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Claudio Fermín: Nicolás Maduro es un tirano (y II)

martes 30 de enero de 2018, 15:00h
Por Alejandro Ramírez Morón @aleramirezve.- Dice que lamenta ver a la MUD convertida en una mera instancia para sellar alianzas partidistas. Califica el ajusticiamiento de Oscar Pérez de “espantoso”, y cree que Nicolás Maduro -dictador o no- es sin duda un “violador de los Derechos Humanos”. No hay nada peor que eso, considera el ex alcalde del Municipio Libertador. Este año se ha lanzado por tercera vez a la presidencia de la República, y cree que una de las tareas rescatar a la FANB: “Para nadie es un secreto que la frontera venezolana está llena de delincuentes, de sicarios, de narcotraficantes. Eso es lo que la FANB debió haber evitado”.
Por Alejandro Ramírez Morón @aleramirezve.- Claudio Eloy Fermín Maldonado. Ese es su nombre completo. Nació en Barinas en 1950. Acá está de nuevo: Ha lanzado su candidatura presidencial en los primeros días de enero. Ganó con 90% de los votos la candidatura de Acción Democrática (AD) en el proceso interno para las elecciones de 1993, justo después del Caracazo. Una Venezuela que comenzaba a prenderse en llamas. Alto y moreno prieto, hace gala de un vestir impecable, y un verbo afilado, que parece lustrado al calor de múltiples lecturas. Es profesor universitario. Sociólogo egresado de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).

Claudio Fermín, sociólogo, profesor universitario, y dirigente político.

En aquellas elecciones de 1993, quedaría en segundo lugar, por debajo de Rafael Caldera. Claudio Fermín obtendría algo más de 23% de los votos. Luis Alfaro Ucero lo expulsó de AD. También hizo parte de la Constituyente de 1999. En 2004 se lanzó como candidato a la Alcaldía Metropolitana de Caracas, luego de haber sido -entre 1989 y 1993- alcalde del municipio Libertador. Pierde frente a Juan Barreto. Es profesor de la Escuela de Estudios Políticos de la Universidad Central de Venezuela (UCV), de Ciencias Sociales de la UCAB, en la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Santa María (USM) y en la Escuela de Ciencias Políticas en la Universidad Fermín Toro. En exclusiva para KonZapataseñala qué piensa de asuntos cruciales como el estatus de la FANB y el reciente ajusticiamiento de Oscar Pérez.

-¿Qué me puede decir del respaldo partidista de su candidatura?

-Yo aspiro el respaldo de todos los partidos democráticos. Yo aspiro ser el candidato de la unidad.

-¿Cómo encuentra a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD)? ¿Qué evaluación hace?

-¿En relación con mi candidatura?

-No. Como conglomerado oposicionista.

-Bueno, yo tengo una visión de la MUD que aborda dos vertientes. Primero, yo celebro que se haya conformado. Venezuela es un país muy pequeño y pobre. Con inmensas posibilidades, pero no es lo mismo tener posibilidades y recursos, que tener viabilidad. En Venezuela hay muchas reservas gasíferas, petroleras, tenemos miles de kilómetros de costa, nuestro país está surcado por aguas, ríos, pero eso son recursos. Eso no existe hasta que el recurso no se convierte en industria, en elemento usado por la colectividad. Es decir, Venezuela es un país desperdiciado. De tal manera que, en este sentido, yo observo que estamos obligados a ese proceso de transformación. En Venezuela tiene que llegar un momento en que el ejercicio del poder no sea un botín de los ganadores. Por eso yo tengo una buena visión de cuando la MUD se conformó. Fue un llamado a compartir, diferentes partidos, un punto de vista. Tengo un buen recuerdo de cuando la MUD empezó. Pero me dio mucha tristeza cuando esos mismos compañeros de la MUD que entonces nos dieron la buena noticia de que iban a trabajar por la unidad de la Venezuela descontenta, comenzaron a llamarse el G4, por ejemplo. Me sentí muy triste. Me sentí mal, porque se autodenominaban con cierto orgullo de una manera que era la negación de su razón de ser. La MUD nació para expandirse, para incorporar gremios, sindicatos, asociaciones de productores.

-¿Eso se perdió?

