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Confesiones urgentes de Moíses Naím sobre la corrupción sistemática

viernes 15 de junio de 2018, 17:00h
Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Moíses Naím conversó con KonZapata. Señala: “Hugo Chávez impuso la norma de la lealtad y llenó al gobierno de ineptos. Venezuela es uno de los campeones mundiales de la combinación de ambas cosas”. ¿A qué se refiere? A la cleptocracia y la cacocracia. Al gobierno de los corruptos y los ineptos. 
Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- La cleptocracia es “un sistema en el cual todo el alto Gobierno es cómplice y se organiza de manera deliberada para enriquecerse —y usar las fortunas acumuladas para perpetuarse en el poder”. La definición es de Moisés Naím.

Moisés Naím.

En el mundo hay gobiernos cleptócratas. Y hay modelos cleptócratas. Pero también hay modelos y gobiernos que entrañan otra característica. La cacocracia. Y ella no es otra cosa que el gobierno de los malos y los ineptos. Apunta que las cacocracias “proliferan en sistemas políticos degradados y caóticos que repelen a los talentosos y le abren paso a los peores ciudadanos, o a los menos preparados”. Dice Naím  que “obviamente es posible que a veces se combinen los dos y el Gobierno no solo sea criminal sino también incompetente. Cuando coinciden, la cleptocracia y la cacocracia se refuerzan entre sí”.

El ejemplo evidente, el gobierno de Nicolás Maduro. No. El de Maduro va más allá. Naím señala en Konversación con KonZapata que “Venezuela es uno de los campeones mundiales de la combinación de ambas cosas”. La corrupción sistemática y los ineptos en el poder. Y aquí se cumple la sentencia. Ineptos y corruptos se refuerzan entre sí.

Naím viene siguiendo el tema desde hace años. En Efecto Naím, su programa de TV que se ve en buena parte del mundo, en artículos, en foros globales, y libros como Ilícito y el Fin del Poder. Lo que ha escrito asombra. Pues no se trata solo de manifestaciones que afloran en países  del Tercer Mundo o  con “instituciones débiles”. Es un fenómeno que también se aprecia en Europa y Estados Unidos. “Ninguna nación es inmune a la cacocracia”, escribe Naím. Lo mismo puede decirse en lo referente a la cleptocracia. “La criminalidad de algunos Jefes de Estado ha alcanzado niveles dignos de los tiranos de la antigüedad”. Y esta frase que puede ser interpretada de diversas formas conduce a la preocupación obvia de cómo el mundo ha llegado a estos límites.

Naín recurre a una cita de León Tolstoi: “Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada”.

En otro plano, los Jefes de Estado o líderes son corruptos cada uno a su manera. La corrupción de Uganda no se parece a la de Bulgaria ni una ni la otra a la de Brasil. Además, hay un detalle. La corrupción ha cambiado. Antes un empresario sobornaba a un funcionario para contratar o venderle cosas al Estado. Ahora los Estados con cleptocráticos. Las élites gobernantes coptan a las mafias para usarlas en su propio beneficio. Los funcionarios públicos son los que extorsionan.

La reflexión de Naím apunta en la diana. Porque este es el caso Venezuela. ¿De dónde surgió la boliburguesía? En otras notas hemos señalado que cuando Hugo Chávez llegó al poder, algunos operadores le mostraron la ruta del dinero a funcionarios y ministros. Luego el esquema cambió. La etapa del aprendizaje fue corta y rápida. Desde 2003  se produjo el fenómeno que apunta Naím.  La de los funcionarios públicos captando al operador. Con los precios del petróleo al alza, había botín para el reparto. De allí las grandes fortunas. Que en principio parecían imposibles y ahora han sido constatadas por las investigaciones adelantadas en Estados Unidos y Europa e inclusive por lo que ha dicho el fiscal General del gobierno de Maduro, Tarek William Saab.

-Son los funcionarios públicos los que extorsionan –sentencia Naím.

Funcionarios competentes para robar. Incompetente para gobernar. La incompetencia salta a la vista. La Venezuela en crisis. La Venezuela saqueada. Señala Naím que lo usual es que corruptos e ineptos estén unidos. En Guinea Ecuatorial, por ejemplo, “hay mucha incompetencia y mucha criminalidad”. En Rusia y China, agrega, la cleptocracia es más competente. “La corrupción menos tolerada”. Para el caso Venezuela, aporta esta explicación:

-Hugo Chávez impuso la norma de la lealtad y llenó al gobierno de ineptos. Venezuela es uno de los campeones mundiales de la combinación de ambas cosas.

Hay un problema adicional  en Venezuela. La relación del poder con el narcotráfico. En México, en Colombia, en Perú, en Marruecos, si bien el narcotráfico ha penetrado espacios y territorios y estructuras dentro del poder y los gobiernos –alcaldes, policías, militares, gobernadores-, eso no significa que el Estado sea cómplice. “Un cartel de los soles no existe en México”, precisa Naím. En estos países no es política de Estado.

En las cleptocracias, no es que al funcionario se “le aparecen oportunidades”. Por el contrario, dice, “es que la organización es deliberada. Y sistemática”. En el artículo en el que disecciona la cleptocracia y la cacocracia, (Ver más en: https://alnavio.com/noticia/13994/firmas/cuando-la-corrupcion-es-colectiva-sistematica-estrategica-y-permanente.html) Naím sostiene que  “las consecuencias de la ineptitud de quienes mandan se ven ahora amplificadas por la globalización, la tecnología, la complejidad de la sociedad, así como por la velocidad con la que suceden las cosas”.

-La tecnología permite coordinar actividades a mayor escala. No es lo mismo el correo postal que la tecnología de hoy. O la facilidad del viaje.

En efecto, la tecnología es un factor que potencia el delito. Pero también hay que tomar en cuenta la naturaleza del poder. Es que el poder es ahora más efímero. Y esto determina un grado de voracidad. “El poder en el siglo XXI es más fácil de obtener y también más fácil de perder”, explica Naím. Y esto ocurre en toda jerarquía. Desde los bancos de inversión hasta los periódicos, los gobiernos, los organismos internacionales, el Vaticano e inclusive en los boy scouts. Esta condición efímera del poder se produce en un contexto identificado con tres dimensiones. Que hay más de todo: más cosas, más dinero, más ladrones, etc. Que el más se mueve más en virtud de la revolución de la movilidad. Que ello está asociado a la mentalidad. Son tres “revoluciones” que definen la naturaleza del poder. Un poder que establece alianzas con las mafias. Y son alianzas potenciadas por la globalización y la tecnología.

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