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Eduardo Páez Pumar: La inversión en infraestructura durante el chavismo ha sido mal canalizada

jueves 15 de marzo de 2018, 13:00h
Por Alejandro Ramírez Morón @aleramirezve.- Desde 1983 hasta 1998, se hicieron 40 estaciones del Metro de Caracas. Desde 1999 –fecha de arribo de Hugo Chávez al poder- hasta 2018 se han construido sólo 9.

Por Alejandro Ramírez Morón @aleramirezve.- La debacle chavista ha extendido sus tentáculos hacia todas las áreas de la Nación. La economía ha colapsado, y, a esta hora, el entuerto político es un garabato enrevesado. Pero hay un aspecto que el venezolano suele pasar por alto. Acaso nos hemos acostumbrado a vivir inmersos en un denso mar de problemas, y ya nos parece natural que las autopistas, los puentes, los parques, los aeropuertos, etcétera, se nos estén viniendo encima.

Ingeniero Civil, egresado de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y Académico de la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat, Eduardo Páez Pumar forma parte del equipo del Colegio de Ingenieros.

En los últimos años se ha dedicado al estudio de las políticas públicas en infraestructura. Es fundador y director de la Asociación Integral de Políticas Públicas AIPOP y fundador y director de la Empresa Teralibros, S.A. Formó parte de la Comisión de Políticas Públicas de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) que elaboró los lineamientos del Programa Mínimo Común de Gobierno de Unidad Nacional para las elecciones primarias del 2012.

Páez Pumar conversó –en exclusiva para KonZapata- sobre nuestra desvencijada infraestructura, los principales problemas que en ella, y eventualmente algunas soluciones que se han planteado, pero –por desgracia- no han podido mineralizar en hechos concretos.

Las consecuencias del colapso

Un país es un sistema integral donde las cosas son tanto fondo como forma. Lógicamente, si lo material colapsa, hay una serie de intangibles o procesos humanos, laborales y productivos, que se ven impactados negativamente, por el simple hecho de depender de esas bases materiales que todo país de tener y preservar.

Actualmente, Eduardo Páez Pumar se desempeña como Director Técnico de JCR Ingenieros y como Consultor Independiente realizando asesorías tanto en políticas públicas, como en infraestructura, inspección, coordinación, administración y supervisión de obras. Nos habla de cómo la caída de las empresas de Guayana –verbigracia- no se queda allí, sino que echa a andar toda una cadena de procesos negativos. 

-¿Cuáles son las verdaderas dimensiones de la destrucción de la infraestructura del país? 

-La destrucción de la infraestructura del país tiene sus consecuencias, y las mismas son sencillamente que eso tiene un reflejo en la operatividad de Venezuela. Es una cadena. Por ejemplo, el desmantelamiento de las empresas de Guayana impacta sobre el desenvolvimiento de todo el sector metal mecánico. No hay cabilla, ni cemento, entre otros insumos. Si vamos al asunto de la vialidad, pues se ha afectado toda la cadena. Tanto el sector construcción, como el sector transporte en sí. Hoy en día la problemática de falta de repuestos –nacionales e importados- ha afectado sensiblemente el transporte público. Hay menos frecuencia de buses en la oferta de cada ruta.

-Ese es un punto interesante. ¿Qué me puede decir de la destrucción del Metro de Caracas?

-Su crecimiento no se mantuvo. Desde 1983 hasta 1998, se hicieron 40 estaciones. Desde 1999 hasta 2018 se han hecho sólo 9 estaciones. Se deberían haber hecho 40 estaciones más. Eso es solo Caracas. Debería estar terminada una línea paralela a la Línea 1 (por la parte norte) que ellos eliminaron del proyecto. También debería estar terminada la Línea 4 (paralela a la Línea 1, pero por el lado Sur). Debería estar terminado el empalme La Rinconada-Zoológico. También el Metro San José-El Valle. Esto lo sustituyeron por el Bus Caracas, pero no está en capacidad de manejar esa cantidad de pasajeros. Son planes que quedaron de la Cuarta República, de la época en la cual el Metro de Caracas era dirigido por el ingeniero José González-Lander.

-Un hito es el derrumbe del Viaducto Número 1. ¿Cuál es el estatus de los puentes del país? 

-Se sabía que el Viaducto Número 1 iba a colapsar. Lo anunciamos previamente en los medios de comunicación. Ya se estaba haciendo a trocha cuando colapsa, por lo tanto, el período de tiempo en que La Guaira estuvo incomunicada fue más corto. Era un desplazamiento de la ladera. Pero en toda Venezuela hay colapso de puentes, porque no hay control de cargas. Antes había cierta tecnología que permitía pesar los camiones, y, en caso de que su peso fue excesivo, no podían circular por el puente. Colapsó el Viaducto Táriba-San Cristóbal, el de San Rafael, entre muchos otros. Está colapsando un viaducto por año.

-¿Es normal una frecuencia tan alta en un país latinoamericano?

-No es normal en un país latinoamericano, ni en Venezuela, porque acá teníamos controles de carga. 

-¿Qué indica esa estadística?

-Que no hay un instituto dedicado al control de tráfico vehicular, a lo largo de toda Venezuela. No sólo se debe controlar la carga, sino los topes de velocidad, identificar los sitios donde ocurren los accidentes, para generar estadísticas origen-destino, de modo de poder proyectar cuáles son las demandas del país y dónde se debe crecer en nuevas instalaciones. No se están construyendo nuevas autopistas, además. Debe haber controles que permitan establecer la multi modalidad, es decir, dónde hace falta un ferrocarril, o que la carga vaya en un avión, en un camión, etcétera.



Eduardo Páez Pumar, Ingeniero Civil, egresado de la Universidad Católica Andrés Bello.

