A Venezuela ya llegó la madre de todas las crisis

Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- La situación calamitosa de Venezuela ya pasó las etapas de inflación galopante, estanflación y recesión. Ahora se trata de hiperinflación con contracción sostenida del PIB por más de 15 trimestres consecutivos, lo que en teoría económica equivale a una sola palabra: Depresión.


Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- No lo llame crisis. Tampoco “período especial” al estilo cubano. Los tiempos de la inflación galopante (dos dígitos según teoría económica), estanflación (estancamiento con inflación) y recesión (contracción del PIB) ya pasaron a la historia en Venezuela. Quedarán como “gratos” recuerdos en medio de la desgracia mayúscula que campea por toda la geografía nacional. Esto que vive el país se llama “depresión”. Lo dijo este martes el diputado José Guerra en la Asamblea Nacional, como escribimos en este Konfidencial. Y es que según la literatura económica, hay una diferencia abismal entre “recesión” y “depresión”: La recesión es producto de los ciclos económicos que luego se corrigen. La depresión es otro asunto, pues implica una caída prolongada del Producto Interno Bruto (PIB), entendiendo esto último como el agregado de la producción de bienes y servicios de consumo final de un país durante un período que por regla general es de un año.

José Guerra, diputado y presidente de la Comisión Permanente de Finanzas del Parlamento.

Volvemos entonces sobre el dato que anticipó Guerra: Que “la caída del PIB de Venezuela comenzó en el primer trimestre de 2014” y se ha mantenido hasta ahora, acumulando “un 30% de caída entre 2012 y lo que va de 2017”. Acotó el diputado que “en 2017 la caída es de 12%”. Dicho de otro modo: Lo que ocurre no tiene otro nombre sino “depresión”, aderezada con una hiperinflación criminal, venta de “tetas” y “cucharadas” de leche en polvo al mejor estilo de la República de Liliput, y un sistema político que por lo visto, prefiere el sometimiento de sus conciudadanos a los más terribles y dolorosos padecimientos con el innoble fin ulterior de preservar el poder “a costa de lo que sea”.

Podemos, incluso, sin temor a equivocarnos, comparar la situación venezolana con la Gran Depresión que vivió Estados Unidos en 1930, y que inició en 1929 con el famoso “crack”: Un derrumbe financiero brutal cuyos daños colaterales impactaron en todo el mundo. Datos de la época, aproximan la caída acumulada del PIB estadounidense entre 1929 y 1933 (léase bien: 5 años) en 33%. El dato de Venezuela que este martes divulgó Guerra es similar (30%), pero acumulado entre 2012 y lo que va de 2017; es decir, también 5 años.

Las cifras del diputado Guerra pertenecen al equipo económico que él coordina en la Asamblea Nacional a falta de información del Banco Central de Venezuela (BCV), que también atraviesa una gran depresión con ausencia de datos de inflación, PIB y desempleo -por citar tres indicadores de una treintena- desde enero de 2016. Guerra sabe de lo que habla, pues fue directivo del otrora independiente BCV, con amplia obra escrita sobre política monetaria de elemental estudio en las escuelas de economía del país.

El país vive su propia “Gran Depresión”. Ya no con viernes negros. Aquí todos los días de la semana son negros, pues todos los datos diarios son absolutamente negativos a nivel político, económico y social.

El 5 diciembre de 2016, escribimos en esta nota que “la hiperinflación de 2017 hará que los venezolanos extrañen el infierno que era 2016”. Lo anticipamos y ocurrió. Ya estamos en hiperinflación, pese a los pronósticos en contra de varios analistas. Ahora volvemos sobre la proyección, pero ajustando los tiempos: La desgracia económica de 2018, sin exageración de ningún tipo, hará que los venezolanos conserven gratos recuerdos del 2017.

Si el país no sale de las garras del chavismo el año que entra, falta más tragedia. Mucha más tragedia, pues como ya hemos dicho, siempre se puede estar peor.