El cuento del Gobierno con la reestructuración de la deuda empezó a llegar demasiado lejos

Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- Si en la Asociación Internacional de Swaps y Derivados confirman hoy martes que Venezuela entró en default, se activarían de inmediato los Credit Default Swaps, que no son otra cosa que contratos de permuta de cobertura por incumplimiento crediticio por parte del deudor.


Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- Lo han advertido diversos economistas. Asdrúbal Oliveros ha dicho en su cuenta Twitter que es prácticamente “imposible” una reestructuración de la deuda venezolana. Y es que para que una restructuración sea posible -señala la firma Rendivalores en un comunicado difundido también en Twitter-, harán falta “reformas económicas estructurales”, con “amplio consenso”, y “la aprobación de la Asamblea Nacional”, algo que luce también quimérico, tomando en consideración que el régimen chavista no cede en su esquema de controles y desorden fiscal, monetario y cambiario.

La reestructuración la “ordenó” Nicolás Maduro, como si aquello fuese un asunto entre el Palacio de Miraflores y el Tribunal Supremo de Justicia. Eso sí: También dijo que cumpliría con la amortización de capital e intereses que correspondía al bono PDVSA17.

Pero resulta que la estatal Elecar (ahora Corpoelec) debía honrar la semana pasada pagos por 28 millones de dólares por concepto de intereses demorados del mes de octubre y que corresponden a un bono emitido por 650 millones de dólares. A los  tenedores presuntamente no les llegó el dinero. Hubo default, dijo el economista y diputado del Parlamento, José Guerra (PJ). Entonces se prendieron las alarmas en la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (Isda, por sus siglas en inglés). Este lunes hubo reunión para determinar si Venezuela entró en default o no. Como no hubo resultado, fue diferida para este martes. Si decidieran que definitivamente hubo default, entonces los tenedores activarían los Credit Default Swaps, que no son otra cosa que contratos de permuta de cobertura por incumplimiento crediticio por parte del deudor. En otros términos: Una suerte de seguro.

Por otra parte, la reunión que este lunes sostuvieron representantes del régimen chavista encabezada por el vicepresidente de la República, Tareck El Aissami, con tenedores de deuda venezolana, a fin de conseguir “la reestructuración” de la misma, ha llegado a un infeliz término, según recoge el diario El Nacional, citando a la agencia EFE:

-Fuentes cercanas a los tenedores de bonos informaron de la escasa duración del encuentro, en el que el Gobierno no presentó ninguna propuesta concreta para el cambio de condiciones de pago que busca, y se limitó a hablar de las sanciones de Estados Unidos a las que atribuye parte de sus problemas para financiarse.

Otras fuentes -como la firma Rendivalores-, señalaron al respecto que “el Gobierno se comprometió a seguir pagando”, y que se acordó trabajar con “mesas técnicas” para crear alternativas.

La historia del Gobierno venezolano con la reestructuración de la deuda y el default ya comienza a empastelarse demasiado, vistos los resultados de la reunión de este lunes con los tenedores en el Palacio Blanco. Trae reminiscencias de aquel canje infeliz de deuda de PDVSA, que derivó en extensiones sucesivas para la operación y terminó con el ofrecimiento de atractivas primas con factor de hasta 1,22 para los tenedores del bono PDVSA17, como explicamos en esta nota de Konzapata.