Qué secretos esconde el nuevo billete de 100.000

Por José Manuel Rotondaro.- El nuevo billete de 100.000 bolívares, anunciado este jueves 2 por el Banco Central de Venezuela, será bien recibido por una población que sufre día a día por la escasez de efectivo. Pero hay elementos que se desprenden de ese billete que indican problemas hacia futuro.


Por José Manuel Rotondaro.- El diputado José Guerra, justificadamente, ha indicado que el diseño del nuevo billete causará confusión, pues el elemento llamativo de cualquier denominación, el número que representa el valor del billete, es el mismo del actual billete de 100. Peor aún, el resto del diseño es el mismo. Las únicas diferencias entre uno y otro son los colores y, en letras pequeñas, la palabra “MIL” colocada al lado del valor en letras. La fecha de emisión y las firmas difícilmente son percibidas por el público.

Paradójicamente, este error de diseño probablemente está vinculado a una medida de ahorro loable. Todo indica que el Banco Central de Venezuela (BCV) está usando existencias de papel originalmente adquirido para imprimir billetes de 100. Todos los elementos que vienen incorporados en el papel, que Venezuela siempre ha importado, son los mismos. El hecho que el BCV haya seguido poniendo en circulación billetes de 100 nuevos durante todo 2017, en volúmenes superiores a los que pudieran haber estado en bóveda, indica que la Casa de la Moneda, donde se fabrican esos billetes, ha seguido produciendo esa denominación.

Utilizar los inventarios fríos de papel para producir un billete de mayor denominación es, en consecuencia, una decisión técnicamente inconveniente pero económicamente positiva. Ni siquiera es necesario que el inventario sea grande. Con lo que puede producir la Casa de la Moneda en un mes, alrededor de 22 millones de billetes, con el billete de 100.000 el monto en bolívares será igual al de todos los billetes nuevos emitidos en 2017.

Además de la confusión indicada al inicio, uno de los problemas técnicos más serios es que para un dispositivo que lea los elementos de seguridad insertos en el papel, los billetes de 100.000 y el de cien serán indistinguibles. Más que un problema de fraude, esto complicará el proceso mecánico de billetes por bancos y empresas de seguridad.

¿Por qué el billete no tiene el número 100.000?

El tiempo que ha transcurrido entre la aprobación del billete, que es la misma fecha de emisión que aparece, 7 de septiembre de 2017, y esta semana equivale a lo que tardan las empresas especializadas en fabricar las planchas que requieren las imprentas de billetes. Si cambiaron la fecha, las firmas y agregaron la palabra “MIL”, ¿Por qué no los tres ceros? Porque eso hubiese obligado a usar otro papel.

José Guerra, diputado y presidente de la Comisión Permanente de Finanzas del Parlamento.

¿Y por qué no ordenaron un papel específico?

Aquí puede haber varias explicaciones. La más probable es que se tomó en consideración la existencia de inventarios de papel de 100, la falta de papel de nuevas denominaciones en la Casa de la Moneda, y la urgencia de contar con un billete de alto poder adquisitivo.

Pero igualmente puede estar ocurriendo que el BCV no tenga, aunque luzca absurdo, la capacidad económica de adquirir billetes de nuevas denominaciones con la velocidad que requiere. En el mundo de los fabricantes de billetes, la velocidad tiene un precio enorme. Y si, como se ha conocido, del reducido número de fabricantes algunos ya no quieren contratos con el BCV, los precios que pudieran estar exigiendo los pocos (o el único) dispuestos a fabricar nuevas denominaciones en plazos muy cortos deben ser exorbitantes. Tan altos que, en estos tiempos de penuria en las reservas internacionales donde el BCV prefiere perder el oro de los swaps antes que cancelar la deuda que ese oro garantizaba, sencillamente no puede pagar la factura.

En esta ocasión, el BCV desoyó los llamados del diputado Guerra para reciclar los billetes de cien colocando un sello con un valor superior. Pero probablemente no le quede otro remedio al BCV en los próximos meses.