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De cómo Diosdado Cabello se burló de Rafael Ramírez

lunes 06 de agosto de 2018, 10:01h
Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- ¿Esperaba acaso democracia de Cabello? ¿De Maduro? ¿De algunos de los allí presentes? ¿Ha sido el chavismo democrático alguna vez? Lo que le pasa a Ramírez es que ahora no está adentro. Y desde afuera observa la falta de democracia. Mientras estuvo adentro, participaba del esquema.
Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Fue Diosdado Cabello. Ese, el mismo. El jefe. El del reparto del poder. El que se supone tiene la llave. Porque si no la tuviera, Rafael Ramírez no le hubiese escrito: Anda, Diosdado, tienes la llave. Y la historia está allí. Te espera la historia. Saca a Nicolás Maduro. Pero Cabello en cambio respondió. Le respondió a Ramírez con más poder para Maduro. Cabello no puede escuchar los cantos de Ramírez. Cabello el pragmático diría: Tú estás afuera. Yo sigo adentro. Tú no tienes poder. Tú estás lejos. Y ahora es Ramírez el que señala. Qué decepción el Congreso del PSUV. Que es como decir, qué decepción Cabello. Porque fue Cabello. Ese, el mismo. El que le dijo a la plenaria, déjenme hablar. Y habló. Habló para anunciar que Maduro tiene todos los poderes. Que Maduro es quien decide. Es quien quita y pone. Que Maduro es el líder. Que Maduro es el amo del poder. Y Ramírez ahora se pregunta en el más reciente artículo que publica cada fin de semana: “¿Por qué el PSUV renunció a su posibilidad de conducir al gobierno, a la revolución?; ¿por qué renunció a su capacidad crítica, a su soberanía como movimiento político, contestatario, rebelde, Chavista?, ¿por qué se subordina al madurismo?”. Ramírez no parece entender. El PSUV lo dominan Maduro y el grupo que lo apoya. A la ANC la dominan Maduro y el grupo que lo apoya. El chavismo está lleno de contradicciones. De grupitos como el mismo Ramírez lo señala. Pero el grupo dominante es el de Maduro. El grupo que purgó, por cierto, al mismo Ramírez, y lo purgó con causas y consecuencias mundiales. Ahora Ramírez por fin se da cuenta de que todo estaba previamente acordado, que “era un "congreso cuadrado" de antemano”. Y apunta: “La instrucción fue: "Lo que diga Maduro". Así fue”. Y lo que diga Maduro. Y fue Diosdado. Ese, el mismo al que Ramírez le pidió que hiciera algo. Que allí está la Constitución. La Constitución de Chávez. Con la Constitución Cabello, tú, ese, el mismo, puede proceder. Pero en vez de ello, Cabello le levantó la mano a Maduro (la imagen es un decir) como todo un campeón. Y Maduro estaba pletórico. Y se voceaban consignas en la plenaria. Y se cantaba. Y las consignas eran loas a Maduro. Y Cabello sonreía. Hasta Pedro Carreño, allá atrás, ficha de Cabello, adversario de Maduro, respiraba, henchido el pecho, pues qué más da, hay que resignarse. Maduro gana. Y Cabello se subordina. Es la dupla del poder. La que funciona. Y ante la evidencia, todavía Ramírez se pregunta: “¿Por qué la consigna es "lo que diga Maduro"? Si es así, entonces ¿qué clase de discusión va a haber?, ¿qué debate es ese? Creo que no hay antecedente de algo así como lo sucedido. Los delegados pueden irse a su casa, y explicarle a las UBCH, que no hay discusión, que es "lo que diga Maduro". Increíble, resulta una burla y una vulneración más de la democracia participativa y protagónica, una falta de respeto a los delegados y al país”. ¿Esperaba acaso democracia de Cabello? ¿De Maduro? ¿De algunos de los allí presentes? ¿Ha sido el chavismo democrático alguna vez? Lo que le pasa a Ramírez es que ahora no está adentro. Y desde afuera observa la falta de democracia. Mientras estuvo adentro, participaba del esquema. Entonces concluye Ramírez: “¿Qué se puede esperar ahora del IV Congreso del PSUV?, ¡nada! Nos vamos olvidando de cualquier cambio, rectificación, debate, discusión. Lo que salga de allí será: "lo que diga Maduro"’. En esto tiene razón. Ramírez. Y Cabello allá. Sin oídos. Y Ramírez afuera. Esperando.

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