La Oposición ya tiene su policía bueno y su policía malo

Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.- La estrategia podría funcionar para enfrentar a la Banda de las Cuatro del CNE quienes, como la viuda de Mao Tse-Tung, se han dedicado a destruir el país con sus caras muy lavadas, anunciando elecciones cuando les conviene y alterando los resultados, como ha demostrado hasta el cansancio Andrés Velásquez papeletas en mano.


Elizabeth Fuentes.

Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.- Hasta nuevo aviso, la oposición venezolana ya consta de cuatro opciones electorales, producto de la dinamita que sembró su enemigo principal en las elecciones a Gobernadores y de la cual aún se están limpiando las esquirlas más de uno.

El asombroso regreso de Manuel Rosales al país de los habilitados -asunto que se veía venir desde que regresó del exilio a entregarse mansamente a sus verdugos- y la decisión inexplicable de AD al permitir que sus cuatro militantes se arrodillaran ante la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente (ANC) -aunque Henry Ramos Allup insista que fue un asunto personal de cada uno de ellos pero a la hora de explicarlo “se volvió patas y no se pudo parar”, como decía mi mamá-, forman parte del botín de guerra del Gobierno y sus mejores aliadas, la Banda de las Cuatro del CNE quienes, como la viuda de Mao Tse-Tung, se han dedicado a destruir el país con sus caras muy lavadas, anunciando elecciones cuando les conviene y alterando los resultados, como ha demostrado hasta el cansancio Andrés Velásquez papeletas en mano, votos a favor de la Oposición que las tramposas hicieron desaparecer a medida que incrementaban los del Gobierno casi con la misma “eficiencia” con que los ministros de economía han pulverizado el valor del Bolívar y multiplicado el dólar a escalas inimaginables.

Pero como hecha la ley hecha la trampa, quizás con la apertura de estos dos nuevos frentes –Vente Venezuela y Venezuela está primero-, que se niegan a participar en las elecciones hasta que no existan condiciones justas, la Oposición podría comenzar a funcionar como en el clásico papel del “policía bueno” y el “policía malo”, una estrategia que les ha regalado el Gobierno sin darse cuenta de que, quizás a la larga, les resulte beneficiosa a sus adversarios. Es decir, mientras algunos partidos irían a elecciones -y hasta las ganarían-, otros optarían por negarse a convalidar lo que consideran el más grande fraude electoral practicado en país alguno y todos tan contentos.

La Oposición podría comenzar a funcionar como en el clásico papel del “policía bueno” y el “policía malo”, una estrategia que les ha regalado el Gobierno sin darse cuenta…

Quizás las elecciones por venir podrían funcionar como un experimento y, de acuerdo a los resultados, mantener la estrategia hasta el 2018, cuando Nicolás Maduro aspira repetir todos sus fracasos y, tan contento como está porque la trampa y el abuso le ha funcionado de maravilla, probablemente intente adelantar los comicios para sorprender a los opositores fuera de base. Sólo que en política nada está cantado y a la hora de sacarlo de Miraflores, quizás se consiga con que la Oposición no estará dividida ni en cuatro ni en catorce toletes porque en el 2018 probablemente será el país completo el que se unifique, con o sin estrategias mágicas, para salir como sea de esta tragedia que lo ha dejado exhausto, marchito, enflaquecido, débil, arruinado, empobrecido, enfermo y triste, mientras Maduro y la Banda de las Cuatro admiran su obra desde la baranda del CNE.