Tarek Wiliam Saab contra la PDVSA roja rojita

Por Pedro Benítez @PedroBenitezF.- ¿Qué busca el Fiscal designado por la ANC, Tarek William Saab en su campaña anticorrupción en PDVSA? ¿Genuina preocupación por combatir el peculado y la malversación en la industria petrolera nacional? ¿O parte de la lucha por el poder en las altas esferas del régimen? Mientras el Ministerio Público da por razonablemente ciertas las críticas, denuncias y acusaciones que contra la PDVSA “roja, rojita” se han venido haciendo desde hace años, la industria petrolera venezolana se sigue derrumbando.


Pedro Benítez.

Por Pedro Benítez @PedroBenitezF.- Según informaciones suministradas por el Fiscal General de la República designado por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Tarek Wiliam Saab, la institución a su cargo está develando la mayor trama de corrupción de la historia petrolera venezolana, al menos desde que ésta pasó a manos del Estado en 1976.

El lunes 11 de noviembre de este año, en su comparecencia ante los medios, indicó que “se han detenido hasta el momento 42 funcionarios, de ellos 7 son altos gerentes” de la Dirección de Exploración y Producción Oriente de Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) por distintos delitos.

Pero en particular llama la atención una acusación que se colocó en la cuenta de Twitter del Ministerio Público citando declaraciones del Fiscal: “Entre 2014 y 2017 se causó un daño patrimonial en PDVSA por 1.156.900 mil dólares por barriles de crudo no producidos”.

Este no es un hecho aislado, desde esa instancia de poder Saab se ha dedicado de manera oficial a sacar a la luz algunos de los aspectos más escandalosos de la corrupción enquistada en la estatal petrolera, tal como hace un par semana se señaló aquí en Konzapata.

¿Genuina preocupación por combatir el peculado y la malversación en la industria petrolera nacional? ¿O parte de la lucha por el poder en las altas esferas del régimen? ¿Otro paso por parte de Nicolás Maduro y Saab para legitimar la ANC?

Si se da como válida la primera pregunta, la consecuencia lógica es admitir por parte del Fiscal designado por la ANC que en PDVSA hay un problema de corruptelas sistemático, porque esos funcionarios señalados no llegaron ayer a la industria, han sido personal de confianza desde hace muchos años. Y esos “hace muchos años” se refieren a la época de poder absoluto del Rafael Ramírez en el sector. Con lo cual se dan por razonablemente ciertas las críticas, denuncias y acusaciones que contra la PDVSA “roja, rojita” que él estructuró se han venido haciendo desde hace bastante tiempo.

Rafael Ramírez, embajador de Venezuela ante la ONU y ex presidente de PDVSA.

Recordemos que Ramírez fue por años el segundo hombre fuerte del régimen. Por encima de Diosdado Cabello, José Vicente Rangel o del general en jefe Raúl Isaías Baduel. Entre 1999 y 2004 el ex presidente Hugo Chávez intentó con varios presidentes de PDVSA hasta que dio con el hombre dispuesto a hacer todo lo que él le pidiera, sin esas fastidiosas excusas técnicas y financieras siempre precedidas por: “Eso no se puede hacer Presidente”. Ese hombre fue Ramírez.

Fue el único funcionario que tuvo en sus manos el Ministerio de Petróleo y PDVSA al mismo tiempo. El administrador de la caja. Con el protagonismo nacional e internacional que Chávez le dio a PDVSA, todo tenía que pasar por él.

Las misiones las pagaba PDVSA. Las movilizaciones del PSUV las pagaba PDVSA. Los votos que hacían faltan en la OEA se cuadraban por medio de Petrocaribe y el ALBA a cuenta de PDVSA. El cordón umbilical con los cubanos eran los 100 mil barriles diarios que Ramírez debía asegurar se despacharan. Las operaciones financieras con la casas de bolsa por un buen rato se manejaron desde PDVSA. Pero además, como Ministro de Energía y Petróleo fue responsable del sector eléctrico, y por tanto de esa crisis, hasta que en 2009 separaron el área del Ministerio que pasó a denominarse de Petróleo y Minería; decisión que se tomó para protegerlo a él. Pdval con sus toneladas de comida descompuesta las manejaba PDVSA. Y además, se le confió a él el cargo de Coordinador del Órgano Superior de la Vivienda.

Su poder llegó casi a la cúspide cuando Nicolás Maduro, en sus primeros meses despachando como Presidente, llegó a afirmar que Ramírez era el líder del gabinete económico.

Sin embargo, desde agosto de 2014 comenzó su progresiva degradación en la escala del poder chavista.

Tarek William Saab, Fiscal General de la República.

Hoy en la elite gobernante destacan aparte de Maduro, Jorge y Delcy Rodríguez, el Vicepresidente Ejecutivo Tareck El Aissami, el general Vladimir Padrino López y varios de los nuevos gobernadores, incluso Tarek Wiliam Saab, quien en 2012 había caído en desgracia ante el mismísimo Chávez. Pero no Rafael Ramírez.

Es inevitable pensar que las investigaciones e imputaciones por parte del Ministerio Publico si no son directamente contra Rafael Ramírez o funcionarios de la industria todavía vinculados a él, si son un cuestionamiento de su legado.

Y también es inevitable colidir que esto es parte del implacable avance de Maduro por consolidar su poder personal.

Ramírez, sin embargo, aun dispone de un argumento en su defensa: “Pretenden decir que la gestión de PDVSA con Chávez estaba plagada de corrupción. Si me acusan de corrupción, bueno Chávez estaba allí”.

Mientras las luchas y reacomodos prosiguen en la cúpula gobernante, la industria petrolera venezolana, la gallina de los huevos de oro, se sigue derrumbando.

Todo esto nos lleva a una conclusión que por evidente muchas veces pasa por debajo de la mesa: La realidad no es estática, es cambiante. Esta máxima se aprecia en la coalición gobernante en Venezuela, aunque aparentemente cohesionada no es monolítica.