Ventajismo, amenazas y persecución contra los candidatos opositores

Por Pedro Benítez @PedroBenitezF.- La campaña de los candidatos a gobernadores de la oposición venezolana arrancó con varios incidentes que dan una mala señal de las condiciones en que se efectuará la consulta. Maduro y su régimen actúa conforme a su naturaleza. Convocó estas elecciones para demostrarle al mundo que en Venezuela hay democracia, pero lo que está demostrando es todo lo contrario.


Pedro Benítez.

Por Pedro Benítez @PedroBenitezF.- El ex presidente de la Asamblea Nacional (AN) Henry Ramos Allup denunció este pasado fin de semana haber sido detenido seis veces por funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) durante el viaje que realizó por tierra al oriente del país para apoyar a los candidatos a gobernadores de la Oposición.

En el estado Guárico, en el centro de Venezuela, el candidato a la gobernación de la MUD Pedro Loreto, denunció agresiones físicas por parte de “bandas armadas” afectas al partido oficial durante una actividad de proselitismo electoral en esa entidad.

Por su parte, este día lunes, el hermano del diputado de la AN y candidato opositor a la gobernación del estado Vargas, José Manuel Olivares, fue detenido por funcionarios adscritos al Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), la policía política, durante una actividad también vinculada a la campaña electoral. ​

Hace dos semanas Fidel Madroñero, integrante de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), anunció una posible inhabilitación contra Juan Pablo Guanipa, candidato opositor a la gobernación del estado Zulia, el más poblado de Venezuela en la frontera con Colombia. Y este sábado, el vicepresidente de la República, Tareck El Aissami anunció que la ANC inició un juicio por “terrorismo” contra Alfredo Díaz, también candidato opositor y favorito a ganar la gobernación del insular estado Nueva Esparta.

Así empieza otra campaña electoral en Venezuela. No es la primera vez en estas dos décadas que las candidaturas del gobierno no sólo disponen de todos los recursos del petroestado venezolano para imponerse a sus adversarios. Ese ventajismo ha sido acompañado, además, de hostigamientos políticos, judiciales y físicos.

Al menos una decena de potenciales candidatos opositores fueron inhabilitados de participar en esta justa electoral.

A lo anterior hay que agregar las dificultades del bloque opositor para acceder en condiciones de equidad con el oficialismo a la televisión nacional.

Nada de lo anterior es nuevo, puesto que el chavismo ha impuesto unas condiciones en las cuales las elecciones en Venezuela no son libres ni justas. Esto es lo que cada cierto tiempo ha alimentado las opiniones partidarias de la abstención electoral por parte de la Oposición.   Consciente de esto el oficialismo recurre a todo tipo de prácticas para promoverla, siendo esa su principal aliada.

De modo que la oposición venezolana lucha (y no es la primera vez) contra varios frentes al mismo tiempo.

Sólo que a medida que el chavismo ha ido perdiendo apoyo popular recurre más a la intimidación física y judicial. En esta coyuntura en particularNicolás Maduro intenta recuperar algo de la legitimidad perdida, en particular de cara la opinión pública internacional. Pero con un estilo que le es muy propio a su movimiento, y del que el mundo fue testigo durante el proceso previo a la cuestionada elección de la ANC, hará exactamente todo lo necesario para manchar el proceso.

Esto es lo que ha llevado al consultor y asesor de campañas electorales Edgard Gutiérrez advertir que: “Esta será la elección más sucia que hayamos conocido”.

¿Qué lógica hay detrás de esta conducta? La respuesta es: Ninguna. Maduro y su régimen actúa conforme a su propia naturaleza. Si quisieran mejorar su imagen ofrecerían condiciones de participación política adecuadas para una elección que de antelación todos saben que van a perder. Pero harán exactamente todo lo contrario, sin que eso les garantice un mejor resultado. Con las trampas, el ventajismo y el fraude los candidatos de Maduro tal vez se aseguren un par de estados más de los que en realidad ganarían, pero a costa demostrar cuatro cosas:

  1. La Oposición sigue siendo mayoría. O lo que es lo mismo, la mayoría de los electores del país sigue rechazando a Maduro.
  1. El régimen chavista no sabe perder, es tramposo, no respeta la voluntad de sus ciudadanos y por lo tanto es una dictadura.
  1. Pese a todo, Maduro no logra aplastar a la Oposición.
  1. La elección de la ANC fue un fraude.

Maduro convoca a estas elecciones para demostrarle al mundo que en Venezuela hay democracia, pero lo que va a demostrar es todo lo contrario.