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¿Cuál es la estrategia electoral de Donald Trump?

viernes 24 de agosto de 2018, 10:00h
Por Leopoldo Marti?nez Nucete - @alnaviocom (ALN).- Trump pretende capitalizar la buena situación económica que dejó Barack Obama (atribuyéndosela); y, al mismo tiempo, atizar los miedos y la ansiedad social promovidos por el discurso polarizador, xenófobo y divisivo.

Por Leopoldo Marti?nez Nucete - @alnaviocom (ALN).- Las encuestas coindicen en confirmar dos cosas: primero, la aceptación de Donald Trump es históricamente baja (40%), comparada con cualquier otro presidente de Estados Unidos; y segundo, el Partido Demócrata lleva importante ventaja para lograr un conjunto de victorias electorales en las elecciones legislativas de mitad de período (previstas para el 6 de noviembre), y para tomar el control, al menos, de la Cámara de Representantes.



Trump ha procurado el aplauso de la base radicalizada / Foto: @realDonaldTrump

Pero, por otro lado, también es cierto que la economía trae buen desempeño. El consenso de los expertos es que estos casi dos años de Trump cabalgan sobre la constante recuperación que traía la economía en los últimos seis años de Barack Obama; sin embargo, también es cierto que el recorte de impuestos a los sectores de mayor riqueza y a las grandes corporaciones se ha traducido hasta ahora en un crecimiento sostenido de los valores bursátiles en los mercados, en gran medida porque toda esa liquidez ha ido a parar allí, al sector bursátil. Muy especialmente, a los programas de recompra de valores de las tesorerías de las empresas emisoras de esas acciones, que se han fortalecido.

Por tanto, la estrategia electoral de Trump y sus asesores es capitalizar esa situación económica (atribuyéndosela); y, al mismo tiempo, atizar los miedos y la ansiedad social promovidos por el discurso polarizador, xenófobo, divisivo, brutalmente complaciente con los peores factores de poder del ecosistema republicano, como la Asociación Nacional del Rifle (que postula un libertinaje sin control en el porte de todo tipo de armas), y los grupos reaccionarios y regresivos que quisieran ver el sistema judicial poblado de jueces cristianos y muy conservadores.

En otras palabras, Trump quiere mantener al “voto duro” muy movilizado y apuesta a que lo económico le acarreará votos. También confía en un nivel estratégico de abstención que lo favorece, debido a que mucha gente, en este escenario económico, no se vería animada a producir un cambio. Piensa además su equipo que en los distritos electorales manipulados por el‘Gerrymandering’, la matemática electoral traerá los mismos dividendos políticos de 2016. Esa es la estrategia, que no vacilamos en calificar de irresponsable.

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