-Me parece que la MUD se ha limitado. Yo creo que la MUD es necesaria. Lástima que algunos de sus miembros se crean suficientes. Porque son muchos los venezolanos distintos de la MUD que están descontentos, que no están tan estructurados como los partidos de la MUD, porque estructurarse políticamente no es su oficio. Entonces, la MUD o cualquier otra entidad, tienen que trabajar por la unidad, la cual se hace desde mil ópticas, y se construye sumando. Se construye con agregados. No sustrayendo, ni cerrando puertas. La MUD ha tenido un avance, tanto y en cuanto a partidos que antes eran sumamente cerrados, han descubierto en otro (u otros) partido aliados electorales. Pero ha sido un estancamiento tanto y en cuanto los venezolanos esperábamos que fuera una herramienta para conformar la unidad, y ha sido simplemente una herramienta para sellar alianzas electorales. Las mismas tienen un valor, pero los venezolanos queremos bastante más que eso.

Mártires y no mártires

-¿Cómo ve a los políticos que están inhabilitados?

-Como el testimonio de un gobierno bárbaro, que viola y pisotea las leyes y la Constitución. Un gobierno que se deleita en el atropello político. Que niega los derechos a ciudadanos simplemente porque disienten de ellos, y en las cuentas del Gobierno les conviene eliminarlos. Un gobierno que se deleita también creando dentro de la Oposición categorías de mártires y no mártires para introducir allí ruido y confrontaciones de matices. Veo a los inhabilitados como uno de los elementos que nos retrotraen al siglo XIX. Eso de encarcelar gente, de quitarle los derechos políticos, de exiliar gente, bueno, eso realmente es una carga muy pesada sobre personas que babosamente han manipulado términos como “revolucionarios”, “humanistas”, “idealistas”. Les quedan muy grandes esos términos a quienes pisotean los Derechos Humanos. Así que Henrique Capriles, Leopoldo López, Antonio Ledezma, todos estos compañeros que han sido inhabilitados -entre otros, porque hay muchos más inhabilitados-, son el testimonio de la barbarie.

-¿Qué piensa del diálogo en República Dominicana?

-Si yo alcanzo la candidatura unitaria, aspiro que la oficina del presidente de Venezuela sea un escenario de permanente encuentro de todos los sectores del país. Que confluyan todos los sectores de la ciencia y la tecnología, las universidades, los sectores culturales e intelectuales, de la producción, de la industria, de la agricultura, la ganadería, los sectores políticos, los partidos, las ONG. Aquí hay decenas de ONG que no son partidos políticos porque el Consejo Nacional Electoral (CNE) se los impide. Hay decenas de ONG que realmente son movimientos políticos. Aunque no estén estructurados políticamente como tales, porque esa es la política de este gobierno. Impedir la asociación. Y hay partidos políticos que no están validados, es decir, que no son legales pero son movimientos políticos. Causa R y Bandera Roja, por ejemplo. Partidos políticos importantes. El que no estén validados no significan que no sean partidos políticos. Yo aspiro que la oficina del presidente sea un sitio para discutir a Venezuela, para pensar a Venezuela. Cualquier tipo de diálogo tiene un primer lubricante: La voluntad política de quienes están en el poder. Si quienes están en el poder no tienen la apertura, no son permeables, no se puede hacer nada. Es evidente que el Gobierno nacional no tiene esa apertura.

Claudio Fermín: Este es un gobierno que asfixia a la ciudadanía.

-¿Es Nicolás Maduro un dictador?

