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¿Llegó la hora de votar o de entregarlo todo?

martes 10 de octubre de 2017, 10:02h
Por Oscar Medina @oscarmedina1.- Llegamos a la recta definitiva y ninguna otra alternativa diferente a las elecciones dio señales de verdadera vida. De momento las proyecciones indican que la abstención habitual en este tipo de convocatorias impacte significativamente en la posibilidad de que los candidatos de la Oposición conquisten nuevos territorios. Pero un margen de duda persiste en medio de una campaña breve y con poco entusiasmo.
¿Llegó la hora de votar o de entregarlo todo?
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Por Oscar Medina @oscarmedina1.- Así que ya estamos en la semana de las elecciones regionales y quienes proponían calle y “resistencia” y piedras y movidas armadas no lograron ir más allá de Twitter, o de uno que otro titular de prensa. La aplastante realidad se impone: No hay héroes de ojos seductores sobrevolando Caracas en helicópteros, ni grupos comando que apunten contra el poder. Y eso -a juzgar por lo ya visto- está bien.



Tampoco hubo más energía para manifestaciones ciudadanas. Y esa no es una buena señal. ¿Hartazgo, miedo, desesperanza, decepción? Todo suma. Pero ese efecto debería ser temporal: Las razones para la protesta siguen, empeoran. Así que cabe suponer que lo que ha faltado es el esfuerzo organizador de los partidos que hoy están ocupados en atender el nuevo reto: El de ganar elecciones con tanto en contra.

Porque esa combinación de hartazgo, miedo, desesperanza y decepción conduce al opositor anti partidos y anti Unidad a creer que negar el voto es castigar a quien le “enfrió” la calle. Curioso castigo ese que podría entregar gobernaciones a un candidato que llega en burro a un canal de televisión y a una señora que simula boxear con guantes rojos en un acto de campaña. Esto, que escandaliza un poco, es lo de menos. Hasta chistoso podría ser. Lo realmente preocupante es que tanto ellos como los otros candidatos del madurismo -que ya sabemos que es lo mismo que el chavismo- representan la continuidad de este experimento de poder que nos tiene donde estamos: Con una o dos generaciones de niños condenados por la desnutrición, con enfermos rastreando medicinas que no consiguen, con la inflación más elevada del planeta y en reversa y a toda marcha en comparación con buena parte del mundo.



Por eso es válida la perspectiva que algunos conocedores del tema electoral han propuesto: Lo del domingo no es una elección más, es una medición de fuerzas, es una oportunidad de demostrar de qué lado está la mayoría en el caso, claro está, de que la maquinaria de vigilancia del voto actúe de manera efectiva. Y si esto es así, hay un dato de la última encuesta de Venebarómetro -divulgada el domingo- al que hay que volver: 90,2% de los encuestados piensan que la situación del país es negativa. Incluso dentro del sector que se define como oficialista, 68,1% creen que las cosas están mal.

Ese estudio -Venebarómetro Octubre 2017- muestra un gráfico interesante. En marzo de 2013 la percepción negativa sobre la situación nacional registraba 42,9%. En abril del mismo año llegó a 51,6%. Y a partir de entonces nunca más fue menor a 51% hasta el actual 90,2%.

La evaluación del presidente Nicolás Maduro pasa por algo similar pero a partir de marzo de 2014, cuando 55,2% de los encuestados opinaron que lo estaba haciendo mal. Desde entonces, esa percepción sólo bajó a 52,4% en abril de 2014 y para septiembre de este año estuvo en 75,6%.



Si bien, como dicen, las encuestas son fotografías de un momento, el álbum expuesto no favorece a Maduro -la realidad del día a día tampoco- y en consecuencia poco ayuda a sus candidatos. Los ayuda, en todo caso, la abstención. O las ventajas que les pueda conceder el Consejo Nacional Electoral. ¿Y qué hay de la abstención en ese sondeo? Lo que han divulgado los medios: 55,7% están seguros de ir a votar, y 29,9% dijeron que tal vez lo hagan.

Tal parece, entonces, que la perspectiva para el domingo 15 plantea un escenario similar al de otras elecciones regionales en el sentido de que suelen lograr una participación en torno a 60% de los votantes.

Este lunes la periodista Luz Mely Reyes comentó a través de su cuenta de Twitter algunos estimados del oficialismo: Carabobo, Lara, Zulia, Táchira, Bolívar, Miranda, Sucre y Nueva Esparta son los estados que dan por perdidos. Barinas, Delta Amacuro, Mérida y Aragua los consideran en riesgo. ¿La idea de un mapa así no es suficiente aliento como para salir a votar? Esperemos que lo sea para quienes todavía piensan que “tal vez”.

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