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En qué consiste el llamado de Fedecámaras a un gran consenso nacional

martes 10 de julio de 2018, 15:10h
Por Alejandro Ramírez Morón @aleramirezve.- El presidente del gremio empresarial, Carlos Larrazábal, dijo -en exclusiva para KonZapata- que el conglomerado empresarial ha lanzado un gran llamado al entendimiento nacional. Dice que el momento de la patria demanda algo mucho más amplio: un proceso de confluencia de todos los actores en juego, que no termine como el fallido diálogo de Dominicana, sino que calibre  la magnitud enorme del colapso económico, y ponga sobre la mesa las soluciones más efectivas al mismo.
Por Alejandro Ramírez Morón @aleramirezve.- Carlos Larrazábal, presidente de Fedecámaras, conversó en exclusiva con KonZapata, luego de que la semana pasada tuviera lugar en Teatrex de El Bosque la 74 Asamblea Anual del ente, titulada “Superando desafíos”. El líder gremial fue enfático: no es la primera vez que Fedecámaras propone una cosa como esta al país nacional. Ya en 1962 el documento La Carta de Mérida era un llamado a la concordia en la Venezuela de aquel entonces.



Larrazábal dispara que lo primero que Fedecámaras plantea, en medio de un colapso económico que –por ejemplo- la revista británica The Economist pondera ya entre los más graves de la historia, es re institucionalizar a Venezuela. Esto es, re establecer la separación de poderes, el respeto por las instituciones, y cosas tan cruciales como la autonomía del BCV.

El economista y hombre de empresas deja en claro que la patria no puede fraccionarse en dos pedazos: chavistas y anti chavistas. No. Fedecámaras entiende al país como la confluencia de un universo mucho más heterogéneo. Y en su 74 Asamblea Anual ese ha sido el gran desafío a superar: hallar la concordia entre todos esos grupos que hacen vida en el país, aceitar los vasos comunicantes que unen a la sociedad en su conjunto.

Dice que –es claro- hace falta que venga capital foráneo. “No sólo el Estado tiene necesidad de financistas, también los empresarios necesitamos divisas que vengan de manos de los inversores extranjeros”, establece con contundencia.

Sin poses radicales

Lo cierto es que la espiral de hiperinflación amenaza con rebasar la franja de 30.000% al cierre de 2018, según han dicho analistas. Uno lo ve reflejado cada día en el precio de los productos, si es que logra encontrarlos en el anaquel. De modo que, “esas salidas estilo ‘Maduro vete ya’ no nos parecen las acertadas”, despeja.

¿Qué quiere decir Carlos Larrazábal? Unos y otros –los que se han ido y los que nos quedamos, Gobierno y oposición- estamos llamados a buscarle alguna salida a este enrevesado entuerto. Es acá donde Fedecámaras está llamando a un gran entendimiento nacional.

Consultado sobre los eventuales acercamientos con el Gobierno, dice que Fedecámaras ha tenido algunas reuniones con el Ministerio del Trabajo, y ha planteado la necesidad de reducir los controles (de precios y de cambio, entre otros), bajar la endemoniada carga impositiva, y liberar al empresariado de esa especie de tenaza de leyes que le impide avanzar, y que ha echado por la borda años tras años de lucha del empresariado. “También nos hemos acercado a la OIT, y hemos logrado algunas cosas importantes”, puntualiza Larrazábal.

“Ya Eugenio Mendoza Goiticoa hacía Responsabilidad Social Empresarial (RSE) a mediados del siglo XX, e incluso a principios de ese siglo las petroleras hacían RSE en sus respectivos campos. Hoy todavía se mantiene alguna actividad en ese sentido, y esto es lo que ha hecho que los empresarios aparezcamos en todas las encuestas junto a la Iglesia Católica, las universidades y los estudiantes, como uno de los sectores en los cuales más confía la población”, espeta sin ambages.

Trae sobre el escritorio las declaraciones recientes del padre Luis Ugalde (Sj), en el sentido de que el país que Fedecámaras propone es uno donde se acabe la cultura de la dádiva, y se vuelva a otorgar valor al trabajo como sentido de la vida en sociedad. Remarca –en el discurso del ex rector de la UCAB- la crucial importancia de “retomar los valores” como norte en toda actividad de generación de riqueza, en todo proyecto de país.

Un clima de entendimiento

Pero insiste: hace falta el concurso de todos los venezolanos. Tirios y Troyanos. La 74 Asamblea Anual de Fedecámaras ha sido un poco para esto: no todo está perdido, y el ente gremial da un paso al frente en la tarea de suscitar un clima de entendimiento.

Consultado sobre la reciente reunión entre la Asociación Bancaria de Venezuela (ABV) y el presidente Nicolás Maduro, fustiga: “no se trata de ir a la TV a proponer un puñado de cosas. Hace falta sentarse a proyectar una salida para esta crisis, entre todos los sectores”. Destaca cómo algunos actores políticos de oposición ya han venido allanando el terreno, en este orden de ideas.

Carlos Larrazábal dice que Fedecámaras ha estudiado casos similares de países que atravesaron colapsos como el que hoy vive Venezuela. Y han encontrado que algunas medidas son coincidentes: “la apertura al financiamiento internacional y el pago a los acreedores privados y extranjeros, son las primeras de ellas”.

¿Por qué? ¿Para qué? “Es la única manera de que los capitales foráneos vuelvan a confiar en Venezuela”, explica Larrazábal, al tiempo que comenta cómo el profesor Ricardo Hausmann (Harvard) ya ha adelantado algunas cosas de este tenor.

Luego, parece que hace falta un poco de humildad de parte de todos los actores en juego. Nadie tiene a Dios tirado de la barba. Lo cierto –dice- es que no queda mucho margen para perder tiempo. Y una cosa queda clara como el agua: el país no le pertenece a una parcialidad u otra. Dicho de otra manera, para Fedecámaras –más allá de fingir vanos afectos, o ensayar otro diálogo fallido como el de República Dominicana- la única salida que le queda a Venezuela es esta: sentarse en una mesa para llegar a un gran consenso nacional. Es sencillo. Adaptarse o perecer.

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