-Es un tirano. Las tiranías son sistemas donde toda ley es desobedecida y suplida por el capricho de quien manda. He notado, por cierto, sobre todo en las clases medias altas, intelectuales, una fijación sobre esta clarificación conceptual. Les mortifica si esto es una dictadura, o una tiranía, un totalitarismo, una arbitrariedad, hasta tienen riñas interminables por las redes, y se jalan por las greñas, si es o no dictadura. Nunca había visto un debate tan prolongado sobre lo adjetivo. Lo cierto es que este es un desgobierno en el que se violan las leyes, la Constitución, los derechos humanos. Se persigue y se acosa a la propiedad y los bienes de las personas. Se hostiga a los sectores productivos, se tiene al Estado como el retaliador, un Estado para vengarse, para perseguir. Es decir, este es un gobierno que asfixia a la ciudadanía. Yo no sé si puede haber una calificación más dura que violador de los Derechos Humanos. Esa categoría es mucho más grave que dictador, tirano o arbitrario. Entonces, estamos domiciliados en un debate preciosista y adjetivo. Cualquiera de esas categorías están bien para definir a este Gobierno. Pero creo que no es un problema de definirlo. Qué distracción tan estéril ese debate. Tanto los que se dan el lujo de apelar a diccionarios de Ciencias Políticas, y a sus cursos de post grado, como los que ni siquiera reclaman todas esas adjetivaciones, hacen parte de un país que siente que tiene un gobierno que lo atropella, que lo matraquea, que lo atraca, que lo tiene pasando hambre. Pero como que todavía no hemos llegado al extremo donde la gente tenga que dejar de leer KonZapata. Todavía no ha llegado la hora en que Claudio Fermín pueda decir “esta es mi oficina” sin que en media hora le estén dando un tiro en los sótanos del Sebin. En el siglo XXI los grandes dictadores como Hugo Chávez y Nicolás Maduro descubrieron estos atajos. No sólo permitir ciertos márgenes de disidencia, sino de comprender que en las relaciones internacionales, en el mundo globalizado, hay que jugar a las formas. Aquí hay miles de periodistas y de analistas, europeos y suramericanos, que están avergonzados de haber apoyado a Hugo Chávez, y que sienten que fueron usados y manipulados por alguien que les vendió la idea de que estaba reivindicando a un país desplazado. Cuando todos estos periodistas y analistas, europeos y suramericanos, se percataron -hace 5 o 6 años- que Chávez se los vaciló, los manipuló, y que ellos para estar en la onda de ser el eco de un reivindicador se convirtieron en tontos útiles, se sienten avergonzados. Estos dictadores han descubierto esos pequeños márgenes. Y nosotros, los ciudadanos, también los hemos descubierto. Esto que yo estoy haciendo ahorita, de exponer mi opinión, arriesgándome pero con libertad, no lo podría haber hecho en la época de Marcos Pérez Jiménez, ni de Juan Vicente Gómez, por ejemplo.

Violadores de los Derechos Humanos

-Se habla de torturas en “La Tumba”, y ahora del ajusticiamiento de Oscar Pérez.

-Lo de Oscar Pérez fue espantoso. Que a Chávez y Maduro los señalen de violadores de losderechos humanos, me parece más grave que los llamen dictadores. Eso te expresa la indolencia absoluta, revela el carácter más inhumano.

-La prensa alemana ha señalado a Maduro como “el carnicero” luego de la acción contra Oscar Pérez y su grupo.

-Así lo ven ya. Cada cultura tiene sus maneras. Los europeos han tenido episodios muy graves, y usan su propio lenguaje. Tenemos la obligación denunciarle a los venezolanos incrédulos, insensibles, indiferentes, que tenemos un gobierno que está violando los Derechos Humanos. Y, por supuesto, denunciárselo al mundo. Pero vamos a denunciárselo a los venezolanos. Vamos a hacerle ver a los compañeros, a los compatriotas, a nuestros familiares, que pusieron su esperanza en Maduro, que han sido timados, engañados. No sigan siendo tontos útiles de quienes hoy simplemente los mantienen dándoles una cajita CLAP.

-¿Cómo encuentra usted a la FANB?

-Destruida. Les han hecho abandonar sus obligaciones, para incitarlos a colonizar la administración pública. Aquí le han planteado como una especie de manjar, en un nuevo lenguaje clientelar, ser directores de hospitales, manejar los impuestos nacionales, manejar empresas estatales de extracción de minerales, o manejo de petróleo, ser rectores de universidades, ser directores generales de ministerios, alcaldes y gobernadores. Este es un gobierno que ha irrespetado a los oficiales, queriendo atraerles con el lenguaje clientelar, ofreciéndoles contratos como interlocutores comerciales del Estado y, sin embargo, para nadie en el oriente nuestro, de San Juan de las Galdonas, es un secreto que allí en Paria existe una zona abierta de impune tráfico de drogas. Para nadie es un secreto que en la frontera nuestra con Brasil (antes eran los garimpeiros, que era algo artesanal) hay grandes empresas que se llevan, extraen nuestros minerales bajo la mirada cómplice, indiferente, de la FANB. Para nadie es un secreto que mantener una finca en Venezuela (en Apure, Barinas, Táchira o Zulia, verbigracia), es decir, producir alimentos, es imposible porque hay terrenos que están tomados por la guerrilla. Para nadie es un secreto que la frontera venezolana está llena de delincuentes, de sicarios, de narcotraficantes. Eso es lo que la FANB debió haber evitado.

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