konzapata.com

El diálogo y la inclusión son la otra trampa del continuismo de Nicolás Maduro

lunes 21 de mayo de 2018, 10:00h
Por Redacción @konzapata.- La fórmula del diálogo, con asistencia y mediación externa, fue la vía que usó Nicolás Maduro en los últimos dos años para ganar tiempo mientras se estrechaba su margen de maniobra en los planos político y económico. Ahora, tras forzar su reelección en un proceso sin base legal, se lanza con una nueva convocatoria al diálogo, pero esta vez para repartir las cargas de las medidas económicas y sobrevivir al cerco internacional.
Por Redacción @konzapata.- “Voy a convocar acompañantes internacionales para que nos ayuden, nos apoyen, nos faciliten esos procesos de diálogo, un diálogo para ir a un proceso de reconciliación nacional, hace falta poner el odio, la revancha, el enfrentamiento estéril a un lado, hace falta reencontrarnos entre venezolanos", aseguró Maduro en la desolación de su acto de votación a primeras horas de este domingo.



Desde allí prometió cambios. “Aquí hay que cambiar muchas cosas, y yo diría aquí hay que cambiar en lo esencial los métodos de Gobierno cada vez más y hacer un Gobierno inclusivo de unidad nacional, un Gobierno de diálogo, de acción permanente, con el pueblo". Esto incluye, según asomó, involucrar en el diálogo a los "sectores organizados, empresariales, trabajadores (...) un verdadero diálogo nacional".

Luego, tras la emisión del primer boletín del CNE con los resultados, regresó sobre el mismo tema: “Convoco a una gran jornada de diálogo, con todos los sectores políticos, económicos y sociales de Venezuela".

Los anteriores procesos de diálogo emprendidos por el chavismo en la era Maduro llegaron a contar incluso con los buenos oficios del Vaticano, pero siempre han concluido sin acuerdos concretos o verdaderas respuestas a las demandas de los demás sectores ajenos al oficialismo.

También ha existido el diálogo con el sector económico, a través del Consejo de Economía Productiva, que en sus inicios fungía como un escenario donde los empresarios podían exponer su situación, necesidades y proyectos, y donde eventualmente tenían la posibilidad de que algún funcionario de alto rango les atendiera o facilitara algún proceso puntual.

Sin embargo, de este mecanismo tampoco salieron soluciones de fondo a los problemas o una base de respeto hacia los demás actores de la economía; por el contrario, el Consejo terminó derivando en unas reuniones sectoriales periódicas donde los funcionarios imparten órdenes y lanzan amenazas a las cadenas productivas que todavía siguen operativas en el país.

Aun así, Maduro promete reeditar la fórmula del diálogo. ¿Por qué?

La magnitud de los problemas que enfrenta la economía venezolana impone la adopción de decisiones difíciles, especialmente con la producción petrolera desplomándose y una porción importante de las menguadas exportaciones comprometida en los pagos de arbitraje internacional. Estas medidas han quedado siempre en un segundo plano ante la urgencia política y electoral, pero en la actualidad resultan impostergables. De hecho, el chavismo ahora recompone la agenda electoral del país para asumir el costo político de las decisiones económicas, sin que ello garantice que realmente se hagan los ajustes que el país requiere.

“Vamos al trabajo constructivo y unitario, tenemos dos años por lo menos libres de elecciones ¡Nos toca trabajar!”, gritó a las afueras del Palacio de Miraflores en la celebración de los resultados de la votación.

Además de esto, el cerco internacional asfixia. Las mínimas bocanadas de oxígeno que llegan desde los países aliados no son suficientes. El subsecretario de Estado de EEUU, John Sullivan, dijo este domingo que su país analiza activamente las sanciones petroleras sobre Venezuela, tras ratificar el desconocimiento de los resultados de las elecciones de este 20 de mayo. En paralelo la lista de países que desconoce el proceso electoral crece con el paso de las horas.

La única forma que tiene el Gobierno para abrirse un espacio y recomponerse en medio de la crisis es ganando tiempo jugando al diálogo y la inclusión.

"Nicolás Maduro ha señalado, que su primera acción si resulta reelecto como Presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, va a ser convocar a un gran diálogo nacional para atender los asuntos sociales, económicos y políticos, para atender los asuntos que nos competen a todos los venezolanos", señaló Jorge Rodríguez este domingo.

Salta a la vista que en las próximas horas se perfilarán los términos de ese diálogo y de esa inclusión, una vez cerrado el capítulo electoral, cuando todas las partes den sus discursos y definan sus líneas de acción al revisar las estadísticas del proceso. No en vano Maduro convocó a los otros candidatos presidenciales y a sus equipos a “una jornada encuentro y de acercamiento” para establecer una “agenda constructiva”

“Voy a insistir de manera terca con el diálogo, con todos los sectores (…) Tenemos que ganar esta batalla entre todos. Es una batalla de todos los venezolanos, de los chavistas, de los revolucionarios, de los patriotas, de los no chavistas, de los opositores, de los independientes”.

Próximamente se conocerán los rostros que acompañarán a Maduro en este nuevo ciclo, compartiendo la carga de las medidas económicas que finalmente habrá que adoptar y que le ayudarán a lavar su imagen, intentando elevar el costo de la presión internacional.

Maduro está claro, falta ver lo que harán las otras partes.

KonZapata