Destrucción a toda máquina

Una de las caras más visibles del derrumbe de la infraestructura del país es el sistema de vialidad. Esencialmente las autopistas y carreteras. Coautor del libro “Encuentro de Organizaciones Sociales” (UCAB), con el tema “Propuestas para Mejorar la Movilidad Urbana de Caracas”, el experto relata cómo es mucho lo que se ha dejado de hacer en esta materia.  

-¿Qué me puede decir del estado de nuestras autopistas?

-Bueno, por ejemplo, tenemos el caso del Puente La Cabrera. Viene teniendo problemas, porque fue creciendo el nivel del Lago de Valencia, y hay asentamientos diferenciales. Hay un asentamiento diferencial y hacen la reparación arriba, pero no terminan de hacer la reparación adecuada. Hay una problemática importante. Otra cosa, es que siempre se planteó que hubiera una ruta alterna a Caracas, por los Valles del Tuy, por donde está Chuspita. Se empezó a construir, era una alternativa para que los vehículos de carga no pasaran por la ciudad, pero no se terminó. Hay una comunicación entre el sector de La Rinconada y Caricuao, que también se empezó a construir y se paró. La Lara-Zulia se paralizó. La vía a Oriente ha ido avanzando muy lentamente. Todo lo que tiene que ver con el transporte vial se ralentizó enormemente.

-¿Y qué ha pasado con el puente sobre el Lago de Maracaibo?

-Se echó a andar un proyecto que era otro puente sobre ese puente. Se modificó el proyecto para que el tramo fuera por arriba, pero su ubicación se fijó al norte de Maracaibo, lo cual no es lógico, porque habría que hacer una autopista para llegar a Maracaibo, y otra para regresar. Lo lógico hubiera sido hacer un segundo puente, haciendo un estudio origen-destino. 

-¿Cuánto se ha dejado de invertir en todos estos años en materia de infraestructura?

-La inversión ha sido mal asignada. Son 15 mil millones de dólares en una red ferroviaria a Caicara del Orinoco. Con ese dinero se hubieran hecho todas las vías hacia Caracas, se hubiera terminado la Autopista de Oriente, la Lara-Zulia, se hubiese ampliado la regional del Centro, etcétera. 

-¿Los parques y los estadios? Pensemos en la recreación. Tarek Willian Saab, por ejemplo, erigió colosales estadios en Anzoátegui para la Copa América de 2007…

-Ciertamente, en esa oportunidad se construyeron varios estadios importantes que, mal que bien, todavía están operativos. Son construcciones recientes. Por eso están bastante bien. Pero la problemática asociada al traslado de personal, a transporte aéreo, el transporte público de autobuses, hace que su uso sea mucho menor. Ahora tuvimos la temporada de béisbol, pero las entradas eran impagables. 

-También habría que hablar de las plazas públicas, que antes eran sitio de recreación del venezolano de a pie. ¿Cómo están las plazas y sus alumbrados, por ejemplo?

-Una cosa importante es el problema del alumbrado público. Asociado a esto, está el problema de la inseguridad. Los parques están mal mantenidos, llenos de basura. Esto, claro, influye mucho en que la gente deje de recrearse en este tipo de instalaciones. En Caracas está el caso del Parque del Este, por ejemplo, el cual cada vez tiene menos vigilancia. Todo lo que son los lagos, las chanchas de básquet, etcétera, están bastante abandonadas en el Parque del Este. Las caminerías se están fracturando por la circulación de camiones de agua.

-¿Qué le parecen los arreglos que PDVSA La Estancia hizo en el Boulevard de Sabana Grande?

-Sí. Allí se volvieron a instalar los adoquines que tenían, se lanzó una nueva calzada. Se hizo un acondicionamiento para invidentes. También se colocaron algunas esculturas. Pero, por otro lado, se le prohibió a las tiendas que tuvieran sus respectivos rótulos con el nombre del establecimiento. Pero el Boulevard de Sabana Grande también tiene un problema de inseguridad muy grande.

-Es conveniente traer a colación el asunto de los edificios del país, bien sea residenciales o de oficinas, tomando en cuenta que el año pasado hubo varios movimientos telúricos más o menos fuertes, y se sabe que un terremoto puede ocurrir, en todo caso…

-El Colegio de Ingenieros hizo el año pasado un estudio, cuando se cumplieron 50 años del terremoto de Caracas. Hay un grupo de edificios que ya fueron construidos bajo criterios anti sísmicos, pero otros no cuentan con eso.  Ha habido un crecimiento de edificaciones. Hay hospitales y vías que necesitan un refuerzo. El Distribuidor El Pulpo, por ejemplo, fue hecho antes de 1967, por lo cual necesita un refuerzo. Podría verse afectado en caso de un sismo. 

-¿Y qué pasa con nuestros aeropuertos? ¿Están bien sus estructuras físicas?

-Pasa algo parecido con lo que se ve con el transporte vehicular en Caracas. No se ve congestionado porque hay menos carros, ante el deterioro de los mismos. En los aeropuertos pasa lo mismo, porque hay menos aviones. Porque se han ido las aerolíneas. 

-¿Las pistas de aterrizaje, las ramplas, zonas de carga y descarga?

-En Maiquetía se iban a hacer una serie de mejoras, en los sitios de parqueo de los aviones. Ese proyecto se quedó en el camino. El único es el aeropuerto de Puerto Cabello, donde sí se hicieron algunos trabajos.

-¿Cómo están los puertos marítimos?

-En el puerto de La Guaira había que hacer una prolongación en el rompeolas que no se ha hecho, si bien se hicieron muelles. Mañana llegan unos buques llenos de containers a La Guaira, y no se puede descargar la mercancía, porque no hay por dónde puedan transitar los camiones.

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