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El expresidente de Brasil que vaticina la salida de Nicolás Maduro del poder

lunes 23 de abril de 2018, 17:30h
Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- En un encuentro de dos horas, el expresidente Fernando Henrique Cardoso pasó revista con los venezolanos Miguel Henrique Otero y Enrique Alvarado de la situación de Venezuela y América Latina. En esa cita hizo varios pronósticos. Todos se han  cumplido. Falta el de Maduro.
El expresidente de Brasil que vaticina la salida de Nicolás Maduro del poder
Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz. - Lo primero es aclarar que Enrique Alvarado fue funcionario  en el segundo gobierno de Rafael Caldera. No cualquiera. Trabajaba directamente con el anciano presidente en el Palacio de Miraflores quien le encomendó tareas delicadas, misiones delicadas. Entre otras, asistir al presidente electo, un militar retirado, ex golpista, que recién había ganado las elecciones en 1998. Alvarado tenía que ayudarlo con el protocolo, los trajes, y acompañarlo en los viajes, que de viajes ya Alvarado sabía lo suficiente porque con Caldera había viajado por el mundo, y antes, desde 1978, en misiones del Congreso de la República y del Parlamento Andino.

Enrique Alvarado, el expresidente Cardoso y Miguel Henrique Otero.

Porque esta historia comienza en 1978, hace 40 años, cuando lo designan director  General del Despacho de la Presidencia del Congreso y director Ejecutivo del Parlamento Andino. Y en estas cuatro décadas es que acumula millas, viajes, y encuentros. Aquí vienen los detalles que llaman la atención. Alvarado resume que en todo este tiempo ha podido conocer 90 jefes de Estado, 6 reyes y tres papas; entre los presidentes, cuenta 5 de Estados Unidos y 4 de China, 5 de Colombia y 4 de México. ¿Los papas? Los últimos: Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco. En estos dos últimos años, junto a Miguel Henrique Otero, editor de El Nacional, y Leopoldo López Gil, el padre de Leopoldo López, ha visitado 33 países. Por cierto, Alvarado es uno de los 4 testigos de la entrevista que sostuvo Hugo Chávez con Bill Clinton en la Casa Blanca. Un encuentro que duró 10 minutos.

Visto el récord, amplio y diverso, Alvarado  rescata la reunión con Fernando Henrique Cardoso. Dos horas dice Enrique Alvarado que conversaron con el expresidente de Brasil. El y Miguel Henrique Otero. El encuentro ocurrió hace tres años, para ser precisos, el 23 de agosto de 2015. Y se celebró en  la  sede de la fundación del  exmandatario. Por supuesto, el motivo era evaluar la situación de Venezuela y de América Latina. Entonces, Nicolás  Maduro llevaba poco más de dos años en el poder, había ocurrido La Salida y Leopoldo López estaba preso. Alvarado recuerda que Cardoso apareció en camisa y con tirantes. Todo informal. Después, para la foto, se pondría la chaqueta. Con la estampa inicial, el expresidente quería, desde el principio, entrar en confianza, y así lo confirmó el primer comentario con el que rompió el hielo.

-Presidente, lo vemos muy bien –le dijo Enrique Alvarado.

-Amigo Alvarado, cómo se puede sentir un hombre de ochenta y cuatro años que se acaba de casar con una mujer de treinta y seis.

Había que celebrar la ocurrencia. Y la celebraron. Cardoso le recordó a Otero y a Alvarado sus días en Caracas. Sus vivencias en Venezuela, las clases que impartió en la Universidad Central de Venezuela y los amigos que construyó durante los 6 años que habitó en Caracas. De aquellos tiempos, y de su cercanía con Caracas, da fe la pintura de Pedro León Zapata que conserva en su despacho, y frente a ella es que se tomaron la foto. Así lo quiso el exmandatario. Gratitud por Venezuela.

Desde el primer año, 1994, hasta el último, 1998, Caldera y Cardoso colocaron en nivel de prioritarias las relaciones entre Brasil y Venezuela, celebrando varios encuentros, en los cuales, Alvarado se abrió también un espacio. Fue con Caldera y Cardoso que se dieron los primeros pasos en 1995 para crear PetroAmérica, una petrolera que aglutinaría a PDVSA y Petrobras, un sueño que no se hizo realidad.

