de que Maduro permitiera el asesinato a mansalva de más de 100 venezolanos en manos de sus fuerzas represivas, fuerzas tan condenables como la de los Marines que, según la cartica, vienen directo a la Faja Petrolífera del Orinoco mientras Maduro y Padrino -cabe suponer-, buscarían asilo en la embajada de Cuba o Irán.

Si no me creen hagan el ejercicio de sustituir las palabras Gobierno de Venezuela por MUD y luego Gobierno de Trump por Nicolás Maduro, y verán qué interesante resulta. Porque donde dice “El Presidente de Venezuela le ha hecho incontables llamados al Presidente Trump para generar acercamientos y soluciones por la vía del Derecho Internacional y del respeto mutuo. El gobierno de EE.UU. ha ignorado y desconocido todas las iniciativas de dialogo…”, podría decir “La MUD ha hecho incontables llamados al Presidente Maduro para generar acercamiento y soluciones por la vía del derecho internacional y del respeto mutuo, pero el gobierno de Venezuela ha ignorado y desconocido todas las iniciativas de diálogo: … ¿Me explico?

De manera tal que si alguien puede tener muy claro cómo piensan los presidentes abusadores, de qué manera antidemocrática actúan y cómo ejercen el poder para aumentar su fortuna y su ego, ese debería ser Nicolás Maduro y sus amigos. En consecuencia, ya va siendo hora de que se ahorren esos dólares dilapidados en carticas porque, como Maduro con la MUD, el Presidente de EE.UU. no va a cambiar un ápice y menos con una carta tan mal escrita.