El mensaje político de Nicolás Maduro y la reestructuración de la deuda externa

Por Juan Antonio Avellaneda.- El anuncio del presidente Nicolás Maduro a un diálogo con los inversionistas internacionales en búsqueda de una reestructuración de la deuda externa, lejos de una improvisación se asoma como un plan bien calculado que conlleva un mensaje político a la comunidad de inversionistas internacionales: La permanencia en el poder del Gobierno.


Por Juan Antonio Avellaneda.- No es una improvisación el anuncio de Nicolás Maduro de reestructurar la deuda externa. No lo es dado que esta es la época perfecta para llevar a cabo ese proceso. Allí espera la deuda externa, la de PDVSA y la República. ¿Por qué es el momento? Porque los meses de diciembre y enero son los más suaves en cuanto a desembolsos de pagos de intereses. Diciembre con apenas 80 millones de dólares y enero con 70 millones de dólares. Es decir, si el Gobierno se logra poner al día con los intereses no pagados del 2017, y debido a esas bajas erogaciones de diciembre-enero, el default está descartado, y partiendo de hoy el Gobierno dispone de tres meses para llegar a acuerdos.

No es una improvisación el anuncio de Nicolás Maduro de reestructurar la deuda externa.

Que la reestructuración sea factible o exitosa eso es otro tema. Y ello dependerá en gran medida de la disposición de cambiar el modelo económico.

En el 2018 y 2019, el Gobierno, entre capital e intereses de deuda de la República y PDVSA deberá desembolsar en cada año unos 12.000 – 13.000 millones de dólares. Para muchos analistas la cifra es manejable. Para otros no. Pero es una cifra que ciertamente no es alarmante. El problema está a partir del 2020. Y es que en ese año y por tres años consecutivos vence gran parte de los bonos tanto de PDVSA como de la República, pasando a cifras por el orden los 15.000 millones anuales.

Se especuló y se debatió entre inversionistas y académicos que si el PSUV perdiese unas elecciones presidenciales en el 2018 al nuevo Gobierno le explotaría esta bomba de deuda externa en ese período 2018-2024, obligándolo a negociar con multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) lo que podría dejar vivo el chavismo como oposición criticando estos acuerdos.

Sin embargo, la voluntad del Gobierno de reestructurar la deuda intrínsecamente trae el mensaje de que ellos se ven ganando las presidenciales del 2018, se ven en el poder seis años más y por lo tanto necesitan este alivio financiero a partir del 2020, además de un alivio del 2018 que liberaría recursos para una campaña electoral presidencial. Quizás piensan que es el momento de mejorar el servicio de deuda externa hasta el 2024.

El éxito de este llamado de reestructuración parece limitado por la negativa de este Gobierno del cambio de su modelo económico, pieza clave que inversionistas solicitarán en la reunión del próximo 13 de noviembre; pero el momento del llamado y la estrategia del mismo no considero que es algo improvisado. Más bien es algo bien planificado que busca asegurar la permanencia en el poder.