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Dejemos a Nicolás Maduro bailando solo en la farsa electoral

jueves 08 de febrero de 2018, 16:00h
Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.- Sería tan sabroso ver a  Nicolás bailando solo en la tarima,  sin poder insultar a su contendiente ni callar sus mítines con una cadena larga y aburrida. A Nicolás haciendo campaña desde una suerte de  Papamovil, no vaya a ser que le caigan a piedras como a Rafael Correa (en su caso fueron tomatazos pero en Venezuela luce imposible), o recibiendo una andanada de insultos, como le ocurrió a su amigo Timochenko en Cali. 


Elizabeth Fuentes.

Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.- Como dice un viejo slogan  de la revolución cubana, la oposición debe "convertir este revés en victoria" y negarse de plano a lanzar candidato alguno a las elecciones pautadas para el 22 de abril. Que Maduro debata consigo mismo, que haga cadenas para hablar de sus logros y derroche millones en afiches y gorras, pero sobre todo que los centros electorales queden vacíos, así Tibisay Lucena repita sus mentiras  al día siguiente de semejante bochorno.
Como si todos los ruegos de Henrique Capriles a las once mil vírgenes se hubiesen escuchado, el régimen de Nicolás Maduro le ha regalado a la oposición una estrategia triunfal que hasta ahora no tenía. Empeñados en ver solamente hacia el oscuro bosque de sus ambiciones, sin detenerse en una que otra planta carnívora- la Nepenthes Bicalcarata es lindísima, pero tiende una trampa mortal en segundos-, Maduro y sus amigos se han dejado atrapar mansamente en medio un peligroso territorio político hasta ahora desconocido: no tener oponente.  Y si bien eso le garantizaría una cómoda "victoria" electoral, las consecuencias de semejante actuación irían  más allá de convertirse en un hazmerreír planetario, asunto al que ya debe estar  bastante habituado.

Para empezar, Tibisay Lucena -recuperada de su enfermedad en Brasil, donde sí hay medicinas-  tendría que fajarse a investigar cómo cipote explica aquello, porque si su llamado a la inscripción de candidatos los días 24 al 26 de febrero (o sea casi que ya), no cuaja y el día 27 Nicolás Maduro es el único inscrito, las señoras del CNE tendrían que aclarar más de una duda. Por ejemplo, ¿se seguirán llamando elecciones la reelección automática de Maduro?  ¿Van a gastar aquel dineral y esfuerzo en semejante burla? ¿Volverá Tibisay a enseñar la baranda mientras a nadie le  interesa escuchar los resultados? ¿O lo convierten en un plebiscito?

Rafael Correa, Presidente de Ecuador.

Sería tan sabroso ver a  Nicolás bailando solo en la tarima,  sin poder insultar a su contendiente ni callar sus mítines con una cadena larga y aburrida. A Nicolás haciendo campaña desde una suerte de  Papamovil, no vaya a ser que le caigan a piedras como a Rafael Correa (en su caso fueron tomatazos pero en Venezuela luce imposible), o recibiendo una andanada de insultos, como le ocurrió a su amigo Timochenko en Cali. Nicolás ofreciendo viviendas, alimentos y medicinas  sin poder culpar al gobierno anterior por la actual falta de viviendas, alimentos y medicinas. Nicolás obligado a verse al espejo mañana, tarde y noche, sin nadie que le ayude a recordar sus errores, su incapacidad, su falta de alma y conmiseración hacia el país que dice gobernar. Y finalmente ver  a Nicolás traspasando la banda presidencial a Nicolás, igual a como firmó el acuerdo de República Dominicana donde Nicolás se comprometía a apoyar la posición de Nicolás,  lo más parecido a esa nueva tendencia, la Sologamia, donde las personas se casan consigo mismas.

¿Que se trata de una burla? Obviamente. Igual a la que el gobierno intentó llevar a cabo  en la República Dominicana, donde lo único que les interesaba realmente, tal y como lo demuestra el "acuerdo" que la oposición se negó a firmar, era que Estados Unidos y la Unión Europea les levantaran las sanciones. Sin disimulo, porque el tema estaba en el primer párrafo y la ayuda humanitaria o las condiciones electorales se perdían  en la nebulosa de las generalizaciones, mientras el acuerdo que la oposición  les puso bajo las narices a Maduro exigía “trabajar conjuntamente, en la medida que el Gobierno avance en el otorgamiento de garantías democráticas en Venezuela, para que se revisen y supriman las sanciones unilaterales contra el país, que bloquean capacidades financieras para atender necesidades básicas del pueblo venezolano”. Todo esto sin contar con que el documento que Maduro  firmó unilateralmente es  una evidencia más de que el gobierno acepta que ha cometido todas las tropelías posibles en el área electoral pero ahora, como necesita dinero,  se compromete a deshacerlas.



Porque solo el dinero les importa. Basta con asomar las narices a la prensa  para encontrar  todo lo que ha hecho  Maduro durante  dos meses de diálogo: ilegalizar cinco partidos de la oposición, ganar elecciones regionales en base a las trampas montadas por el CNE, excluir a la MUD de la tarjeta electoral, aumentar el número de presos políticos -solo liberó 40- y  ejecutar a Oscar Pérez y a varios de sus acompañantes, incluyendo una mujer embarazada. Ya la prensa peruana lo califica como Persona Non Grata y en la mayoría de los medios advierten sobre el recibimiento que le espera si realmente asiste a la Cumbre de las Américas.

En fin,  ojalá la oposición toda entienda que Nicolás debe ir solo solito a las elecciones porque ya el CNE decretó que va a ganar con o sin oponente. Ojalá que ninguno acepte dólares por debajo de cuerda para lanzarse al ruedo y que las once mil vírgenes de Henrique Capriles hagan el milagro de que  Claudio Fermín y Manuel Rosales acepten quedarse  quietecitos en sus casas. Amén.

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