El chavismo ya convirtió a Venezuela en una réplica de Cuba, lo que falta es el malecón de La Habana

Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- Venezuela ya tiene prácticamente todas las características de Cuba. El hambre se multiplicó. Millones han emigrado. Comenzó la prostitución por comida. También hay muertos por intentar escapar en lancha desde el estado Falcón hasta Curazao.


Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- ¿Qué quería Hugo Chávez? Que Venezuela se pareciera “al mar de la felicidad”. O sea, a Cuba. En esta nota del 15 de diciembre de 2017 , explicamos que ese es el proyecto original del chavismo, amparándose siempre en la asesoría de la dictadura cubana. Y anticipamos que en 2018, Venezuela aceleraría la marcha camino a la depauperación absoluta; es decir, a la cubanización.

Nicolás Maduro, Presidente de Venezuela, y Raúl Castro, Presidente de Cuba (Foto: Prensa Presidencial).

No nos equivocamos, por desgracia. Los primeros 12 días del 2018 dan cuenta de que Venezuela posee casi todas las características de Cuba:

-Solamente quien posee renta en dólares es capaz de adquirir los productos de la cesta básica importados, que son muchos. El resto de la población debe someterse o a la desnutrición, o a la espera por una caja de los CLAP, cosa que tampoco es una panacea. Y los CLAP son algo muy parecido a la libreta de racionamiento cubana.

-El “Carnet de la Patria” (sic) ya empezó a tener el uso que todo el mundo temía: Control y manipulación de la gente.

-Han comenzado saqueos inducidos y espontáneos en todo el territorio nacional. Ambos tipos de saqueo son producto de las políticas del Gobierno. Por donde la vieras, Catalina era tuerta.

-También arrancó la prostitución por comida. Ahora sí. Un reciente trabajo de El Estímulo, da cuenta de que algunas “transexuales” de la avenida Libertador, aceptan cualquier forma de pago por sus “servicios”. El título de la nota es desgarrador: “Las prostitutas de Caracas aceptan bolsas CLAP”. Pero si del “negocio” se trata, el país ya es famoso en el exterior por sus exportaciones “no petroleras”, pues son muchas las redes de trata de blancas con venezolanas en Colombia, España y Panamá, por citar tres casos emblemáticos.

También arrancaron, en forma, las escenas de salidas desesperadas del país. Comenzaron en los años de Hugo Chávez. Los venezolanos eran balseros del aire. El año pasado en la frontera con Colombia se acrecentó el fenómeno, y fueron calificados como balseros de tierra. Lo único que faltaba eran unos balseros de verdad-verdad. Ya ocurrió. Saliendo desde Falcón hasta Curazao.

Pero la coincidencia más cercana a Cuba ya la admitió de manera indirecta el propio Nicolás Maduro, pues en su declaración del 5 de enero sobre la presunta “reactivación” del Dicom, señaló:

-Autorizo a un equipo (…) para que procedan a presentar el lunes al Banco Central de Venezuela el nuevo sistema Dicom, que permite las remesas internacionales de venezolanos que viven en el exterior.

Lo cual hay que interpretarlo de otra manera: Venezolanos que viven de lo que le envían los familiares  desde el exterior.

Ya lo dijo Maduro. Remesas. Porque si algo le faltaba a este país para aproximarse más al “mar de la felicidad”, era que muchos de sus ciudadanos comenzaran a vivir de las remesas enviadas desde el exterior. Así arrancó el 2018. Más cerca de Cuba y más lejos de la libertad.