El día de la reunión, la Folha de Sao Paulo llevaba en primera página unas declaraciones de Cardoso en las que pedía la renuncia de Dilma Rousseff. Ya el proceso estaba en marcha. El proceso que la saca del poder en  2017.  Podría decirse que se trata del primer pronóstico del expresidente de Brasil. Aunque por orden de hechos confirmados, el de Cristina Fernández viene a ser el primero. Pero agotemos el tema de Dilma, y también el de Lula.

-¿Cuál es su opinión de la presidenta Dilma?

-Dilma es una mujer honesta pero sufre de un incipiente autismo inducido por Lula. La tiene loca.

Contundente la respuesta. Más allá de cualquier previsión. Máxime cuando el propio interlocutor admite que mantiene buenas relaciones con Dilma, ahora expresidenta. Pero no hay que olvidarlo. Ese día estaba en primera página la solicitud suya de renuncia. Dilma sigue apoyando a Lula. A todo trance. A pesar de lo que han dictaminado los tribunales sobre el caso Lula, sobre la corrupción.

-¿Qué va a pasar con Lula, presidente?

-Para mí es todo un drama. Lula dejó de ser expresidente de Brasil para convertirse en jefe de cobranzas de Odebrecht.

Frase lapidaria, dicen en Venezuela. Y quien haya seguido el escándalo Odebrecht no puede más que interpretar a fondo lo que dice Cardoso. En consecuencia, por lo de Dilma, por lo de Lula, el expresidente no dejaba de mostrarse preocupado por Brasil. “Nunca antes de los últimos veinte años la economía había estado peor”. Sin embargo, un aspecto clave lo hacía creer en el futuro:

-Uno de los hechos más importantes de la vida política de Brasil es que antes mandaban los militares y ahora son los jueces.

Ya se ve. Los jueces han actuado y son los que han llevado a Lula a la cárcel. Claro, los militares también colocaron una dosis de presión.

La conversación discurrió. Se habla mucho en dos  horas. Y cayeron en el Foro de Sao Paulo. El Foro Social de Sao Paulo, esa criatura de Fidel Castro, Hugo Chávez y Lula Da Silva. Admitió que trabajaba en el desmontaje del mismo, que hacía política intensa porque el Foro perdiera poder y vigencia. Y es en este marco en el que hace los siguientes pronósticos:

-La primera en salir va a ser Cristina (en noviembre de 2015 ya Mauricio Macri ganaba las elecciones en Argentina). La segunda será Dilma (un año después el senado votaba la salida de la mandataria). Seguirá Rafael Correa (que ya había avisado que no se presentaría a la reelección pero sin sospechar el giro que iba tomar Lenin Moreno). Y el siguiente que se va es Nicolás  Maduro.

Así lo dijo Cardoso. El siguiente. Y aún la oposición no había ganado la Asamblea Nacional. Y aún el régimen no había enfilado las baterías para quitarle las potestades al Parlamento. Y aún la fiscal General, Luisa Ortega Díaz no había denunciado la ruptura del hilo constitucional, y la responsabilidad de Maduro en hechos de corrupción, precisamente en el caso Odebrecht. Y aún no se habían desatado las protestas de 2017 con el saldo terrible de más de 130 muertos. Y aún Maduro no se había decantado por una Asamblea Nacional Constituyente que es la expresión empaquetada de la dictadura. Y aún no se había llegado a la crisis y a la hiperinflación, que es el cuadro que más sufren los venezolanos. Y aún no se había producido el éxodo masivo hacia Brasil, Colombia, Chile, Perú, Ecuador y otros destinos, de venezolanos.

-¿Y Evo Morales, presidente?

-Es muy astuto. Es inteligente. Pactó con los gringos.

¿Será el siguiente Maduro? No salió en 2014. No salió en 2017. Ahora hay elecciones, y Maduro va directo a la reelección. Es lo que se aprecia. Sin embargo, hay quienes afirman que la reelección va a ser el comienzo del fin. Hasta ahora lo que ha pronosticado Cardoso se ha cumplido. El Foro de Sao Paulo ha quedado herido de muerte.  Por cierto, en esta política, señala Alvarado, ha tomado papel activo el magnate dueño del Grupo O’Globo, Roberto Marinho. Alvarado apunta:

-La derrota de Cristina y la salida de Dilma han sido claves para el desmontaje del Foro de Sao Paulo. Los venezolanos no hemos sabido valorar, en este sentido, la importancia del expresidente Cardoso. Es el verdadero artífice. O mejor dicho, dos grandes operadores, él y Marinho.

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