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Tibisay Lucena va a conseguir todo lo contrario de lo que se propone en su gira internacional

martes 17 de abril de 2018, 13:00h
Por Pedro Benítez @PedroBenitezF.- La presión internacional no moja pero empapa. Alguna influencia tendrá que todos los gobernantes del mundo gastan enormes recursos en influir en ella. Nicolás Maduro no es la excepción, la opinión internacional le importa y mucho.

Por Pedro Benítez @PedroBenitezF.- Si a Nicolás Maduro no le interesa y le tiene sin cuidado la opinión de otros gobiernos sobre la limpieza o no del cuestionado proceso electoral que ha convocado, ¿por qué la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) Tibisay Lucena inicia una gira internacional para exponer las “fortalezas y garantías” del sistema electoral venezolano, el “mejor del mundo”?.



Tibisay Lucena, presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE).

Según una popular teoría del catedrático de ciencia cognitiva y lingüística de la Universidad de Berkeley, George Lakoff, si a usted se le pide que no piense en un elefante pues es inevitable que su mente evoque inmediatamente la imagen del enorme pero simpático animal de trompa flexible y orejas grandes.

Pues eso es exactamente lo que va a hacer Tibisay Lucena, va a decirle al mundo que no piense en un elefante. Que las elecciones en Venezuela por ella dirigidas son limpias. ¿De verdad son limpias? ¿A qué viene la aclaratoria?

Por supuesto que a la ciudadana rectora del CNE no la van a recibir en el Parlamento Europeo, ni Mariano Rajoy, ni Emmanuel Macron, ni Ángela Merkel. Ni pensar que el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, le dedique 40 minutos de su agenda como sí hizo en Lima con los dirigentes opositores venezolanos, Julio Borges, Carlos Vecchio y Antonio Ledezma.

Tampoco hará una rueda de prensa en Roma, Paris o Madrid para responder las preguntas que libremente quieran formularle los periodistas.

No lo hará, no solo porque sabe que no la recibirán, sino porque además esta es una gira de propaganda en favor de la continuidad de Nicolás Maduro en el poder y cualquier pregunta libremente formulada, y adecuadamente sustentada, no tiene respuesta creíble de su parte.

Puesto que la nota de prensa de la Cancillería informa que este viaje será hacia países de África y Europa (ni broma a América) es de prever que su destino incluirá Rusia o Turquía, con gobernantes electos en comicios muy cuestionados en las democracias y la opinión publica europeas por su falta de pulcritud y transparencia.  Con amigos así no queda duda de qué lado se está. Más argumentos gratuitos para los críticos del proceso electoral venezolano y su previsible resultado.

No aclare que oscurezca sería un bien consejo para ella.

Lo que va a quedar claro es que Lucena no va a defender “el mejor sistema electoral del mundo” sino a Nicolás Maduro, el peor gobernante del mundo. Que ella no es un poder público independiente sino parte integral del régimen.

En conclusión Tibisay Lucena va conseguir exactamente lo contrario de lo que supuestamente se propone. Puede que se llegue a cruzar en alguna conexión aérea con Luisa Ortega Díaz, la Fiscal General elegida por el chavismo y ahora convertida en la más furibunda crítica del régimen. Tal vez Ortega recuerde remover alguna cuestionable actividad de Lucena durante su función pública.   Después de todo no hay peor cuña que la del mismo palo.

Tibisay Lucena se pone en el ojo del huracán exhibiéndose como parte del problema cuando en la Oposición parecían olvidarse de ella.

Su gira internacional es casi inmediata a la del ministro de Comunicación y ex alcalde Jorge Rodríguez, quien dejó un rastro de datos comprobablemente falsos y declaraciones cínicas que ni siquiera los más radicales apologistas del régimen chavista en la izquierda europea han repetido. Recordemos que defender públicamente a Nicolás Maduro tiene un costo electoral. Y, por otro lado, ya no hay lo recursos económicos de otra época para continuar lubricando esos apoyos.

No es muy aventurado predecir que la presidenta del ente electoral no tendrá mejores resultados.

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