La pegada de Henry Ramos Allup y la credibilidad de Gerardo Blyde y Liliana Hernández

Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- La campaña de la MUD ha ganado con la incorporación de Gerardo Blyde y Liliana Hernández. El discurso de estos dos dirigentes tiene pegada y goza de credibilidad en distintos sectores. Por otra parte, los recorridos de Ramos Allup se sienten. De oriente a occidente.


Juan Carlos Zapata.

Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- No habrá sustituciones. Esas son las señales. Porque es de las últimas maniobras que se ha reservado el régimen para bajarle el copete a la segura victoria de la Oposición en las elecciones del 15 de octubre. Pero, los candidatos, los que ganaron en las primarias, sabiendo a lo que se enfrentan, preparan la maquinaria para la jornada. El trabajo es intenso. Redoblado. Al frente tienen a unos candidatos oficiales sin discurso -o con promesas repetidas- pero con muchos recursos. Ejemplos: José Gregorio Vielma Mora en Táchira, Argenis Chávez en Barinas y Rodolfo Marco Torres en Aragua. Y también en la MUD tienen al frente a aquellos que aún se resisten al voto. Sin embargo, la campaña en las regiones ha permeado. En la estrategia, los mensajes tanto nacionales como estadales y locales. De allí que se destaque la incorporación de Gerardo Blyde y Liliana Hernández al frente del Comando Nacional de Campaña de la MUD. Ambos envían un mensaje de unidad, coherente, de estímulo a la participación. Saben cómo llegarle al votante, al convencido y al menos convencido, de por qué en vez de fiesta esta elección es una lucha, una protesta. La credibilidad de Blyde es evidente. El optimismo de Hernández también. Tienen peso ambos. Liliana Hernández lo repite: Hay que ganar las gobernaciones para provocar el cambio. Gerardo Blyde lo confirma: Negándose a las sustituciones, el CNE provocará una reacción de más protesta. La derrota será contundente.

Ramos Allup suma aliados en los estados, la credibilidad de Blyde es evidente en cada intervención, y el optimismo de Hernández es contagioso.

Dicho esto, hay que sumar lo que hace el ex presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup. El líder adeco ha recorrido prácticamente todo el país. Y no deja de estar en TV, en la radio, en asambleas de vecinos, etc. Le sobran razones. Acción Democrática es el partido con mayores candidaturas propias y clave en el triunfo de otras, y donde su partido, AD, no ganó, envió línea a los perdedores a que de inmediato se sumaran a los comandos de los victoriosos. No sólo eso. Ramos Allup él mismo, le levantó la mano a viejos ex adecos como Guillermo Call en Monagas, con quien mantenía diferencias. Ya se ve. A Ramos Allup le conviene la victoria. Por supuesto, en lo personal. Quién lo niega. Este adeco, tampoco lo ha negado, es desde ya precandidato presidencial por la MUD para enfrentarse al candidato del régimen en 2018. Ramos Allup lo que está haciendo es sumar aliados en cada región. Mientras más sume, más fuerza tendrá a la hora de la contienda interna. Es su juego personal, pero bienvenido, porque al mismo tiempo favorece la estrategia de las regionales de toda la Oposición. De esa manera, Ramos Allup ha saltado de Monagas a Nueva Esparta, de aquí al Zulia, a Falcón, a Trujillo, a Mérida y Táchira, y todos los actos han sido masivos, concurridos, tomando en cuenta la naturaleza del proceso.

Pero no es sólo esto. Es también el discurso. Que engancha con el de Blyde y el de Liliana Hernández. Mostrándose más que optimista sin negar las dificultades, sin negar los obstáculos. Y pese a ello el líder adeco señala: Se ganarán todas las gobernaciones. Lo viene repitiendo desde el primer día que se montó en la ruta electoral. Igual como lo dijo aquella vez, meses antes de los comicios parlamentarios de diciembre de 2015: Ganaremos en todo el país; y en todo el país ganó la MUD. La Oposición barrió al PSUV y sus aliados en la Asamblea Nacional. Sobre las sustituciones mantiene lo que apunta Blyde, que se le va revertir la maniobra al Gobierno. Este lunes lo explicaba así desde San Cristóbal: “Si a la tarjeta de Copei en Táchira no le permiten hacer la sustitución de Fernando Andrade, los compañeros de Copei van a ordenar a su militancia que vote por la tarjeta donde aparezca Laidy Gómez. Nosotros en las primarias en Monagas no apoyamos la candidatura de Guillermo Call, pero entonces los adecos de Monagas votarán por Guillermo Call en la tarjeta de Copei. En el estado Zulia ha ganado el candidato de Primero Justicia y Voluntad Popular, que es Juan Pablo Guanipa. Como la candidata que apoyaron Un Nuevo Tiempo y Acción Democrática no ganó, le estamos señalando a nuestra militancia que vote por Juan Pablo Guanipa en la tarjeta de Primero Justicia o de Voluntad Popular”.

No hay que descartar lo está anunciando. Porque aquí hay un desprendimiento partidista que sólo surge del compromiso serio y maduro, y de la fe en la victoria. O sea, es más importante el triunfo, y la derrota de Gobierno para provocar el cambio, que la medición de los partidos.

Sobre la derrota gubernamental no le quedan dudas. Se recordará que en el caso de la Asamblea Nacional el régimen venía trabajando la designación de los magistrados para mantener el control del TSJ ya que el régimen se consideraba derrotado. En esta ocasión se repite el libreto con el asunto de los consejos legislativos. No permitir la elección de estos en cada estado es una señal de derrota, admitida desde el momento que Nicolás Maduro -muy optimista él- dijo que ganaría 10 gobernaciones de las 23. ¿Pero qué dice Ramos Allup? “El Gobierno está tan consciente de la derrota que va a tener en las elecciones regionales, que no harán la elección de los consejos legislativos. ¿Por qué? Porque ellos piensan que mantendrán atados a los gobernadores electos a través de los consejos legislativos, en los cuales el chavismo tiene mayoría. Pues bien: No es con este tipo de estrategias y de artimañas que lograrán disuadirnos. Vamos a participar en las elecciones y les daremos una derrota de antología. Yo sé lo que va a pasar, de las 23 gobernaciones vamos a ganar las 23. Imagínense el impacto político para el Gobierno, que de tener 20 gobernaciones, amanezca sin ninguna”.